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Nuestro proyecto es derrotar a Macron con la huelga general

Por Santiago Follet, 21/4/18

En la emisión noctura del pasado jueves del informativo “24H Pujadas”, el secretario general de la CGT, Philippe Martínez, realizó una vergonzosa lavada de cara del gobierno de Macron al tiempo que se puso en contra de los propios militantes de su central sindical, en una actitud totalmente buchona de los trabajadores y funcional al gobierno. Es que con motivo de las enormes movilizaciones de ferroviarios, estudiantes y otros sectores en lucha, del pasado jueves, se vio a un grupo de militantes de la CGT prender fuego a unos maniquíes con las caras del primer ministro Edouard Philippe y del presidente de la SNCF, Guillaume Pépy.

Al respecto, Martínez declaró: “Es inaceptable. Esto no sirve a nuestra causa. Nosotros tenemos proyectos, reivindicaciones, eso es lo que hay que poner en primer lugar. Lo repito solemnemente, no es una cuestión de hombres. Nuestra batalla no es hacer partir a Monsieur Macron. Yo sé decirles las cosas tanto a los militantes de la CGT como a los demás. Yo tengo un poco de experiencia, hemos tenido varios presidentes de la República, todos se parecen. Nuestro proyecto es traer el progreso social, aumentar los salarios, crear empleos, buenas condiciones laborales.”

Como si no hubiera quedado claro el apoyo del líder de la CGT al gobierno nacional luego de su llamado a votar explícitamente por Macron en la segunda vuelta de las elecciones de 2017, y como si las reuniones previas a la aprobación de las reformas de flexibilización laboral, en las que se lo vio sonreír felizmente junto al presidente de los ricos, no bastaran para probar su complicidad con el gobierno de los patrones del MEDEF (Movimiento de Empresas de Francia), nuevamente, Martinez intenta apagar el fuego en medio del estallido social de descontento generalizado contra el gobierno. Es que la bronca entre numerosos sectores de estudiantes y de trabajadores no hace otra cosa que aumentar a raíz de las crecientes provocaciones del presidente de la República. Por eso, las declaraciones de Martinez se vuelven realmente escandalosas en el contexto de la situación que se está viviendo actualmente en Francia.

Esto se debe a que la CGT juega constantemente con un doble discurso. Mientras que con el aparente argumento izquierdista de que “todos los presidentes se parecen” -es cierto, todos los presidente de la democracia burguesa responden a los intereses capitalistas- lo que hace en realidad es condenar las acciones legítimas de protesta de los trabajadores de su sindicato para ponerse del lado del gobierno, intentando evitar por todos los medios que la gobernabilidad de Macron se ponga en cuestionamiento.

Según Martinez, los trabajadores deberían conformarse con proponer una serie de reivindicaciones y de proyectos positivos, pero sin llegar, bajo ningún punto de vista, a cuestionar las raíces mismas del sistema capitalista, ni a proponer nada que se encuentre por fuera de los límites de la gobernabilidad burguesa. En este sentido, la burocracia sindical juega siempre en el movimiento pendular de administrar la bronca de los trabajadores, posando como combativa siempre que tiene la oportunidad de diferenciarse del gobierno, pero apelando al diálogo y a la concertación con la presidencia en los momentos en que es más que necesario endurecer las medidas de lucha.

Este accionar se evidencia como extremadamente nocivo a los intereses de los trabajadores a la luz de los acontecimientos del año pasado. La utilización de este “diálogo social” con el “presidente de los ricos” ha resultado en un rotundo retroceso para los trabajadores en términos de la avanzada flexibilizadora de Macron. La estrategia, en primer lugar, de apelar al diálogo y luego de hacer jornadas escalonadas de movilizaciones sin continuidad, ha logrado aislar las diferentes luchas en curso, haciendo que las leyes de flexibilización laboral fueran aprobadas sin mayores inconvienentes para el gobierno.

En la actualidad, en momentos en los que el conflicto de los estudiantes y de los ferroviarios se agudiza, en la lucha contra la selección universitaria y la reforma privatizadora de la SNCF, Martinez elige buchonear a sus trabajadores en los medios y quejarse de que la ministra de transportes, Élisabeth Borne, no escucha a los sindicatos y de que el gobierno no quiere dialogar con él. Pareciera que Martinez ignora que este no es el momento de dialogar, o mejor dicho, parece que la burocracia sindical en su rol de mediador servil a los intereses de los de arriba, hace explícitas sus intenciones de ponerle paños fríos a una situación que está cada vez más caliente con la decisión del gobierno de salir a reprimir brutalmente a todos los sectores que están luchando activamente contra las reformas.

Por eso mismo, no hay diálogo posible con el gobierno de Macron que ha descargado un enorme arsenal represivo sobre los compañeros de la comunidad autogestiva de Notre Dame des Landes. No hay diálogo posible con el gobierno de Macron que en la última semana ha decidido desalojar por la fuerza las universidades ocupadas de París Nanterre, París Sorbonne y Paris Tolbiac con brutales represiones de las CSR (Compañías Republicanas de Seguridad), policías de elite, armados hasta los dientes, que han dejado a jóvenes heridos de gravedad, que se encuentran hospitalizados.

Por eso nuestro proyecto no es apelar al diálogo con el gobierno, porque el gobierno no quiere dialogar, quiere destruir todo derecho social de los trabajadores e imponerlo a base de una represión brutal generalizada contra todos los manifestantes. Por ese motivo, nuestro proyecto es derrotar a Macron con la huelga general. Nuestra batalla sí que es hacer partir al gobierno de Macron, con la movilización en las calles, porque nada bueno puede esperarse de un presidente de los ricos, que gobierna para una minoría elitista, haciendo una transferencia gigantesca de recursos desde los trabajadores a los patrones e imponiéndola a partir de un giro autoritario represivo. Nuestro proyecto es ponerle un freno ya a las políticas reaccionarias del gobierno y por su puesto que queremos que Macron renuncie y se vaya, para ponerle un fin a este programa de destrucción social y abrir la perspectiva de un gobierno diferente posible, en el que sean los trabajadores los que gobiernen, en base a sus propios intereses y necesidades.

Con sus medidas represivas y con el odio de clase con el que declara públicamente, Macron sigue provocando a los trabajadores y a la juventud, que salen a defender sus derechos, al tiempo que militariza cada vez más el espacio interno y, en política exterior, apoya efusivamente el bombardeo salvaje del pueblo sirio de la mano del presidente Trump de los Estados Unidos. Por eso nuestro proyecto es derrotar a Macron, porque un gobierno que destruye conquistas sociales, reprime a luchadores y promueve la guerra imperialista es, sencillamente, intolerable.

En este momento, la tarea inmediata para los trabajadores, a solo una semana del 1° de Mayo, es profundizar las medidas de lucha, apelando a las medidas históricas de la clase obrera y redoblando el esfuerzo de la movilización, junto a las tomas de universidades y de fábricas. Por eso le exigimos a la CGT de Martinez que convoque ya a una gran huelga general de forma inmediata, para derrotar al gobierno de Macron y a su programa de ataque global al conjunto de los trabajadores.

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¡Asamblea de estudiantes y trabajadores por la huelga general!

Flora Kessler, SoB Francia, desde la Universidad de París I – Tolbiac.

Tolbiac es una de las facultades en que fue dividida la Sorbona después de mayo del 68 y tiene fama de universidad combativa. Está en primera fila de la lucha contra las reformas ultraliberales del gobierno de Macron para restringir la entrada de los jóvenes a la universidad.

Desde el 26 de marzo los estudiantes han tomado la facultad. Han sufrido ataques de la extrema derecha y ahora el gobierno los amenaza con una intervención policial. Hace dos días la facultad de Nanterre fue allanada por la policía y hubo arrestos de estudiantes. Este gobierno osa mandar la policía, y a los matones de extrema derecha contra los estudiantes, no solamente en las manifestaciones, sino que ahora también manda directamente a allanar las universidades. Pero esta represión radicaliza aún más a la juventud. Cada día más estudiantes se suman a las movilizaciones, conscientes de que hay que combatir a este gobierno que nadie, salvo los ricos, quiere.

Se respira un ambiente de revuelta. De nuevo el ambiente de discusión política, de expectativa, de risas jóvenes que ven el futuro con optimismo. ¡Mejor que en el 68 porque ahora las mujeres toman la palabra y dirigen la movilización!

Ahora, a diferencia del 68, muchas estudiantes toman la palabra en las asambleas, dirigen las movilizaciones. Es la consecuencia de toda la oleada de luchas de mujeres que recorre el mundo. Ya las jóvenes se estaban movilizando desde octubre, denunciando las violencias sexistas. Ahora ellas juegan un rol protagónico en la movilización estudiantil, como puede verse en los videos y fotos.

Esta lucha estudiantil se nutre no solamente del movimiento de mujeres, sino también de la huelga de los ferroviarios, de los carteros, del personal de universidades y hospitales. Y, a la vez, la lucha estudiantil da ánimos a estos y otros sectores para continuar. La ocupación de la universidad de Tolbiac se suma a la de más de una decena de otras facultades que, a lo largo del país, seguirán tomadas hasta que el gobierno retire la ley Vidal. Es un elemento para el desarrollo de una solidaridad entre obreros y estudiantes en la batalla de conjunto contra el gobierno de Macron.

En este sentido, en la asamblea general de hoy en la universidad ocupada de Tolbiac, hablaron estudiantes de otras universidades en lucha, y también hablaron delegaciones de los trabajadores de los sectores en lucha. Pero también hablaron líderes de grupos reformistas como la Francia Insumisa de Mélenchon, del PC y hasta un representante “socialista”. Todos vienen a embaucar y a hablar de una “convergencia” de luchas abstracta, pensando en las elecciones del año próximo. Pero ya la asamblea había demostrado con gritos estar a favor de la huelga general, que como bien explicaron los trabajadores presentes de trenes, correos, etc., es la única solución para acabar con este gobierno que nos quiere reventar con sus reformas.