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Arde el Hemisferio Norte

Teóricamente, en la ciudad de Buenos Aires, desde el 20/21 de junio y ahora, en lo que va de julio, estamos viviendo en pleno invierno (según el almanaque). Sin embargo, hasta hace pocos días, esto no se advertía a pleno. Se vivía casi un veranito primaveral. Pero la otra cara de la moneda de estas situaciones en el Hemisferio Sur se viene dando en el Hemisferio Norte, donde en gran parte impera un calor infernal que, especialmente en muchas ciudades, ha llegado a ser insoportable, produciendo víctimas y toda clase de problemas.

Claudio Testa
Claudio Testa. http://www.izquierdaweb.com. Histórico dirigente de la izquierda en Argentina. Pensador y dirigente de la Corriente Socialismo o Barbarie. Autor del libro “Palestina: 60 años de limpieza étnica”.

Este cuadro es cualquier cosa menos inesperado… y nos advierte, una vez más, no sólo lo que puede ocurrir en el Hemisferio Sur en los próximos meses sino también los gravísimos peligros a mediano plazo que se esbozan para todo el planeta. Son peligros que el capitalismo mundial y sus gobiernos se están mostrando incapaces de hacer frente seriamente… y entonces una buena parte de ellos prefiere silenciarlos o directamente negarlos, como hacen criminalmente Donald Trump y ahora también el gobierno de Brasil con Bolsonaro… que a su vez son los dos grandes amigos internacionales de Macri… que tampoco jamás dice una palabra sobre el tema.

El problema inmediato a subrayar es que este año, con lo que viene sucediendo en el Hemisferio Norte, se ha dado otro paso hacia el abismo… aunque aquí, en el Hemisferio Sur, muchos lo hayan notado bajo la forma falsamente “benigna” de un anticipo primaveral.

Graves advertencias

Ya a principios de este año, la “Metoffice” (“Meteorological office”del Reino Unido) había hecho predicciones catastrofistas nada tranquilizadoras sobre las perspectivas climáticas del 2019. Lo mismo hicieron el organismo similar de la Naciones Unidas y otras entidades especializadas europeas.

Esos y otros pronósticos –en un artículo titulado“El colapso de la Tierra está cada vez más cerca”– se resumían así:

“Las Naciones Unidas (ONU) dieron un alerta claro y contundente: el planeta se dirige hacia el colapso climático, sanitario y social. Pero también se resaltó la solución (que aún es posible): reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (que provocan el cambio climático), disminuir los niveles de consumo, proteger el agua y la biodiversidad (entre otras). Son algunas de las conclusiones que publicó en su informe «Perspectivas del Medio Ambiente Mundial». En diversos apartados, la ONU alerta que, de no producirse cambios drásticos y urgentes, habrá consecuencias devastadoras

“«Estamos causando el cambio climático y la pérdida de biodiversidad: No habrá mañana para muchas personas, a menos que nos detengamos», afirmó Joyce Msuya, directora ejecutiva de «ONU Medio Ambiente».…

“El cambio climático es producto del aumento de la temperatura por la acción humana e implica cambios drásticos en el ambiente (inundaciones, sequías, derretimiento de glaciares). La causa principal es la emisión de gases de efecto invernadero, principalmente el dióxido de carbono (CO2). La quema de combustibles fósiles (gas, petróleo, carbón) está entre los principales causantes. El informe de la ONU hace eje en el cambio climático, pero no apunta a los responsables. Es que las grandes potencias económicas son las principales culpables: el 76 por ciento de las emisiones provienen de los países del G20, encabezados por China, Estados Unidos, la Unión Europea, India, Rusia, Japón y Alemania….”.(Página 12, 08/05/2019)

Hoy estas advertencias de agravamiento pronosticadas apenas meses atrás, están teniendo un cumplimiento terrorífico en el Hemisferio Norte y también a escala mundial.

“Julio de 2019 va camino a convertirse en el mes más cálido de la historia”

Con ese título, un artículo de La Nación (18/07/2019) describía la crisis climática que golpea el Norte del globo terráqueo:

“Las temperaturas extremas en varios lugares del norte del planeta en las últimas dos semanas podrían convertir a julio en el mes más cálido registrado en la historia de la Tierra, según científicos especialistas en cambio climático.

“La quincena pasada ha sido testigo de temperaturas insólitamente altas en el ártico canadiense, sequías extremas que han dejado a la ciudad de Chennai en India sin agua, una ola de calor sofocante en Europa que ha sido suficiente para cerrar al público algunas atracciones al aire libre como la acrópolis en Atenas e incendios forestales que han obligado a los turistas en el sur de Francia a abandonar sus campamentos. Incluso la fuerza aérea de Indonesia tuvo que llevar a cabo misiones de desbroce de nubes con la esperanza de provocar lluvias.

“Si las tendencias de la primera mitad del mes continúan, van a vencer el récord anterior de julio 2017por 0,025°C, según cálculos que la científica especializada en cambio climático en la Universidad de Oxford, Karen Haustein, compartió con el diario The Guardian.

“También superaría al junio más caliente de la historia, el mes pasado, según confirmó esta semana la NASA y el Centro de Satélites de la Unión Europea. La temperatura global fue aproximadamente 0,1°C más alta que la de junio más cálida anterior, que se registró en 2016.

“En respuesta a las nuevas cifras, Michael Mann, el director del Centro de Ciencias del Sistema de la Tierra en la Universidad Estatal de Pennsylvania tuiteó: «Esto es significativo. Pero estén atentos a los números de julio. Julio suele ser el mes más cálido del año a nivel global. Si este julio resulta ser el julio más cálido (tiene una buena oportunidad), será el mes más cálido que jamás hayamos medido en la Tierra»…”.

Conclusiones necesarias

Estos datos irrefutables sobre el empeoramiento cada vez más acelerado del cambio climático obligan a sacar conclusiones y sobre todo actuar en consecuencia. La humanidad está ante un desafío inédito en el que, en última instancia, se está jugando su supervivencia. Y la cosa, evidentemente, va más rápido de lo esperado.

Dicho de otra forma: o se impone un cambio drástico, revolucionario, en las formas y relaciones de producción que logren dar marcha atrás al envenenamiento y destrucción de la naturaleza, o la vida de la humanidad y otras especies sobre la tierra corren un peligro mortal que se agrava y crece sin pausa.

En su momento, ante las distintas conferencias y pactos mundiales para enfrentar este peligro, hemos denunciado que éstos no iban a fondo y fracasarían. Ante los intereses del gran capital (que en aras de las ganancias no le importa envenenar el planeta), quedaban todos muy por atrás de lo necesario… El último gran ejemplo fue la Conferencia de París de diciembre de 2015.

A menos de cuatro años de firmados los acuerdos de París, el hemisferio Norte está en una situación de calentamiento mucho más grave de lo imaginado, el polo y otras regiones enteras del Norte se derriten… mientras que en especial las grandes ciudades se hacen cada vez más inhabitables en los días de calor extremo.

Lamentablemente, las críticas y negros pronósticos que hicimos en su momento se están cumpliendo a una velocidad que no imaginamos.

Esto se va agravando aún más por la gravitación de gobiernos y sectores particularmente nefastos, como Trump, Bolsonaro &Cia, que llegan al extremo de ser negacionistas de que existe un cambio climático, aunque éste se despliega frente a nuestros ojos en un modo cada vez más contundente y dañino.

Frente a esta peligrosa encrucijada de la humanidad, ratificamos más que nunca la necesidad de luchar y derrotar a esas pandillas de negacionistas. Pero también es necesario denunciar y enfrentar a los políticos hipócritas que se lamentan de las catástrofes climáticas, mientras desde los distintos gobiernos no toman las imprescindibles medidas porque ellas afectan los bolsillos de los capitalistas culpables de la contaminación y el calentamiento global.

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Otra tormenta golpea a Trump

Informe publicado por 13 agencias estatales de EEUU ratifica la creciente gravedad del cambio climático y que es principalmente provocado por el hombre

Por Claudio Testa

Días atrás hubo en EEUU un acontecimiento científico-político, tan importante como inesperado. Trece agencias gubernamentales publicaron el “Climate Science Special Report – Fourth National Climate Assessment” (Informe Especial de Ciencia del Clima – Cuarta Evaluación Nacional del Clima).[1]

Esto desencadenó truenos, rayos y centellas no meteorológicas sino políticas. El informe fue elaborado por 13 agencias estatales federales, que para hacerlo reúnen a centenares de especialistas de primera línea. Normalmente es un informe que se elabora y publica cada cuatro años. Pero la sorpresa fue que volviera a publicarse con Trump en la presidencia.

Este informe, por supuesto, contradice por completo los disparates de Trump y su equipo que niegan que los nefastos cambios del clima sean principalmente producto de actividades humanas. Enarbolando esa concepción negacionista, en junio pasado, Trump retiró a EEUU del Acuerdo de París del 2015 contra el cambio climático, que había sido ya firmado por 195 países. Y, en EEUU, su gobierno da vía libre a cualquier actividad contaminante, en primer lugar amplía el uso del carbón.

La importancia mundial de esto es que EEUU (junto con China) es uno de los principales contaminadores del planeta. Pero Xi Jinping, por lo menos, reconoce ese grave problema ecológico y jura que los chinos lo irán solucionando.

En cambio Trump y las corporaciones que lo apoyan (en primera fila, las super-contaminadoras del carbón), han optado por algo más barato y que da ganancias inmediatas: seguir envenenando el planeta… Y si finalmente destruimos la Tierra, nos mudaremos a Marte… los que puedan pagar el pasaje…

En este curso negacionista, Trump tomó medidas tales como prohibir que en el sitio web de la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección del Medio Ambiente) aparecieran referencias al cambio climático. También vedó a sus científicos hacer investigaciones sobre el tema y publicarlas.[2]

La Santa Inquisición prohibía afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Trump prohíbe a las agencias y empleados estatales afirmar que hay cambios climáticos causados por acciones humanas.

Debido esa censura escandalosa, fue una gran sorpresa (e impacto) que trece agencias del Estado federal se atreviesen a desafiar a Trump y publicar la edición correspondiente a 2017 del “Climate Science Special Report”. Este hecho fue titular en la primera plana del New York Times del sábado pasado.

Sobre esto hay infinidad de hipótesis. Una de las más probables es que Trump haya querido evitar otro escándalo que políticamente no lo favorece. Además, la gran mayoría de la opinión pública de EEUU no comparte su negacionismo del cambio climático. Mejor no revolver el avispero.

Asimismo, después del terrible impacto de los huracanes en el Atlántico-Caribe y de los incendios devastadores en las costas del Pacífico –desastres directamente relacionados con esos cambios– no le convenía agitar el tema con un veto. Sólo lograría darle más publicidad.

Un informe aterrador

No es posible resumir en unas líneas un estudio de casi 500 páginas. Señalemos sólo algunos puntos capitales.

Comienza subrayando que este es un problema global, en todo el sentido de la palabra. Que el clima de EEUU, como el de cualquier otro país, “está fuertemente relacionado con el cambio climático global”. ¡O nos salvamos todos o no se salva nadie!

El primer cambio que destaca es el aumento hasta ahora imparable de “la temperatura promedio anual del aire en la superficie en los últimos 115 años (1901-2016).

“Este período es ahora el más cálido en la historia de la civilización moderna. Los últimos años también han tenido un clima récord, extremos climáticos, y los últimos tres años han sido los años más cálidos del mundo. Se espera que estas tendencias continúen agravándose a través de escalas de tiempo climáticas.”

El informe comienza también descartando categóricamente la charlatanería de los negacionistas, que ven los cambios como fenómenos “naturales”, en los que el hombre no tiene arte ni parte.

“[…] Lo más probable es que las actividades humanas, especialmente las emisiones de gases de efecto invernadero, sean la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX. Para el calentamiento en el último siglo, no hay otra explicación alternativa convincente respaldada por el alcance de las evidencias observadas.

“Además del calentamiento, muchos otros aspectos del clima global están cambiando, principalmente en respuesta a las actividades humanas. Miles de estudios realizados por investigadores de todo el mundo han documentado cambios en las temperaturas superficiales, atmosféricas y oceánicas. Glaciares derritiéndose; disminución de la capa de nieve; encogimiento del hielo marino; crecimiento del nivel del mar; acidificación de los océanos y aumento del vapor de agua en la atmósfera.

“El promedio mundial del nivel del mar ha crecido en aproximadamente 7-8 pulgadas desde 1900. Casi la mitad (alrededor de 3 pulgadas) de ese aumento ocurre desde 1993.

“El cambio climático causado por el hombre ha contribuido sustancialmente a este crecimiento desde 1900. Esto se produce a una tasa de aumento mayor a cualquier siglo anterior en al menos 2.800 años.

“El aumento global del nivel del mar ya ha afectado también a los EEUU. La incidencia de inundaciones diarias por mareas se está acelerando en más de 25 ciudades del Atlántico y la Costa del Golfo.

“Los niveles medios mundiales del mar continuarán aumentando varias pulgadas en los próximos 15 años y entre 1-4 pies en 2100. Y no se puede descartar un aumento de 8 pies para ese año.

“Asimismo habrá cambios en los eventos extremos, particularmente importantes para la seguridad humana, la infraestructura, la agricultura, la calidad y cantidad del agua y los ecosistemas naturales. Las fuertes lluvias están aumentando en intensidad y frecuencia en todo el mundo, y se espera que continúen creciendo.”

Olas de calor

“Las olas de calor se han vuelto más frecuentes desde la década de 1960, mientras que las temperaturas extremadamente frías y las olas de frío lo son menos. Se prevé que los años calurosos de los últimos años se volverán comunes en el futuro cercano para los Estados Unidos, ya que las temperaturas promedio anuales continúan aumentando.

“La incidencia de grandes incendios forestales en el oeste de los Estados Unidos y Alaska ha aumentado desde principios de la década de 1980 y se prevé un aumento adicional en esas regiones a medida que cambia el clima, con cambios profundos en los ecosistemas regionales.

“Las tendencias anuales hacia un derretimiento prematuro de primavera y un paquete de nieve reducido ya están afectando los recursos hídricos en el oeste de los Estados Unidos y se espera que estas tendencias continúen…  La sequía hidrológica crónica y de larga duración es cada vez más posible antes de finales de este siglo.”

Gases de efecto invernadero

“La magnitud del cambio climático más allá de las próximas décadas dependerá principalmente de la cantidad de gases de efecto invernadero (especialmente dióxido de carbono) emitidos a nivel mundial. Sin mayores reducciones en las emisiones, el aumento en la temperatura global promedio anual en relación con los tiempos preindustriales podría alcanzar los 9 ° F (5 ° C) o más a fines de este siglo. Con reducciones significativas en las emisiones, el aumento en la temperatura global promedio anual podría limitarse a 3.6 ° F (2 ° C) o menos.

“La concentración atmosférica mundial de dióxido de carbono (CO2) ha superado ya las 400 partes por millón (ppm), un nivel que ocurrió hace unos 3 millones de años, cuando tanto la temperatura promedio mundial como el nivel del mar eran significativamente más altos que hoy.

“El crecimiento continuo de las emisiones de CO2 a lo largo de este siglo y más allá daría lugar a una concentración atmosférica que no se ha experimentado en decenas o cientos de millones de años.

“Existe un amplio consenso en cuanto a que cuanto más se impulse el sistema de la Tierra hacia el calentamiento, mayor será el riesgo de cambios e impactos imprevistos, algunos de los cuales son potencialmente grandes e irreversibles.”

En resumen…

La amenaza de una catástrofe ecológica que hasta ponga en riesgo la existencia de la humanidad no es una película de ciencia-ficción. Es un peligro cada vez más concreto.

El negacionismo que proclama el gobierno de EEUU, es simplemente criminal. Pero no le echemos todo el fardo a Trump. También es responsable la legión de gobiernos hipócritas –como los firmantes del Acuerdo de París del 2015– que se pintan de “verdes” pero que no toman medidas de fondo.

Por eso, el desafío ecológico, de no destruir nuestro planeta (y con él a la humanidad), es una tarea que muy difícilmente puedan cumplir el capitalismo y sus gobiernos. Y por motivos profundos…

Es que se trata primordialmente de una tarea internacional –no se resuelve país por país– y además con un objetivo que choca con la propiedad capitalista y la ganancia como ley suprema. Sólo desde el socialismo y el internacionalismo se podrá cumplir cabalmente.

…………………..

1.- Puede bajarse en .pdf de https://science2017.globalchange.gov/downloads/CSSR2017_FullReport.pdf

2.- Lisa Friedman and Glenn Thrush, “U.S. Report Says Humans Cause Climate Change, Contradicting Top Trump Officials”, New York Times, Nov. 4, 2017.