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dos millones de manifestantes contra el sistema de jubilación privada

Por Rafael Salinas, 30/3/17

Vuelve a desbordar las calles el movimiento NO + AFPs

El pasado domingo 26, las calles de Santiago y de numerosas ciudades volvieron a colmarse de manifestantes indignados1. En todo el país, la prensa estima unos dos millones que salieron a expresar su repudio al robo descarado que las Aseguradoras de Fondos de Pensiones (AFP) hacen de los aportes de los jubilados.

Las AFPs, como explicamos en artículos anteriores, son una de peores herencias de la dictadura militar-neoliberal de Pinochet, iniciada con el sanguinario golpe de 1973. Aunque formalmente Pinochet dejó el poder en 1990, en verdad su régimen se ha prolongado en muchos aspectos fundamentales, económico-sociales e incluso políticos.

Entre ellos se han destacado dos continuidades particularmente irritantes: la no gratuidad de la enseñanza, sobre todo la superior, y la estafa escandalosa de los “Fondos de Pensiones”, gran negocio de la burguesía parasitaria chilena.

La primera de esas cuestiones motivó periódicamente grandes protestas y movilizaciones estudiantiles, que en el 2011 llegaron a su pico máximo. Esto obligó a dar algunas concesiones, especialmente bajo el actual gobierno de Bachelet.

Ahora, desde el año pasado, llegó el turno de las maldecidas AFPs, que se han convertido merecidamente en blanco de la furia popular.

Ya toda una generación se está retirando bajo el régimen de las AFPs y la estafa la golpea cada vez más brutalmente, incluso a sectores que no eran relativamente mal pagos cuando aún estaban ocupados. Por eso, el año pasado estalló este movimiento masivo.

El actual gobierno de Michelle Bachelet salió al paso con negociaciones y prometiendo “cambios”. Como era de esperar, resultó una estafa… como todas las promesas de la coalición Nueva Mayoría, que tiene la desfachatez de decirse “de izquierda”, integrada por el Partido “Socialista”, el Partido “Comunista”, los demócrata-cristianos y grupos menores.

Bachelet no liquidó las AFPs como era (y es) el clamor popular. El gobierno y sus aliados (incluso algunos como el PC que dice estar contra las AFP), apoyaron la farsa neoliberal de “reforzar la multipilaridad”2. Esos “pilares” aluden a diversas formas posibles de aportes previsionales tanto de los trabajadores, como de las patronales y el Estado. Pero es charlatanería en las nubes que no se refleja en la miseria que cobran los retirados. Es que el único “pilar” que realmente aporta siguen siendo los trabajadores. El Estado tira algunas monedas y el tercer pilar –la patronal– simplemente se lava las manos.

Mientras tanto los parásitos de las AFPs controlan todo… y todo va a sus bolsillos, mientras las pensiones son cada vez más miserables.

Este desastre social del neoliberalismo en Chile lo subrayan incluso entidades que no son precisamente “anticapitalistas”. Entre ellas, el New York Times, que desde hace tiempo advierte que “el sistema de pensiones de Chile, modelo de privatización para muchos, se desmorona”3. O la ultra-neoliberal OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), de la que Chile es miembro. Un estudio de la OCDE lo marca entre sus miembros como el país que paga las pensiones más bajas y pronostica que eso será cada vez peor, dado el sistema de retiro imperante4.

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1.- Ver Rafael Salinas, “Chile – Más de un millón en las calles contra la estafa de la jubilación privada”, SoB n° 394, 25/08/2016  http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=8485

2.- Ver en el El Siglo (26/03/2017) –tradicional órgano del PC chileno– el artículo “Más Solidaridad, Multipilaridad, Mejores Pensiones: Nuevo Sistema Mixto”, de la Subsecretaria de Previsión Social, Jeannette Jara Román.

3.- Pascale Bonnefoy, “El sistema de pensiones de Chile, modelo de privatización para muchos, se desmorona”, New York Times ES, 13/09/2016.

4.- “Chile con las pensiones más bajas de países OCDE”, El Mostrador, 01/07/2016


Chile

Una crisis política y del régimen en el camino a las presidenciales

Chile no sólo vive estas protestas masivas que indican además que es unilateral decir que en América Latina todo va hacia la derecha.

Lo importante y de fondo es que no sólo hay una crisis política del gobierno saliente y su coalición Nueva Mayoría. Asimismo, está cuestionado y deslegitimado el régimen político post-Pinochet y también, aunque desigualmente, sus partidos, sean de derecha o “izquierda”.

Este año, en noviembre, habrá elecciones presidenciales. Inicialmente, el desastre y la decepción con Bachelet y su “Nueva Mayoría”, han llevado agua (y votos) al molino de la derecha. Gracias a ellos, pintan otra vez personajes como Sebastián Piñera, el billonario que en el 2014 salió repudiado del Palacio de La Moneda. Por su parte, la Nueva Mayoría, para competir, comienza a desempolvar otras momias aún más antiguas, entre ellas, José Miguel Insulza, ex Secretario general de la OEA, o Ricardo Lagos, ex presidente en el 2000.

Pero estas elecciones presidenciales probablemente no se van a dar en un cuadro “normal”, sino también de deslegitimación del régimen político.

Hay que tener en cuenta que, en Chile, a diferencia de lo que sucedió en Argentina, no hubo un derrumbe de la dictadura militar. En 1990, Pinochet no sólo se fue tranquilamente a su casa, donde nunca jamás fue molestado. Más grave aún, ha sido que el régimen “democrático” que lo sucedió ese año fue, por un lado, un cambio, pero por el otro, una continuidad de su dictadura. No hubo un derrocamiento de la dictadura, sino un régimen pactado con Pinochet y los amplios sectores de la burguesía que lo habían sostenido.

De allí, por ejemplo, que fueran necesarias movilizaciones estudiantiles y populares enormes para horadar en algo el escándalo de la educación universitaria sólo para ricos, dispuesta por el pinochetismo. Y más aún, para acabar con otro engendro neoliberal-pinochetista el robo de las AFP, lo que todavía no se ha logrado.

Tanto las fuerzas de derecha (agrupadas en la coalición “Chile Vamos”), como las de la supuesta “izquierda” que hoy gobierna con Bachelet (agrupadas en la coalición “Nueva Mayoría”) coinciden en el continuismo del régimen heredero de Pinochet.

Esto ha ido generando un profundo (y justificado) descontento y descreimiento político en los sectores populares y de trabajadores. Reflejo de eso fue la enorme abstención en las elecciones municipales del año pasado. ¡Dos tercios de los electores no fueron a votar! La abstención masiva golpeó principalmente a las listas de la “Nueva Mayoría” y favoreció a las de derecha de “Chile Vamos”.

Pero hubo una excepción importante. En Valparaíso, la segunda ciudad del país, de tradicional peso político, surgió una alternativa de izquierda contra el “bi-frentismo” del régimen. Por el 54% de los votos, ganó la alcaidía Jorge Sharp, un ex dirigente estudiantil secundario y universitario de larga trayectoria. Sharp pertenecía a la organización Movimiento Autonomista, que es independiente de la “izquierda” gubernamental del PS, el PC & Cia., agrupados en “Nueva Mayoría”.

¿De dónde salen estos dirigentes y su corriente? Recordamos que, apoyándose en las grandes movilizaciones que tuvieron su pico en el 2011, esa corriente autonomista encabezada por Gabriel Boric, Sharp y otros líderes estudiantiles desconocidos, logró desbancar a los tradicionales dirigentes del PC en las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Entre ellos estaba la mundialmente famosa y “mediática” Camila Vallejo.

Años después, en 2016, rectificando las tradicionales (y equivocadas) posiciones autonomistas de no intervenir en las elecciones “burguesas”, lograron en Valparaíso ganar las elecciones a Alcalde, una victoria que resonó en todo Chile1.

Ahora, junto con otras corrientes similares “posmodernas”, autonomistas y anarquistas han lanzado un tercer agrupamiento –el Frente Amplio– para enfrentar a las dos coaliciones tradicionales, “Chile Vamos” y “Nueva Mayoría” en las presidenciales de noviembre. Habría mucha presencia juvenil, proveniente en gran medida de los movimientos estudiantiles y sociales.

Esto es algo que, si se desarrolla, podría romper desde la izquierda el escenario político “bi-frentista” instalado en el Chile post-Pinochet.

El proyecto del Frente Amplio, alcances y límites

Con motivo de la sorprendente victoria de Jorge Sharp en Valparaíso el año pasado, nos preguntábamos si había surgido un “Podemos” chileno. Desde ya, ese fenómeno, y más ahora el Frente Amplio, se parecen mucho al Podemos español, sobre todo en sus inicios.

Sin embargo, la situación de España no es la de Chile. Es una realidad que presenta confrontaciones más ríspidas, más “latinoamericanas” y menos “parlamentarias”, agravadas además por las herencias y continuidades de Pinochet en el actual régimen político y social. Por ejemplo, lo de las AFPs, un “incendio” como no existe en España.

El eje político con que el Frente Amplio va a las presidenciales es el de imponer una Asamblea Constituyente que liquide la actual Constitución y otras “herencias de Pinochet”, que “garantice los derechos sociales” como las pensiones, que “diversifique la economía poniendo por delante la soberanía nacional”, que “recupere nuestros recursos naturales y financieros. La sola recuperación del cobre y los fondos previsionales de los trabajadores, permitiría garantizar el derecho y acceso a la salud, educación y pensiones dignas”, etc.

Desde ya que el programa no es marxista revolucionario, y en muchos aspectos es gaseoso. Pero sostiene un enfrentamiento progresivo y por la izquierda con las dos “coaliciones” tradicionales, “Chile Vamos” y “Nueva Mayoría”, que han continuado en Chile el “pinochetismo después de Pinochet”. Su consigna central de una Constituyente para un cambio radical político y económico-social es igualmente progresiva. Pero hay que advertir que sólo la movilización revolucionaria de la clase trabajadora y sectores populares podrían imponer una trasformación de esas dimensiones.

A partir de allí, hay que observar también que todo esto tiene sus límites. Nos parece bien que un conjunto de organizaciones de origen autonomista y/o anarquista hayan superado el estéril “abstencionismo” en las elecciones del Estado burgués, y se unan para presentar una alternativa por la izquierda. Pero verificamos en sus documentos y actividades que todo ahora se enfoca en el terreno electoral… y electoralista.

Las luchas del movimiento obrero no aparecen, por ejemplo, en la agenda del flamante Frente Amplio. Es verdad que, en Chile, con la dictadura de Pinochet, la clase obrera y trabajadora sufrió su más terrible derrota y que le cuesta remontar. Ya no encabeza las luchas sociales y políticas. Esto se agrava por la burocracia corrupta de la CUT (Central Única de Trabajadores), en gran medida ligada al PC, que es parte del entramado de colaboración.

Sin embargo, en las últimas semanas, se desarrolló la huelga de los 2.500 mineros de La Escondida, la mayor productora de cobre del mundo, que tuvo amplia repercusión latinoamericana e internacional. Simultáneamente, tuvo lugar la “presentación en sociedad” del Frente Amplio. Pero fue como si ambos acontecimientos sucediesen en dos planetas distintos.

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1.- Ver Rafael Salinas, “¿Surge un ‘Podemos’ chileno?”, SoB, nº 403, 27/10/2016 http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=8812

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¿Surge un “Podemos” chileno?

Por Rafael Salinas 27/10/2016

Descontento generalizado, protestas y elecciones poco concurridas

En medio de un clima de descontento general y de continuidad de las movilizaciones de masas contra la estafa de las jubilaciones privadas, se realizaron el domingo pasado elecciones municipales. Como se preveía, hubo una fenomenal abstencióncombinada con un gran “voto castigo” contra los candidatos oficialistas.

Este repudio en las urnas se daba por descontado. La sorpresa política fue que este “voto castigo” no favoreció solamente a la oposición de derecha al gobierno de la “socialista” Michelle Bachelet. En Valparaíso, la segunda ciudad de Chile después de la capital, Santiago, se impuso como alcalde Jorge Sharp, un candidato de izquierda independiente y opositor, que fue dirigente de uno de los grandes movimientos estudiantiles iniciados en 2006, conocidos como la “Revolución de los Pingüinos”.

Continúan las movilizaciones y protestas por la estafa a los jubilados

Estas elecciones no se dieron en medio de la calma. Un factor decisivo que cruza la escena política y social es la continuidad de las movilizaciones por “¡No + AFPs!”. Es decir, contra el escandaloso sistema de jubilación privada, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), creadas por la dictadura de Pinochet y protegidas por sus sucesores de “derecha” o “izquierda”.

En agosto pasado, más de un millón de manifestantes salieron a las calles en todo Chile, protestando contra la estafa de la jubilación privada. En ese momento, explicamos que:

“Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), después de 30 años o más de aportes pagan pensiones miserables, robando lo cotizado por los trabajadores.

“Para el actual gobierno de ‘izquierda’ encabezado por Michelle Bachelet y, en general, para los políticos del régimen, esto puede ser más difícil de manipular que las protestas estudiantiles. Es que no se trata de movilizaciones solamente juveniles, sino de masas de trabajadores activos y pensionados de toda edad, cada vez más indignados. Las jubilaciones son un tema que cruza a la gran mayoría de la sociedad chilena.

“La otra gran dificultad para calmar las aguas, es que, del otro lado del mostrador, no está el flamante gobierno de «izquierda» que acababa de arrasar en las elecciones presidenciales, y que ilusionó a medio mundo… como sucedía a inicios de 2014.

“Hoy, tanto el gobierno de Bachelet con los partidos que lo integran y/o lo apoyan, pero también la «oposición» parlamentaria, están profundamente desprestigiados…”[1]

Efectivamente, las movilizaciones de protesta no se han detenido. Por el contario, amenazan ir más allá. El 16 de octubre pasado, en vísperas de las elecciones municipales, hubo nuevamente marchas multitudinarias en todo el país. Y para el 4 de noviembre próximo, se ha convocado a un paro general.

Después de las anteriores movilizaciones, Bachelet abrió negociaciones con el movimiento ¡No + AFPs! Pero, como era de esperar, fueron una farsa, una simple maniobra dilatoria para intentar dividir y desmovilizar la protesta. No hubo ninguna concesión real de parte de la presidente “socialista”. Es que el robo de los aportes jubilatorios es uno de los negocios más espectaculares del parasitario capitalismo chileno. Sin mover un dedo, las AFPs se embolsan sumas fabulosas gracias al descuento automático del 10% de los salarios. Luego, pagan jubilaciones cada vez más miserables, sin relación con lo que han aportado. Frente a ese robo, el Estado neoliberal –fundado por la dictadura de Pinochet y continuado por todos los partidos delrégimen, de derecha o “izquierda”– se lava las manos.

El descontento se multiplica en función a las esperanzas que un día depositaron las masas trabajadoras en el actual gobierno de “izquierda”. Y no se trata sólo de jubilaciones, salarios y condiciones de trabajo. Chile tiene también la “educación más cara del mundo”[2]. Los jóvenes que no sean hijos de millonarios y que deseen cursar en las universidades, sean “públicas” o privadas, deben endeudarse para toda la vida, con los mismos bancos que chupan la sangre a los jubilados. Tampoco el gobierno de “izquierda” ha hecho aquí cambios radicales.

Ahora, está planteado el reto de que este descontento generalizado se exprese el 4 de noviembre en un fuerte paro. Será un enorme desafío, ya que los partidos “Socialista” y “Comunista” –que integran la coalición del gobierno de Bachelet– dirigen el aparato burocrático de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y harán todo lo posible para que la medida de fuerza fracase.

La CUT es un aparato cada vez más divorciado de las bases obreras y trabajadoras. “Los escándalos que rodearon las elecciones del Consejo Directivo Nacional de la CUT) –comenta una revista de izquierda– ponen nuevamente de manifiesto el deterioro ético y político de la burocracia sindical que ha controlado esa organización desde su surgimiento, a fines de 1988.” [3] Los burócratas corrompidos del PS y el PC se pelean a dentelladas por el aparato de la CUT, organizando elecciones fraudulentas donde las bases no tienen participación alguna.

Pero esos burócratas traidores están unidos en un punto fundamental: no le dan ningún apoyo al movimiento ¡No + AFPs!

El paro convocado para el 4 de noviembre, además del gobierno y los patrones, enfrentará entonces la oposición frontal de los burócratas sindicales socialistas y stalinistas. Si lograse cierto éxito, sería un duro golpe para ellos.

Masiva abstención, derrota de los candidatos del gobierno y avance de la derecha

En primer lugar, lo más impactante de las elecciones ha sido la abstención masiva, con porcentajes inéditos. Dos tercios de los electores no fueron a votar.

Aunque “muda”, esta abstención sin precedentes refleja principalmente el descontentocon el gobierno de Bachelet… pero, al mismo tiempo, desánimo, desorientación política y falta de opciones de muchos votantes de izquierda.

Su frustración no se limita sólo al punto de las AFPs y el incumplimiento de las promesas con que fue elegida Bachelet. También se han destapado grandes escándalos de corrupción en los que están comprometidos directamente familiares de la presidenta Bachelet. Las elecciones se dieron en medio de un clima de rabia y decepción popular con el gobierno.

Por esos motivos, el frente oficialista “Nueva Mayoría” sufrió una seria derrota electoral. Y, en la mayoría de los casos, salió perdedor frente a la coalición de derecha, que le arrebató comunas muy importantes. El gobierno de Bachelet se basa en esa coalición “Nueva Mayoría”, cuyos principales componentes son el Partido Socialista, el Partido Comunista, los demócrata-cristianos y otras fuerzas menores supuestamente “de izquierda”. En el tramposo sistema “bi-frentista” chileno, se le contrapone otra coalición de derecha, bautizada “Chile Vamos”, encabezada por la Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional, y otros partidos.

“La Nueva Mayoría –dice un comentarista de izquierda, crítico del gobierno– logró que la derecha triunfara en las principales comunas de Santiago [la capital de Chile] y, de esta manera, aprovechara para presentar a Piñera, prácticamente, como el líder indiscutido para las próximas elecciones presidenciales.” [4]

Hay que recordar que Piñera –el billonario que fue presidente del 2010 al 2014–  salió malherido de su mandato que precedió al de Bachelet. Que hoy se baraje su regreso es otra medida del desastre político de la “Nueva Mayoría”.

Otra historia en Valparaíso: ¿un Podemos chileno?

En la segunda ciudad de Chile y su histórico puerto, sucedió algo distinto al desastre de Santiago y otras comunas. Se impuso por el 54% de los votos un candidato de izquierda independiente y opositor al gobierno de Bachelet.

Se trata de Jorge Sharp, que fue un dirigente estudiantil secundario y universitario de larga trayectoria. Sharp pertenece a la organización Movimiento Autonomista.

Como buena parte del activismo estudiantil y social de Chile, Sharp se alineó en el “autonomismo”, corriente mundial “posmoderna” (y muy heterogénea) que en su país tiene peso importante.

Hay que señalar que la proliferación de movimientos y grupos autonomistas es un hecho frecuente en países de  Europa y América Latina donde los partidos comunistas han sido relativamente fuertes, y las corrientes marxistas revolucionarias, como el trotskismo, más débiles.

Efectivamente, en Chile, en el movimiento estudiantil universitario y secundario y también en la esfera de los movimientos “sociales”, barriales, etc., las corrientes autonomistas y también anarquistas, tienen una presencia de notable.

Esos movimientos, en varios casos, han logrado desbancar a direcciones stalinistas. Por ejemplo, en 2011, la mundialmente famosa y mediática dirigente estudiantil del PC, Camila Vallejo, fue derrotada por la lista autonomista encabezada por el desconocido Gabriel Boric, en las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Y hoy, Gabriel Boric, junto con el triunfante alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, son los dirigentes que encabezan la organización llamada Movimiento Autonomista.

“Queremos un movimiento político que dispute todos los espacios”, sostiene correctamente Boric,[5] en contraposición tácita al abstencionismo “anti-político” tanto del anarquismo como de la gran mayoría del autonomismo.

Pero el problema es cómo eso se materializa. Muchos comentaristas, bajo el impacto y la sorpresa de la derrota aplastante de todos los viejos partidos de “izquierda” y derecha por un ilustre desconocido en la segunda ciudad del país, hablan del nacimiento de un “Podemos” chileno. Y, efectivamente, el Movimiento Autonomista se le parece en varios aspectos. Ambos nacen indirectamente de importantes movimientos sociales: de los “indignados” en el Estado español y de los estudiantes en Chile.

Pero el modelo español no “disputa todos los espacios”. O, mejor dicho, ha dejado de hacerlo, si es que alguna vez lo intentó. Está dedicado al electoralismo y parlamentarismo químicamente puro.

Si el nuevo movimiento político se orienta  realmente a “disputar todos los espacios”, entonces tendrá que ver cómo concreta eso en el terreno del movimiento obrero y ahora en el gran movimiento No + AFPs.

Notas:

1.- Por Rafael Salinas, “¡No + AFPs! – Más de un millón de manifestantes en las calles contra la estafa de la jubilación privada”, SoB n° 394, 25/08/2016.

2.- Vladimir Hernández, “¿Por qué es tan cara la universidad en Chile?”, BBC Mundo, 16/05/2012.

3.- “El ocaso de la CUT”, editorial de Punto Final, Nº 860, 16/09/2016.

4.- “Elecciones municipales: la hecatombe de la Nueva Mayoría”, Clarín de Chile, 26/10/2016.

5.- Gabriel Boric, “Queremos un movimiento político que dispute todos los espacios”, diarioUchile, 30/05/2016. En una elección parlamentaria anterior, Boric logró ser electo diputado como candidato independiente. Pero eso no tuvo la resonancia política del reciente triunfo de Valparaíso.