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¡Después de las elecciones, retomemos las calles! ¡Ninguna confianza en el gobierno del PAC!

Comité Central del NPS, 1 de abril de 2018

Estas elecciones reflejaron un giro a la derecha con respecto a las del 2014. Dos razones principales mediaron en esto: primero, la coyuntura internacional está bastante a la derecha con gobiernos reaccionarios como el de Trump en los EUA, Macri en Argentina o Temer en Brasil; segundo, los últimos cuatro años se impuso una concertación entre Casa Presidencial, Frente Amplio, dirigencias de sindicatos y movimientos sociales, generando una gran desmovilización que allanó el camino para que el gobierno del PAC realizara muchos ataques contra la clase trabajadora, comunidades en defensa del agua (caso Sardinal), los campesinos en lucha por la tierra (como en Finca Chánguena), pueblos indígenas, etc. En este escenario se fortalecieron los partidos de derecha y reaccionarios, que se posicionaron como la única oposición y realizaron movilizaciones en los últimos meses.

De ahí que esta segunda ronda tuviera como eje discursos de ataque a la clase trabajadora, recargando la crisis fiscal sobre los sectores trabajadores y populares con nuevos impuestos indirectos y regresivos (como es el IVA). Ambos candidatos con un equipo económico cargado de neoliberales que pretenden atacar las conquistas históricas del pueblo trabajador, privatizando instituciones y recortando el gasto público.

En el plano de los derechos democráticos fue una campaña marcada por el fundamentalismo religioso, los discursos conservadores, el ataque a la diversidad sexual y a las mujeres. Evidentemente Fabricio fue el que más atacó a estos sectores, pero Carlos hizo un giro a la derecha en la segunda rondo y se acomodó a la situación, planteando por ejemplo que estaba en contra del aborto y retrocediendo en la defensa de la educación sexual en su acuerdo con Piza del PUSC (figura bastante conservadora por lo demás).

En este escenario ganó el PAC de forma abrumadora con un 60% de los votos, triunfando incluso en las provincias costeras que fueron los puntos fuertes de Restauración Nacional en la primera ronda. ¿Cómo se explica esto? Son varios factores los que mediaron en este resultado: a) la polarización de esta elección conllevó amplios sectores progresistas, feministas, LGTI y de izquierda en general hicieran un voto útil por el PAC para frenar a Fabricio en la urnas, pero que no significa que apoyen al nuevo gobierno, b) los principales sectores de la burguesía cerraron filas con Carlos Alvarado y su propuesta de gobierno nacional, reflejado en el acuerdo con Piza (principal figura del PUSC) y el apoyo tácito de los principales medios de comunicación (como canal 7 y La Nación), c) hubo un voto católico que se sumó al PAC para frenar a los evangélicos, particularmente tras los reportajes de La Nación sobre Rony Chaves.

Para esta segunda ronda desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) planteamos que desde ya había que retomar las calles por los derechos de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, a la vez que llamamos a no votar por ninguno de los dos Alvarado, pues aunque ciertamente no son iguales y representan proyectos con diferencias, ambos son candidatos y partidos que defienden los intereses de los de arriba, los empresarios. Entendemos que muchas personas luchadoras votaron y hoy celebren el triunfo del PAC, el cual asocian como una derrota del fundamentalismo evangélico.

Hacemos un llamado a NO confiar ni un centímetro en la administración de Carlos Alvarado y su llamado a un gobierno de unidad nacional, que no será otra cosa que la unidad de los de arriba contra los de abajo. Su campaña en segundo ronda tuvo por eje rodearse de figuras del PUSC y el PLN, los del SI al TLC y enemigos de los de abajo. Los derechos debemos conquistarlos en las calles, mediante la lucha, organización y movilización permanente. No debemos caer en las trampas de las “mesas de diálogo” que implementó el PAC en la presente administración de Luis Guillermo Solís, que no garantizaron ningún avance en nuestros derechos, y sacó a los sectores luchadores de las calles para concentrarse en la negociación, con un partido en el gobierno que demostró que de “progresista” tiene muy poco, y bajo esa careta se dedicó a atacar a los sectores sociales explotados y oprimidos. Tampoco podemos esperar nada positivo de la próxima Asamblea Legislativa que, por su configuración a la derecha y reaccionaria, no dudamos será una cueva de bandidos, misóginos y homolesbotransfóbicos.

Llamamos a movilizarnos el próximo 1 de Mayo (Día internacional de la clase trabajadora) y el 8 de Mayo (Traspaso de Poderes), en contra del Plan Fiscal del PAC y la derecha neoliberal, por un Estado Laico sin concordato, por un aumento salarial real, por la separación del Estado y las iglesias, por un decreto de Emergencia Nacional por los femicidios, por el aborto legal, seguro y gratuito, entre muchas otras razones.

Hacemos un llamado a todo el activismo, la militancia de izquierda, la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, a no confiar en este gobierno, a confiar solo en nuestras propias fuerzas, porque ningún gobierno nos va a regalar nada. Nunca más un gobierno sin oposición en las calles. Nunca más dejar de lado el terreno de la política donde podemos desarrollar nuestras fuerzas: las calles, centros de estudios, lugares de trabajo, barrios y comunidades.

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Costa Rica-Elecciones-Por un voto independiente del gobierno y los partidos patronales en la perspectiva de construir un Frente de Izquierda

El 07 de febrero se llevarán a cabo las elecciones para elegir los cargos de alcaldes, regidores, síndicos e intendentes en las 81 Municipalidades del país.

Desde el Nuevo Partido Socialista – SOB (NPS) nos encontramos en proceso de inscripción para las elecciones nacionales del 2018, donde presentaremos candidaturas a diputación por San José, Cartago y Heredia. Por esto motivo, nos parece necesario sentar nuestra posición electoral, en particular para aclarar las consultas de los simpatizantes del NPS en los sectores y regiones donde intervenimos.

Antes de entrar de lleno con nuestro análisis y posición política, quisiéramos sentar dos criterios generales que empleamos para comprender este proceso electoral.

Primero, nuestra posición la realizamos desde un ángulo propio de la tradición de las corrientes socialistas revolucionarias: el voto lo concebimos como un ejercicio político de independencia de clase, por lo cual no apoyamos a ningún gobierno burgués, partidos de los empresarios u otras agrupaciones políticas que le hagan seguidismo a sus políticas.Por esto nuestro llamado al voto no está en función de criterios electoralistas, sino que tiene por objetivo explicar a trabajadores, explotados y oprimidos, en que no deben depositar la más mínima confianza en los partidos que representan los intereses de quienes les explotan y oprimen.

Segundo, aunque las elecciones son de carácter municipal, las asumimos como parte del contexto político más general del país y, por lo mismo, no definimos nuestra postura alrededor de puntos programáticos locales o cantonales, sino que lo hacemos alrededor de las políticas generales que sostienen los partidos en torno a los problemas de la clase trabajadora y los sectores explotados y oprimidos.

Un “consenso burgués” contra los trabajadores y trabajadoras

Las elecciones se desarrollan en medio de una coyuntura de fuertes ataques contra la clase trabajadora, provenientes del gobierno del PAC, los partidos patronales (PLN, PUSC, PAC, ML) y fundamentalistas-cristianos (RC, RN, ADC).

En cuanto a la clase trabajadora, más allá de los matices que existen entre el gobierno y los partidos de oposición patronal, todos comparten un terreno común: la premisa de que el déficit fiscal sea pagado con los salarios de los trabajadores y no por los grandes empresarios y evasores fiscales. Por esto en los últimos meses se estableció un “consenso” burgués en torno a las políticas de ajuste entre el gobierno y los partidos patronales, particularmente con Liberación Nacional (PLN).

Ejemplos de esto que señalamos son los acuerdos para destrabar los proyectos fiscales regresivos que impulsa el gobierno en la Asamblea Legislativa (principalmente el Impuesto al Valor Agregado –IVA- que La Nación defendió en su editorial del 03 de febrero), la puesta en marcha del “salario único” para los nuevos trabajadores de varias instituciones (por ejemplo los del ICE), el proyecto del gobierno para limitar la entrega de anualidades, los ataques a las convenciones colectivas, así como el pírrico aumento salarial del 0,67% para el sector privado (¡670 colones por cada 100 mil!).

El punto más alto de este consenso burgués es la aprobación de la Reforma Procesal Laboral (RPL) que, desde su origen contenía artículos que afectaban el derecho a huelga en el sector público. En su última versión se tornó más regresiva y contó con el consenso de las cámaras patronales, partidos burgueses, el gobierno y la mayoría de la bancada del Frente Amplio (FA). Esto explica que se incluyeran gran cantidad de restricciones judiciales para la realización de huelgas, en detrimento de la capacidad de organización misma de los trabajadores y trabajadoras.

La RPL es vendida por sus defensores como todo un “avance” en materia de derechos individuales que beneficiará a los trabajadores del sector privado, levantando toda una serie de falsas expectativas en que las cortes de la justicia burguesa del país van a resolver los problemas de explotación que sufren diariamente cientos de miles de trabajadores en la empresa privada. Al respecto de esto, vale repasar lo sucedido con la huelga de la hacienda La Luisa de Sarchí, donde 21 trabajadores fueron despedidos por reclamar salarios y aguinaldos atrasados e iniciar el proceso de constitución de un sindicato que, aunque les otorgaba protección legal mediante el “fuero sindical”, la patronal declaró ante el Vice-ministro de Trabajo que no iba a respetarlo y prefería ir a juicio.

Así las cosas, asistimos a un “consenso burgués” entre el gobierno, partidos y cámaras patronales, donde más allá de sus diferencias de matices todos coinciden en golpear las condiciones laborales de la clase trabajadora y cercenar su derecho a la organización sindical en el sector privado y público.

Dentro de este escenario hay que reseñar que el FA es el principal aliado del gobierno del PAC, algo que incluso destacó el último Informe sobre el Estado de la Nación. Durante los casi dos años de gobierno del PAC, el FA no libró una batalla a fondo contra sus políticas de ajuste contra la clase trabajadora y, por el contrario, viene acompañando el giro a la derecha del gobierno.

Un Estado reaccionario que oprime los derechos de las mujeres, la población LGBT y el campesinado

En otro terreno, en el último período se incrementaron las provocaciones desde los partidos fundamentalistas-cristianos contra los derechos de las mujeres y la población LGBT, aprovechando que muchas de las dirigencias de estos sectores dejaron de realizar movilizaciones por confiar en el “cambio” que prometió realizar el PAC desde las alturas del Poder Ejecutivo (que nunca realizó).

Esto explica el total obstruccionismo de cualquier proyecto de ley tendiente a beneficiar a estos sectores, como sucede con la Fertilización in Vitro (FIV) o el matrimonio igualitario, así como la inaudita velocidad con que el Registro Civil actuó para anular el matrimonio de Laura y Jazmín y procesar legalmente al abogado Marco Castillo por casar a dos mujeres.

Por último, no podemos dejar de mencionar los ataques contra sectores campesinos, los cuales están siendo brutalmente oprimidos por los terratenientes y con la ayuda de autoridades del Estado y gobierno costarricense. Uno de los casos más reconocidos es el de finca “Changuina” en Palmar Sur, donde una comunidad de ex obreros bananeros está siendo atacada por el empresario y terrateniente Oscar Echeverría (propietario de “Automotores Británicos” y moroso de la CCSS), quien exige la propiedad de la tierra que esos campesinos trabajan desde hace catorce años y en varias ocasiones ha contado con el respaldo de la Policía para realizar desalojos violentos contra estos campesinos.

¡Por un voto independiente del gobierno y los partidos patronales, para fortalecer las luchas venideras y construir un Frente de Izquierda!

Aunque las elecciones se producen en medio de un contexto de fuertes ataques contra la clase trabajadora y el conjunto de sectores oprimidos del país, también es cierto que, en el último período, se comenzaron a dinamizar las movilizaciones de sectores sindicales, estudiantiles, populares y LGBT, lo cual nos hace prever que los últimos años del gobierno del PAC enfrentarán más luchas callejeras de sectores explotados y oprimidos.

En este sentido, desde el NPS llamamos a realizar un voto independiente del gobierno y los partidos patronales, de cara a las luchas venideras contra el plan de ajuste del gobierno y partidos patronales, así como en la perspectiva de construir un Frente de Izquierda que se constituya en un referente político de los explotados y oprimidos en Costa Rica.

Dicho lo anterior, desde el NPS levantamos la siguiente posición electoral.

Llamamos a votar por las candidaturas del Partido de los Trabajadores (PT)

Partiendo del reconocimiento de que el PT es un partido socialista, independiente del gobierno y sectores patronales, llamamos a votar por sus candidaturas para alcaldes en Curridabat, San José, Puntarenas, Alajuela, Los Chiles, así como a las candidaturas a regidores en Limón, Pococí y Naranjo.

Desde el NPS tenemos diferencias con el PT, principalmente en cuanto a su sectarismo en la intervención política y hacia otras organizaciones de izquierda, incluido nuestro partido. En reiteradas ocasiones le planteamos al PT la realización de frentes electorales conjuntos con el objetivo de presentar alternativas unitarias y de lucha, bajo un programa de independencia política del gobierno y cualquier sector patronal, ante lo cual la dirección del PT nos ha respondido con argumentos sectarios e insostenibles.

A pesar de estas prácticas del PT, desde el NPS asumimos que una organización socialista revolucionaria no debe fundamentar sus posiciones a partir de criterios sectarios o abiertamente infantiles. Por eso llamamos a votar a sus candidaturas en los cantones donde se presentan, a la vez que desde ya les planteamos la necesidad de avanzar hacia la construcción de un Frente de Izquierda en Costa Rica entre nuestras organizaciones (y otros partidos de izquierda y movimientos sociales) que levante una alternativa independiente del gobierno y los partidos patronales en las elecciones y las luchas venideras.

La reciente experiencia de la huelga de La Luisa, donde nuestros partidos hicieron parte del comité de solidaridad, es un ejemplo de la necesidad de romper con las prácticas sectarias en la izquierda y colocar en pie un polo de independencia política del gobierno y los partidos patronales.

Llamamos a votar por tres candidaturas del Frente Amplio

Llamamos a votar por tres candidaturas dentro del FA, pues explícitamente son compañeros independientes del gobierno del PAC, que se oponen a la RPL y que no hacen parte de ninguna papeleta conjunta con el PAC u otro partido burgués.

Primero, el caso de Armando Navarro, candidato a regidor por San Ramón, con quien hemos compartido espacios de organización y lucha por los derechos de las mujeres y la población LGBT. Segundo, Jorge Uzaga, candidato a regidor por San José, con quien compartimos en la tendencia Cambiemos en APSE la pelea por democratizar el sindicato, participamos en diferentes huelgas del magisterio nacional y compartimos la oposición  a la RPL. Tercero, por Daniel Villalobos, candidato a alcalde en Golfito, dirigente de la lucha campesina de la finca Changuina, quien han enfrentado en la calle la represión del gobierno del PAC y los ataques de los matones a sueldo del terrateniente.

No llamamos a votar al conjunto de candidaturas del FA, pues la orientación política que viene tomando este partido va a contramano de una ubicación independiente del  gobierno y otros sectores patronales.

La administración de Luis Guillermo Solís se ha mostrado como una de las más provocadoras y anti-sindicales de los últimos años, reprimiendo huelgas y otras protestas populares.  A pesar de esto, el FA antes que demarcarse por la izquierda del gobierno del PAC, por el contrario ha tendido a acompañarlo en su giro cada vez más hacia la derecha. Esto quedó plenamente expuesto con su apoyo a la RPL y, para estas mismas elecciones, donde la apuesta de la dirección del FA era cerrar acuerdos electorales con el PAC en varios cantones.

Lo anterior no nos impide reconocer que dentro de este partido militan muchos compañeros y compañeras luchadoras honestas, que presentan desacuerdos con las políticas de la dirección del FA y con quienes hemos compartido en huelgas del magisterio nacional, marchas estudiantiles, protestas de sectores campesinos y, más recientemente, en el acompañamiento a la huelga de La Luisa de Sarchí.

Finalizamos extendiendo un llamado a nuestros lectores y lectoras a colaborar con el proceso de inscripción de nuestro partido y acompañándonos en las diferentes luchas de las que participamos en el movimiento sindical, estudiantil, feminista y LGBT, entre otros.

La construcción del NPS tiene por objetivo poner en pie una alternativa socialista para la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. Por esto mismo, reiteramos nuestro llamado para constituir un Frente de Izquierda en Costa Rica, donde confluyan diferentes partidos y organizaciones de izquierda independientes del gobierno y las patronales, que se constituya como un referente político de los sectores explotados y oprimidos frente a la arremetida del gobierno y los partidos patronales contra la clase trabajadora.

 

Comité Central del Nuevo Partido Socialista

05 de febrero, 2016