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El sí en Irlanda – Un reflejo del ascenso mundial del movimiento de mujeres

Por Heidy Valencia Espinoza, Las Rojas (Costa Rica), 27/5/18

Este viernes 25 de mayo se realizó un referendo en Irlanda para la despenalización del aborto que dejó resultados del 66,4% de votantes que aprobaron la modificación de una enmienda constitucional de 1983 para anular la parte de la Constitución que establece que un no nacido tiene el mismo derecho a la vida que una mujer embarazada. Si bien los resultados fueron favorables al movimiento de mujeres, señalamos que los derechos de las mujeres o la población LGBTI no pueden ser sometidos a consultas populares, puesto que se refieren a derechos democráticos que deben ser garantizados de manera inmediata.

En primer lugar, estos resultados son eco del ascenso del movimiento de mujeres -cada vez más jóvenes- alrededor de todo el mundo que lucha en las calles por el ¡Ni una menos!, contra la sentencia a la Manada en el Estado español, contra la educación sexista en Chile o por el derecho al aborto legal en Argentina. Por eso, ahora,en uno de los países más católicos y conservadores de Europa (que aprobó el divorcio legal hasta 1996) donde se calcula que, desde 1983, más de 180.000 mujeres irlandesas han tenido que irse a Inglaterra para poder abortar;el movimiento de mujeres celebra una conquista que tiene repercusión mundial, al igual que hace poco también se celebró la conquista del derecho al matrimonio igualitario.

Si hay una conclusión histórica que se puede extraer para los sectores explotados y oprimidos es que toda conquista social es producto de la organización y la lucha. En el caso del movimiento de mujeres es igual, el derecho al sufragio y ahora el derecho al aborto legal será conquistado si este ascenso mundial de las mujeres mantiene la lucha callejera. En este sentido, el movimiento de mujeres en Argentina es un ejemplo de que peleando en las calles se puede posicionar la discusión por el derecho al aborto en el Congreso, pero que no confiamos en el lobby parlamentario, tampoco nos conformamos con la discusión, exigimos el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito en todos los hospitales. Entonces, esa victoria solo la obtendremos luchando en las calles, confiando en nuestra propia fuerza y capacidad de lucha.

Desde Las Rojas reivindicamos el feminismo socialista y apostamos a la construcción de un movimiento de mujeres que luche en las calles, junto a la población LGBTI y la clase trabajadora para exigir sus derechos y acabar con el capitalismo y patriarcado. Con este logro del movimiento de mujeres en Irlanda nos envalentonamos más y seguimos exigiendo en las calles el aborto legal en Argentina y todos los países hasta que sea una realidad.

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Irlanda-A 44 AÑOS DEL “BLOODY SUNDAY”

Una historia de la lucha por los derechos civiles en Irlanda del Norte

Por Leandro C.

El 30 de enero se cumplieron 44 años de la masacre del “Bloody Sunday” en Derry, Irlanda del Norte. Catorce civiles fueron asesinados a sangre fría a manos del primer cuerpo de paracaidistas del Ejército Británico. Trabajadores y jóvenes de los barrios católicos que se movilizaban contra la opresión sectaria del Estado, contra las detenciones arbitrarias por parte del Ejército Británico. Esta masacre reveló por primera vez al mundo entero que lo que se estaba viviendo allí no eran enfrentamientos religiosos como lo pretendían presentar los ingleses. Se trataba de una situación de opresión colonial sobre la minoría católica que peleaba por la unificación de Irlanda por fuera de la órbita del Imperio británico, donde el imperialismo jugó –y juega- un rol activo en perpetuar esa situación.

Un “apartheid” europeo

Desde la independencia en adelante, la política sectaria hacia la población católica en el Ulster se fue profundizando. En los condados del noroeste del país, donde la población católica era elevada –sino mayoritaria- el Estado ejerció una política tendiente a perpetuar el atraso, excluyendo a la región de los planes de inversión y desarrollo económico; privilegiando el noreste del país, donde la población protestante era mayoritaria.

Derry es la segunda ciudad en importancia de Irlanda del Norte, después de la capital, Belfast, y es, tal vez, donde más claramente se manifestó la opresión y el sectarismo hacia la comunidad católica. Para asegurarse el control de los condados con mayoría católica, el Estado ejerció una política conocida como “gerrymandering”, que consistía en modificar los límites de las jurisdicciones electorales y manipular la entrega de viviendas públicas a fin de favorecer a los partidos unionistas. Concentrando a la mayoría de los católicos dentro de una de las tres secciones electorales, los unionistas se aseguraban ganar los otros dos distritos quedándose con la mayoría de los representantes, aunque en términos absolutos tuvieran la mitad de los votos. Sumado a esto, sólo los que pagaban impuestos tenían derecho a voto; en parte una de las razones por las que eran discriminados en el acceso a la vivienda pública.

Otro de los aspectos de la opresión era la discriminación laboral. Un informe de 1969 dice: “las grandes empresas de alimentación sólo emplean a protestantes; un treinta por ciento de los que trabajan en fábricas textiles son católicos, pero ninguno ocupa puestos técnicos o ejecutivos… en las empresas de ingeniería y construcción sólo admiten a los obreros católicos en los puestos de trabajo manual… de los niveles medios a la dirección los puestos son destinados a los protestantes.”[1] Generando, a su vez, enormes diferencias en la tasa de desempleo entre los protestantes y los católicos.

Todo esto llevó a que hacia 1969, en el marco del clima de ascenso de la lucha de clases a nivel mundial, se organizaran enormes movilizaciones por los derechos civiles de la comunidad católica con dos grandes epicentros en Belfast y Derry.

La batalla del Bogside

Hacia agosto de 1969 se desató un levantamiento del pueblo católico de Derry, que expulsó a la policía de los barrios y puso en pie organismos de autodefensa. Organizaron su propia administración en los barrios, erigiendo lo que se conoció como el “Free Derry” –Derry Libre-, experiencia que se sostuvo a lo largo de 3 años, motorizada por una nueva generación de la clase obrera católica decidida a terminar con la opresión colonial.

El 12 de agosto, durante una manifestación protestante anual, que llegó de manera provocativa hasta las proximidades del barrio católico del Bogside, comenzaron los disturbios. Se desató una batalla que duró 3 días entre, por un lado, la policía y fuerzas paraestatales unionistas y por otro, los trabajadores, las mujeres y la juventud de los barrios católicos. La policía fue desbordada y se tuvo que replegar. El gobierno británico mandó al ejército, que en principio fue visto como una fuerza neutral por los católicos, cuestión que los hechos rápidamente se encargaron de desmentir.

El “Bloody Sunday”

Es en este contexto y en respuesta a las violentas represiones es que el IRA vuelve a cobrar fuerza, nutriéndose de cientos de voluntarios de los barrios católicos. Hacia agosto de 1969, luego de las jornadas de Derry y brutales represiones en Belfast, el IRA se divide en dos fracciones: el IRA Oficial que, aunque más político, seguía una línea reformista y había quedado desbordado por las movilizaciones; y por otro lado, el IRA Provisional, que adopta un curso estrechamente militarista. Aunque inicialmente concebida como una organización para la autodefensa, enfrentando al ejército imperialista y a la policía, pronto llevará a cabo acciones contra los barrios protestantes sin hacer diferencia de clase, atentando contra obreros y sus familias.

La NICRA (Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte) organizó una movilización para el domingo 30 de enero en Derry contra los encarcelamientos arbitrarios, sin juicio, por parte del Ejército Británico contra cualquier ciudadano que consideraran “sospechoso” de pertenecer al IRA. El ejército bloqueó el barrio no dejando salir a la enorme manifestación y de manera premeditada comenzó a disparar balas de plomo indiscriminadamente, asesinando a 13 ciudadanos e hiriendo de muerte a otro ciudadano que moriría meses después. Luego de los asesinatos intentaron hacer pasar a las víctimas como “terroristas” y a la masacre como “legítima defensa” plantándoles bombas caseras a los cuerpos.

La lucha por los derechos civiles generó preocupación entre la burguesía protestante y católica, por la oportunidad política que se abría para la unificación -pese a la complejidad del tema- con el sector protestante de la clase obrera, experiencia que se había logrado a principios del siglo XX. Sin embargo, por política deliberada de las clases dominantes y el gobierno y por la estrecha estrategia militarista del IRA Provisional, ese camino se cerró de antemano.

La incesante lucha por el esclarecimiento, por parte de la comunidad de Derry, logró desenmascarar al imperialismo británico. Luego de una demorada investigación que duró más de 12 años, en 2010 el derechista James Cameron tuvo que reconocer que fueron asesinatos “injustificados e injustificables”; sin embargo el avance de la investigación se vio cortado y los crímenes siguen impunes. En 1983, el grupo irlandés de rock U2 grabó un sencillo titulado “Sunday Bloody Sunday” que difundió la masacre de Derry alrededor del mundo.

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LA PARTICIÓN DE IRLANDA Y EL ORÍGEN DEL CONFLICTO MODERNO

Irlanda fue la primera colonia del Imperio Británico, los primeros registros de invasiones inglesas datan del año 1169. Hacia el siglo XVI se profundizó la colonización con la migración de protestantes ingleses y escoceses, que se adueñaron de tierras en el norte de la isla donde la resistencia había sido mayor. Este hecho va a marcar profundamente la historia de Irlanda hasta nuestros días.

Hambrunas, represiones y matanzas se repitieron a lo largo de los siglos, lo mismo que rebeliones y levantamientos armados contra el invasor inglés.

A finales del siglo XIX y principios del XX las diferencias entre la burguesía nacionalista católica –fundamentalmente del sur del país- y los unionistas protestantes del norte se iban profundizando en función de sus intereses económicos. Mientras los unionistas querían mantener su integración a la economía británica, de la cual dependían los grandes astilleros de Belfast, las fábricas textiles, las minas, etc. La burguesía nacionalista buscaba mayor independencia económica para el desarrollo de la industria irlandesa. En ese sentido llevaron adelante una campaña por lo que se conoció como “Home Rule”, una autonomía que entre otras cosas le permitía poner en pie un parlamento propio y tomar ciertas decisiones de índole económica.

Mientras por arriba ese era el panorama, entre los trabajadores la situación era muy distinta. Hacia 1907 en Belfast se llevaron adelante importantes huelgas y movilizaciones que unieron a la clase obrera católica y protestante por sobre el sectarismo y el chovinismo de la burguesía. En Dublín la lucha de clases también venía en ascenso, llegando a su apogeo en 1913 y 1914 con huelgas generales, lockout patronal y matanzas por las tropas del ejército.

Hacia 1916 algo más de 100 voluntarios con el socialista revolucionario James Connolly a la cabeza protagonizaron lo que se conoció como el “Alzamiento de Pascuas”[2]. Pese a que fue derrotado y brutalmente reprimido, abrió un auge de la lucha independentista que derivó en el Tratado anglo-irlandés de 1921, que consagró la partición del país. Tanto para ambos sectores burgueses como para el imperialismo Inglés, la partición de Irlanda se transformó en una necesidad para garantizar el control del territorio y profundizar las divisiones al interior de la clase obrera. Seis condados de la provincia Ulster –en el norte- siguieron bajo dominio británico, mientras al resto del país se encaminó hacia la independencia.

El IRA (Ejército Republicano Irlandés) tiene su origen en ese contexto. Surge como brazo militar del “Sinn Fein” -partido nacionalista reformista- hacia 1916. Dentro del movimiento republicano irlandés hubo dos grandes líneas: quienes consideraban que la liberación de Irlanda sólo podía venir de la mano de una revolución socialista y de la unión de la clase obrera por sobre las diferencias religiosas, con James Connolly[3] a la cabeza; y por otro lado, el sector mayoritario del republicanismo que buscaba llevar la lucha al callejón sin salida del nacionalismo burgués. Si al IRA originalmente hay que ubicarlo dentro de este último grupo, en sus comienzos su formación era muy heterogénea, con sectores que reivindicaban el legado de Connolly. Las profundas diferencias terminaron estallando en la Guerra Civil entre el sector pro-tratado y el ala izquierda que se opuso. En estos cruentos acontecimientos el ala izquierda fue masacrada.

Notas

[1] “Irlanda. Comienzo y fin del Imperio Británico”, Ana Lía Payró; https://www.indymedia.org.uk/en/regions/world/2005/07/318110.html

[2] Su análisis escapa a los objetivos de este artículo, sin embargo hay que señalar, que el alzamiento fue celebrado por Lenin y los socialistas que luchaban contra la traición de la mayoría de la Segunda Internacional. Entre otros puntos, la insurrección rechazaba el servicio militar obligatorio que querían imponer los británicos para mandar a los irlandeses a morir por una causa que les era totalmente ajena.

[3] Connolly fue un importante dirigente obrero –del Sindicato de Trabajadores Transportistas- y un socialista revolucionario. Fue herido y apresado luego del Alzamiento de Pascuas y fusilado, luego, por el Ejército Británico.