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Libertad inmediata para Ahed Tamimi

¡Libertad inmediata para Ahed!

La madrugada del 19 de diciembre Ahed Tamini fue detenida en su hogar situado en Nabi Saleh, en Cisjordania, en un operativo de las fuerzas de ocupación israelíes. Desde ese momento, se encuentra privada de su libertad en Israel, a la espera de un juicio, acusada de “atentado a la autoridad”.

La detención de Ahed fue motivada por la viralización de un video, donde se la ve enfrentándose a dos soldados fuertemente armados que habían ingresado a los terrenos de su vivienda –a quienes empuja, patea y abofetea–, luego de que su primo fuera baleado por una bala de plomo recubierta de goma, dejándolo en estado de coma. Luego de su detención, el Estado de Israel también detuvo a su madre y a su prima, quienes también participaron de ese hecho. El ministro de Educación, Naftali Benet, dijo que las jóvenes “deberían acabar sus vidas en prisión”! Ese es el destino que el Estado sionista de Israel quiere para las jóvenes generaciones que pelean por su libertad!

Ahed es un símbolo de la lucha y resistencia de la juventud palestina. A sus 11 años de edad, una foto suya recorrió el mundo, cuando enfrentaba con su puño en alto a un grupo de soldados que habían detenido ilegalmente a su hermano menor. Desde ese momento, Ahed ha participado de innumerables acciones contra el régimen sionista de ocupación. Un ejemplo de valentía, que no ha bajado los brazos en su inquebrantable pelea contra el Estado de ocupación y sus ofensivas contra el pueblo palestino. Ni los ataques a su propia familia –asesinando a un tío y baleando a su madre y primos– han logrado calmar la ira de Ahed.

Los ataques contra la aldea donde vive Ahed y su familia comenzaron hace varios años, con la ocupación de gran parte de sus territorios, tomando también el manantial de agua dulce para su propio uso, impidiéndoles al pueblo palestino acceder a él. Fue contra éste y todo tipo de ataques despiadados de los colonos, que la adolescente ha sabido enfrentarse con valor.

La detención de Ahed se da en momentos donde el conflicto entre soldados del régimen de ocupación, y el pueblo palestino que resiste en las calles, se ha enardecido a raíz de las nefastas declaraciones de Trump “reconociendo” a Jerusalén como capital de Israel. Desde ese día, 6 de diciembre, se han registrado 610 detenciones de palestinos/as, siendo 170 menores de edad, y ya se cuentan dos asesinatos más el último viernes de movilización.

“Ahed es una chica fuerte y valiente, y estoy orgulloso de la firmeza de mi hija”, así la definió su padre en una carta pública donde exige su liberación y la de su madre y prima. El rostro de Ahed Tamimi, y su postura implacable contra los soldados y colonos sionistas recorre el mundo entero como un ejemplo para las nuevas generaciones que salen a tomar las calles contra toda forma de opresión, en un grito de exigencia por su inmediata libertad!

Libertad para Ahed y las mujeres Tamimi!
Abajo el régimen de ocupación sionista!
Viva Palestina Libre!
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Trump ratifica a Israel como estado único en Palestina

Por Ale Kur, SoB 451, 7/12/17

El día de hoy -miércoles 6/12-, en un discurso desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump anunció el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, junto a su intención de trasladar allí la embajada norteamericana. Al hacerlo destruyó un consenso internacional existente en los últimos 70 años por el cual no se innovaba con respecto al statu quo de la ciudad. Actualmente, los diversos países tienen sus embajadas en Tel Aviv: esto fue establecido por la resolución 478 de la ONU, precisamente para evitar darle un reconocimiento diplomático a la anexión israelí de Jerusalén.

El status de Jerusalén es un tema enormemente conflictivo ya desde la formación del Estado de Israel, en la década de 1940. Entre otras cosas esto se debe a que en su ciudad vieja se encuentran presentes algunos de los sitios más sagrados para las religiones judía, musulmana y cristiana. Según el “plan de partición” de la ONU de 1947, luego de que expirara el Mandato Británico de Palestina esta ciudad iba a ser administrada por las propias Naciones Unidas (supuestamente para intentar contener los posibles conflictos).

Sin embargo, con el estallido de la guerra árabe-israelí en el ’48 este plan se fue por la borda. Israel ocupó los barrios occidentales de la ciudad, y por su parte Jerusalén oriental (donde se encontraban la ciudad vieja y los barrios árabes) pasó a estar desde 1949 bajo administración de Jordania, en representación del mundo árabe. Pero esto también duró poco: desde la Guerra de los Seis Días de 1967 Israel ocupó ilegalmente -es decir, contra todas las resoluciones de la ONU- tanto Jerusalén Oriental como Cisjordania y la Franja de Gaza, haciéndose con el control de toda la Palestina histórica. Finalmente, de manera provocativa, una ley israelí de 1980 proclamó la anexión del conjunto de Jerusalén nombrándola como su capital “eterna e indivisible”.

Por otra parte, desde el surgimiento de la Organización para la Liberación Palestina(OLP) en la década de 1960, Jerusalén Oriental es reclamada como capital para un Estado palestino (bajo el nombre árabe histórico de la ciudad, Al Quds). Por ello la anexión israelí de Jerusalén significaba el intento de borrar de un plumazo las aspiraciones nacionales palestinas, pero no consiguió doblegar ni al pueblo palestino ni a la comunidad internacional, que la repudiaron masivamente.

Por último, tras la ocupación y anexión de Jerusalén por parte de Israel, dicho Estado se dedicó durante décadas a expropiar y demoler hogares de los palestinos –construyendo en su lugar asentamientos de colonos sionistas-, a tratarlos como ciudadanos de segunda, a humillarlos de todas las formas posibles (incluyendo sus lugares sagrados como la Mezquita de Al Aqsa), a someterlos a un control policiaco permanente y restringir sus derechos.

Por estas cuestiones, la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel tiene un carácter criminal y provocador. Choca de lleno con las resoluciones de la ONU y con todo el sistema de legalidad internacional vigente (ya de por sí diseñado al servicio de las grandes potencias imperialistas). Pero además, tira por la borda toda la fachada de las supuestas “negociaciones de paz” de las últimas décadas, que pretendían solucionar el “conflicto israelí-palestino”.

Desde los “acuerdos de Oslo” de 1993 el discurso hegemónico en la comunidad internacional era la supuesta “solución de los dos Estados”, por la cual teóricamente se iba a formar un estado Palestino junto al único estado que hoy realmente existe, el israelí. Estos acuerdos fueron de por sí una farsa, ya que no solo no hubo ningún Estado Palestino, sino que Israel aprovechó la cobertura diplomática para continuar avanzando con la construcción de colonias en los territorios ocupados (y vulnerando sistemáticamente los derechos de los palestinos que quedaron dentro de los territorios del ’48).

Por su parte, todas las administraciones norteamericanas ratificaban una y otra vez su supuesto compromiso con esta “solución de los dos Estados”. Pero Donald Trump vino a cambiar inclusive esta fachada: tanto sus declaraciones previas como el reconocimiento de la capitalidad de Jerusalén significan una retirada frontal de toda supuesta negociación. En la práctica, Estados Unidos pasa a reconocer oficialmente –en todo el territorio histórico palestino- solo al Estado Israelí, dejando al pueblo palestino completamente en las sombras.

Esto es especialmente grave en un momento en el que está pegando un salto en calidad la expropiación de tierras palestinas en manos de los colonos israelíes (en la llamada “área C” de Cisjordania), lo que significa paulatinamente su anexión y la desposesión y expulsión en masa de los palestinos rurales. El proceso histórico en curso lleva cada vez más a que a la nación palestina (y a su pueblo) solo le resten un puñado de ciudades bloqueadas económicamente, sin posibilidades de salir ni entrar libremente a ellas, asfixiadas, hambreadas y sin futuro. La línea de la actual administración israelí está más a la derecha que nunca, dando luz verde a los colonos, sancionado leyes a su favor y realizando todo tipo de provocaciones contra los palestinos.

El gobierno de Trump vino a ponerle el sello de aval oficial del imperialismo yanqui a esta política de desplazamiento étnico, destrucción de una nación y de creación de una enorme crisis humanitaria. A diferencia de sus antecesores, ni siquiera guarda las formas: se alinea de manera abierta con la ultraderecha israelí, provoca a los palestinos y a todo el mundo árabe e islámico, desafía a la comunidad internacional y amenaza con provocar un enorme conflicto en la región.

En consecuencia, es posible que estalle una enorme resistencia popular, tanto por parte de los palestinos como en todo Medio Oriente. Si esto desemboca en una oleada de violencia, como es muy probable que ocurra, la responsabilidad de la misma queda exclusivamente en manos de Trump, de Israel y de EEUU, que acorralan a un pueblo entero y lo llevan a la desesperación. Es necesario derrotar a estos criminales con la movilización en todo el planeta.