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¡Ahora hay que derrotar a Bolsonaro en las calles!

Socialismo o Barbarie Brasil

Con casi la totalidad de las urnas escrutadas, Jair Bolsonaro (PSL) fue electo presidente de Brasil con cerca del 56% de los votos con Fernando Haddad quedando segundo con el 44%.

Contra esta victoria electoral de una candidatura neofascista que tendrá consecuencias políticas significativas para Brasil y para América Latina, queremos en nombre de la Corriente Socialismo o Barbarie hacer un balance inicial de un fenómeno de tamaña magnitud.

En primer lugar, este resultado electoral es fruto de una fuerte ola reaccionaria que se da en varios campos. En el político pasó por el Impeachment a Dilma, por la contrarreforma electoral, por la intervención militar en Río de Janeiro, por el asesinato político de Marielle Franco y con la ofensiva judicial que terminó con la prisión de Lula Sin pruebas en su contra. Desde el punto de vista económico, la ofensiva pasó por el techo a los gastos públicos, la reforma laboral y la tercerización generalizada del trabajo.

No obstante, el gobierno reaccionario de Temer no fue suficiente para imponer una derrota que impusiese una explotación cualitativamente mayor de la clase trabajadora y los oprimidos, para la clase dominante era necesario un gobierno mucho más reaccionario. De esa forma, hubo una asociación de la gran burguesía, el capital financiero, los jefes evangélicos, la clase media alta y los grandes medios para impulsar la candidatura neofascista de Bolsonaro, que acaba de ser electo. Pero no podemos dejar de señalar que el PT tiene grandes responsabilidades en este proceso.

Desde el gobierno, el PT frustró las expectativas de los trabajadores y se vio envuelto hasta el pescuezo en los fraudes de la corrupción, impuso medidas neoliberales, no movilizó contra el Impeachment, traicionó la lucha contra Temer, no luchó contra la prisión a Lula, se demoró en criticar a Bolsonaro en la campaña electoral, etc.

No podemos no decir claramente que el PT es corresponsable por el avance de la reacción, por la correlación de fuerzas desfavorable y por la victoria de Bolsonaro. Reafirmamos en este momento que esa corriente debe ser superada en el proceso de resistencia a los duros ataques que enfrentaremos de aquí en más, para tener una dirección a la altura de los desafíos de la clase trabajadora.

En la última semana, incluso contra la ola reaccionaria y las traiciones del lulismo, se irguió una poderosa ola de resistencia que en muchos aspectos se dio de forma espontánea por la base, pero que no tuvo el tiempo para revertir la situación electoral.

En ese sentido, Bolsonaro no sale totalmente legitimado de estas elecciones -el país está prácticamente dividido por la mitad-, no tiene un cheque en blanco y no contará con el apoyo de amplios sectores de trabajadores y los oprimidos para imponer un gobierno con características bonapartistas basado en un movimiento proto-fascista como el que quieren imponer Bolsonaro y la odiosa burguesía brasilera con la que deberemos enfrentarnos en breve.

La historia demuestra que la dinámica de la lucha de clases siempre tiene la última palabra. Esto no significa que no pese el resultado electoral, que es sin duda peligrosísimo. Puede abrir las puertas a un gobierno bonapartista y un avance del fascismo de hecho. Fuimos derrotados electoralmente, pero no estamos frente a un derrota histórica: existen importante reservas de combatividad entre las mujeres, los jóvenes y muchos sectores de la clase trabajadora.

Es hora de organizarnos. Muchos jóvenes que nunca se vieron envueltos en la política, que nunca militaron en ninguna organización o partido, que nunca estuvieron en las calles, están empezando a actuar con un ímpetu poderoso. Por otro lado, viejas generaciones de luchadores vuelven a la actividad política con una experiencia acumulada por décadas.

Compañeros, los mejores elementos de esta sociedad, de nuestra clase, de todas las edades, de todos los géneros, de todas las, orientaciones, llevarán a cabo una poderosa resistencia para derrotar a este neofascista desde el comienzo de su gobierno. No podemos recular ni un milímetro siquiera frente a este gobierno y sus ataques.

Es preciso que el PSOL – partido del que somos una tendencia en Brasil – convoque a fondo a estas primeras manifestaciones de lucha en toda su base de forma unitaria, pero también es fundamental que haga una fuerte campaña de exigencia para que la burocracia lulista movilice inmediatamente a todos los sectores que dirige.

Tenemos que hacer en todos lados como el Frente Pueblo Sin Miedo, dirigido por el MTST y por la izquierda más combativa, que ya convocó a un acto de resistencia para el día 30 de octubre en MASP (São Paulo) con el llamado  “¡Vas a tener resistencia!”

Más allá de esta primera respuesta, tenemos que impulsar ya la unidad de acción con todos los sectores que estén dispuestos a salir a luchar, así como poner en pie ya mismo Comités Antifascistas en todos lados.

¡Vamos a derrotar a Bolsonaro y su gobierno en las calles!

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El proyecto económico de Bolsonaro: ajuste, privatizaciones y precarización laboral

Por Luz Licht

Es una desgracia ser patrón en este país, con tantos derechos para los trabajadores” (2014, entrevista para un diario brasileño, Jair Bolsonaro)

El domingo que se conoció el resultado de la primera vuelta en las elecciones de Brasil, los mercados reaccionaron con una euforia absoluta, registrándose un alza del 5% del B3, principal índice bursátil del país, así como una apreciación del real respecto al resto de las monedas, el lunes 8 de octubre. Esta muestra de alegría no sería nada casual, como buen militar simpatizante de las dictaduras, Bolsonaro es también un defensor convencido de las ganancias empresarias a costa de las espaldas de los trabajadores.

Estas expectativas de que las superganancias a costa de los derechos y bienestar del pueblo trabajador estarían garantizadas por el hombre que concentrará el poder sobre el rumbo económico, Paulo Guedes, quien cuenta ya con el puesto de superministro asegurado, , veamos brevemente algo de su currículum:

“Guedes es un economista ultraliberal, nacido en Río de Janeiro en 1949. Cuenta con un PhD de la Universidad de Chicago y de es considerado un discípulo de los “Chicago boys”, aquellos economistas capitaneados por Milton Friedman que en la segunda mitad del siglo pasado influenciaron las reformas liberales de países como Estados Unidos, Reino Unido y Chile.

En su CV figura que fue el fundador del Instituto Millenium, un “think tank” que pregona el pensamiento liberal, como así también el creador del Banco Pactual y socio de la empresa Bozano Investimentos.”[1]

“Fue profesor en la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro, en la Fundación Getúlio Vargas de Rio de Janeiro, en el Instituto de Matemática Pura y aplicada. Incluso dio clases en la Universidad de Chile, en plena dictadura de Augusto Pinochet.”[2]

Es así que para este ultraliberal ligado al mundo de las finanzas, quien ya es investigado en causas de fraude y corrupción, le estará reservado el puesto de Ministro de Economía, así como el férreo control y seguimiento sobre el Banco Central.

Algunos trazos generales del futuro económico están ya previstos, van en un franco sentido de ataque a los trabajadores y sus conquistas. En el documento que presentó al Tribunal Superior Electoral, un PDF con las propuestas de campaña, más allá de la demagogia, se define al modelo liberal como “el garante de la prosperidad y crecimiento del país” y se balbucea sobre las perspectivas de empleo y posibilidad de ascenso social en beneficio de los trabajadores. Nada más falso, puesto que el modelo neoliberal es garantía de empleos de superexplotación y precarizados, desigualdad y empobrecimiento mientras se aseguran grandes ganancias para los empresarios.

Los pilares serán, por un lado, el achicamiento del déficit fiscal que viene de la mano del pago de intereses de la deuda; “(…) propone reducir en un 20% la enorme deuda pública brasileña mediante un gran proceso de privatización de empresas estatales. ‘Privatizar todo’, suele ser el slogan que agitan los seguidores de Bolsonaro. De acuerdo a los datos del FMI, la deuda pública federal representará el 87,3% del PBI en 2018, 90,2% en 2019 y llegará al 100% en el 2023. A su vez, conlleva un gasto de 400.000 millones de reales cada año -más de 100.000 millones de dólares- en términos de pago de intereses.”[3]

Entre las 147 empresas más importantes que prevé privatizar el posible superministro está Petrobras, junto con los recursos estratégicos que controlan las mismas y están en manos del Estado.

Otro importante eje será la implementación del fallido intento por parte de Temer de aplicar la reforma previsional, yendo a un régimen de capitalización y administración privada de las pensiones y jubilaciones de los trabajadores. Esto de la mano de una reforma tributaria y la promesa de mayor descentralización en favor de los estados (provincias) y municipios.

En un país que no se recupera de la recesión que lo golpea hace años, con grandes contrastes sociales que se agudizan tras el paso de las contrarreformas aplicadas por Temer, son sistemáticamente atacados muchos derechos conquistados. Brasil cuenta con más de 200 millones de habitantes, tiene una tasa de desempleo del 12,4% (que afecta sobre todo a la población negra, a jóvenes y las mujeres) de acuerdo al Instituto Brasileño de Geografía y Estadística que indica también que hay 52 millones viviendo bajo el umbral de la pobreza.

[1] https://www.iprofesional.com/finanzas/279408-brasil-bolsonaro-guedes-El-misterio-de-Paulo-Guedes-el-economista-elegido-por-Jair-Bolsonaro-para-conducir-la-economia-brasilena

[2] https://www.france24.com/es/20181014-paulo-guedes-guru-economico-bolsonaro#

[3] https://www.lapoliticaonline.com/nota/114642-quien-es-y-que-piensa-el-hombre-que-podria-manejar-la-economia-de-brasil/