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A 65 años de la Revolución Boliviana

Por Martín Camacho, SoB,13/4/17

La clase obrera a las puertas del poder

“La preparación histórica de la revolución conduce, en el periodo prerrevolucionario, a una situación en la cual la clase llamada a implantar un nuevo sistema social, si bien no es dueña del país, reúne el hecho en sus manos una parte considerable del poder del Estado, mientras que el aparato oficial de este último sigue aún en manos de sus antiguos detentores. De aquí arranca la dualidad de poderes de toda revolución” L. Trotsky, “Historia de la revolución rusa”.

Entre los días 9, 10 y 11 de abril de 1952 se produjo una insurrección obrera que terminaría con la derrota del ejército boliviano. Los trabajadores en armas tuvieron sólo tres días para derrotar un ejército que venía reprimiendo hacía seis años a todo intento de lucha obrera. La historia de las masacres obreras estaba todavía muy presente en 1952, sumado el accionar en la guerra del Chaco (1932-1935), son todos elementos que formaron una atmósfera explosiva que llevó al triunfo del proletariado boliviano a destacarse mundialmente.

Desde esta nota nos planteamos dar un homenaje a una de las revoluciones obreras de la segunda mitad del siglo XX que tuvo como protagonista principal a los trabajadores, la clase obrera organizada desde las fábricas o las minas que salieron a luchar contra la oligarquía llamada “la rosca”, la cual  tenía personajes como Hoschild, Patiño y Aramayo.

Una vez más la ley del desarrollo desigual y combinado es importante para explicar la situación en la cual Bolivia se encontraba. Desde casi sus principios fue un país totalmente ligado al capital exportador, en primera instancia al saqueo de las materias primas como la plata a manos de la corona española, que luego pasaría a ser el estaño la materia prima que llevaría a Bolivia al contexto mundial, ya en la era de la república. Con una población que no pasaba de los 3 millones de habitantes, en contraposición a tener las más altas tecnologías de la época para la extracción de mineral. La oligarquía tenía dos objetivos: extraer la mayor cantidad de mineral y reprimir todo intento de sublevación. Se sumaba a esto una clase obrera joven que venía haciendo las experiencias de forma violenta, pero sacando conclusiones de las luchas recientes junto con un partido trotskista (POR) que acompañaba en esta lucha. Todo esto era combinado con una gran concentración de obreros en las minas, tanto en los departamentos de La Paz como Oruro, lugares en los cuales los combates fueron decisivos.

Este proceso de mudanzas democráticas que se vivían en Latinoamérica colocaba gobiernos de mediación, como lo fue Perón en Argentina o Vargas en Brasil, impulsores de nuevas formas de hacer política. En Bolivia la cosa no fue tan fácil porque el intento que hizo el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de dar un golpe institucional con apoyo de la policía le salió mal, a último momento un sector del ejército no terminó de pactar, y ya era tarde para contener a la población, la revolución estaba en marcha y no se detendría. Esto le daría un sello diferente al desarrollo de la disputa por el poder. Por un lado estaba el MNR y por el otro los trabajadores organizados en la Central Obrera Boliviana, que se conformó al calor de la revolución, y comienza una lucha de intereses que sólo se saldarían varios años después.

Este doble poder no es cosa que se pueda conseguir en todo momento, verdaderamente en 1952 era un proceso revolucionario, con milicias, con armamento y disputa constante por tener el control del Estado. Si bien el MNR se hizo cargo del gobierno, en las calles quedaba el sentimiento y el control de hecho de que se podían conseguir los derechos por otros métodos que no eran de los pasillos y los gabinetes. Pero para tensionar más la situación faltaba un partido revolucionario que pudiera encaminar la situación hacia una revolución, esta vez con perspectiva socialista, cosa que quedó a mitad de camino porque el POR, que venía haciendo las cosas de manera correcta, al llegar el momento de definiciones terminales, le cedió al MNR un apoyo crítico. Entonces el factor objetivo estaba ya bastante maduro, con la derrota del  ejército y con las milicias en las calles, el doble poder se respiraba en una atmósfera que tendría que resolverse en los hechos. Pero al partido que tenía que dirigir a las masas proletarias contra un gobierno que tarde o temprano traicionaría todas las reivindicaciones que el mismo concedía, le faltó el salto a la toma del poder. El doble poder es una cuestión de tiempo para definirse,  la formación nuevamente del ejército en 1956 cerraría el periodo.

El recuerdo de la revolución del 52 es uno de los hechos trascendentales para el país, por supuesto que sacada de contexto, por esto la importancia de destacar el accionar de la clase obrera como poder modificador y transformador de la sociedad. De las medidas que tuvo que tomar el gobierno fueron, en primer lugar, conceder el voto universal a toda la población, la nacionalización de las minas fue otra de las medidas para contener y a la vez conceder. Luego vendría la reforma agraria, el gobierno presionado por los campesinos tuvo que distribuir tierras de los valles y el altiplano. Por otro lado, se realizó una reforma educativa inclusiva pero a la vez que concedía, el partido nacionalista fue tejiendo sus amarres y de a poco fue tomando todo el control del aparato burgués.  El MNR, hoy día venido a menos después de la revuelta popular del 2003 en la que se quemaron las sedes partidarias y se echó del gobierno a Gonzalo Sánchez de Losada, también reivindica la revolución como nacional, como si este sector de las clases medias fueran parte de la transformación del país. Un hecho más para reivindicar y que no quede en el olvido es que quien realizó la revolución fue la clase obrera con sus métodos de lucha.

Hoy en día queda más un inconsciente colectivo de lo que fue la revolución y con esto desvirtuado, porque la clase obrera boliviana fue diezmada después de la reversión de la minería nacionalizada, entonces queda un recuerdo poco completo de lo que fue la heroica lucha de los obreros en 1952. Por esto la necesidad de entender y tener presentes las lecciones y experiencias más ricas de la clase obrera.

Todavía en Bolivia se sigue luchando por poner en pie una alternativa clasista, un instrumento político de los trabajadores, que dé la posibilidad de aglutinar a los trabajadores contra los intentos del MAS de Evo por derrotar toda experiencia que no venga del sector afín a sus intereses electorales y reformistas.

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Conflicto de cooperativas mineras coloca a Evo en evidencia

Cría cuervos y te comerán los ojos

Por Martín Camacho, 1/9/16

El enfrentamiento de los mineros cooperativistas con las fuerzas represivas del orden son noticias que recorrieron  el mundo. El saldo de varios días de bloqueo de rutas fue de 3 mineros muertos y un vice ministro del gobierno ajusticiado por mineros enardecidos por la muerte de sus compañeros. En el siguiente artículo trataremos de explicar cómo el gobierno del MAS no logró controlar tal desencadenamiento de los hechos.

Todo comenzó cuando el presidente Evo Morales promulgó en el día 19/08/2016 una reforma de la  Ley 356, Ley general de cooperativas en la que se reconocía la existencia de sindicatos de trabajadores. Cosa que molestó a los cooperativistas, que se movilizaron contra esta promulgación con la intención de sacar este beneficio en provecho de los intereses de cierto sector de los cooperativistas que tendrían recortados algunos privilegios, evidenciando el carácter capitalista y sus intereses de clase, que nada tienen que ver con la clase trabajadora asalariada y tradicional de Bolivia, que son los mineros que han estado siempre a favor de los intereses de la mayoría del pueblo y que fueron actores contra dictadores e injusticias ocurridas en el pasado.

Cooperativas mineras sector productivo a mediana escala

En principio tendríamos que aclarar cómo se desarrolla la minería en Bolivia para poder tener una compresión de qué papel juega en la economía el sector cooperativista y cómo el gobierno se apoyó en este sector. Primero aclarando que el sector cooperativista minero fue  un pilar principal para el MAS en el asenso al gobierno, allá en el 2005, cuando Evo Morales y García Linera ganaron las primeras elecciones.

Hoy día la extracción de mineral se divide en tres sectores: la minería privada que tiene el 79% de la extracción, las cooperativas con un 17% y el sector estatal con sólo 4% de la producción. Desde que el MAS asumió el gobierno fueron concedidos territorios de exploración a las cooperativas, sumando en número y en poder las diferentes cooperativas venían teniendo cierta presión entre los pasillos del gobierno y específicamente en el Ministerio de Minería.

Donde los enfrentamientos contra el sector estatal ya fueron varios los casos, que en su mayoría se saldaron con varios muertos, mientras que el gobierno dejaba correr o se colocaba a favor de los cooperativistas, como fue el caso de Colquiri, en el cual éstos pedían mayores sectores de explotación mineral. Otro  hecho fue el caso  de Huanuni, en el 2006, que tuvo a los cooperativistas como protagonistas del enfrentamiento; en este caso el gobierno fue obligado a pasar a los cooperativistas a manos del Estado.

Sin terminar de resolver los conflictos, el gobierno dejó pasar el tiempo y hoy las consecuencias las tuvo que pagar el  viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, que fue al punto de bloqueo a intentar un diálogo que el gobierno y la policía ya habían dado por muerto. Esto fue producto del enriquecimiento que tuvo este sector y los beneficios que han tenido en todos estos años de gobierno del MAS, hoy junta las tempestades que un día construyó al querer enfrentar al sector minero estatal.

Bloqueos de caminos, enfrentamientos y muertos

El bloqueo de los caminos en las cercanías de la ciudad de Oruro produjo inconvenientes a gran parte de la población que vio los hechos como innecesarios, y que el gobierno se agarró de esto para hacer su política de víctima, cosa bastante común del gobierno que dirige Evo Morales hace más de 10 años, acusando de la protesta como un supuesto intento de golpe, frase bastante trillada para hacerse el distraído y ganar algún que otro adepto en estos tiempos de crisis.

La cuestión es que en el primer intento de desbloqueo, la policía fue duramente golpeada con imágenes en las que se veía a policías descalzos sin su armamento y con algunos daños físicos. El incentivo que llevó a la radicalidad de los acontecimientos sería que se tocarían los intereses particulares. Luego la represión de parte del gobierno intentará cobrarse alguna ventaja y dejará 3 muertos de bala que nadie investigará. El gobierno de esto se lava las manos, como de costumbre, cuando la represión de lleva la vida de algún joven trabajador, que en estos casos hay toda una línea de jerarquías y los más precarizados serán los que quedaran en la primera línea, ninguno de los muertos era ni dirigente o cosa por el estilo…

Por el otro lado, luego de la muerte del viceministro Rodolfo Illanes, fueron perseguidos e inmediatamente colocados en diferentes prisiones a los dirigentes y otros acusados, en una velocidad asombrosa, en pos de terminar el conflicto. Al parecer la táctica de desgaste de los conflictos como el gobierno mantenía teniendo, en dejar pasar los días, no le dio del todo resultado y cuando se disponían a dialogar, desde el gobierno ya la sangre había corrido entre los  mineros y las medidas de radicalidad ya no serían las mismas.

Los cooperativistas mineros, más allá de estar en contra de la sindicalización de los trabajadores, exigían mejores áreas de explotación y la posibilidad de realizar trabajos conjuntos con empresas privadas.

Ni con el gobierno represor ni con los cooperativistas-patronales

Tenemos que poner en claro que no podemos quedar en ninguno de los polos que se presentan. Tenemos que llamar a una organización independiente que sí luche por los intereses de la clase trabajadora, sin estar amarrada a las filas del gobierno, como es el caso de la Central Obrera Boliviana, que viene traicionando las luchas obreras del país desde que Guido Mirtma, su secretario general, le dio un cheque en blanco al gobierno del MAS para apoyar el “proceso de cambio”. Estos dirigentes de pasillo gubernistas se dan que apoyan a los trabajadores, pero en realidad traicionan la independencia de clase.

Queda pendiente la formación de una organización revolucionaria que pueda dar respuestas a las necesidades de los trabajadores, los intentos de conformar un instrumento político de los trabajadores tiene que ser forjado entre las filas de la clase trabajadora, sabiendo perfectamente que la independencia de clase no puede ser traspasada.