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Ante el 1-O Defendemos incondicionalmente el derecho a decidir del pueblo catalán

Por el derecho a decidir del pueblo catalán
Abajo la impugnación del TC y la campaña de amedrentamiento y persecución del Gobierno
Participación masiva y movilización en las calles para que el referéndum se realice

Bajo la formulación “¿Quiere que Catalunya sea un Estado independiente en forma de República?, el  viernes 9 de junio, el president de la Generalitat Carles Puigdemont (Junts pel Sí/PDECat) notificaba la pregunta del referéndum de autodeterminación de Catalunya y fijaba la fecha de su realización para el próximo 1 de octubre.

Dos meses después, el pasado miércoles 6 se septiembre, el Parlament catalán aprobaba la ley del referéndum y firmaba el decreto de convocatoria del mismo. Acto seguido el Tribunal Constitucional suspendía la ley y la Fiscalía anunciaba las primeras querellas contra la Mesa del Parlament y contra todos los miembros del Govern.

Al día siguiente, el jueves 7, con los votos de Junts pel Sí y la CUP (y el voto en contra del resto), el Parlament aprobaba la ley de Desconexión Jurídica, que entraría en vigencia en caso de ganar el Sí en el referéndum. (1)

Ante esta situación, en nombre de la unidad de España y la democracia, la reacción de un Rajoy firme y de una derecha envalentonada viene siendo lapidaria. El PSOE y Ciudadanos sin apartarse ni un milímetro de la postura del Gobierno, cierran filas en torno a Rajoy y en la defensa de la Constitución. La indisoluble y sacrosanta unidad del Estado, la Monarquía y la política económica, une a los dos grandes partidos artífices, garantes y defensores del Régimen del 78. Recordemos que actual Estado español es descendiente directo del franquismo,  más precisamente, es producto de la infame capitulación del PSOE, el Partido Comunista Español y los partidos “nacionalistas” (catalanes, vascos, gallegos, etc.) a la monarquía designada por Franco para sucederlo y al personal político que se recicló en el PP. 

La respuesta del Estado monárquico contra el legítimo derecho a decidir de Catalunya viene siendo furibunda dejando en claro que no se permitirá de ninguna manera la celebración del referéndum. A partir de entonces se viene desplegando toda una batería de medidas “legales” dirigidas a desactivar y frenar la consulta. El TC ha sentenciado que el Referéndum es ilegal, por tanto, es “ilegal” o constituye delito toda actividad relacionada a los preparativos y organización del mismo.

De esta manera, el Tribunal Constitucional no sólo suspendió las leyes del referéndum sino que además, envió aviso a todos los Alcaldes, funcionarios y algunos ciudadanos advirtiendo de que no podían colaborar en el referéndum. Al mismo tiempo la Fiscalía anunciaba nuevas querellas y ya existe la citación a declarar a 700 Alcaldes y autoridades que se han pronunciado a favor del referéndum y de poner todo a disposición para que se pueda votar el 1-O. No obedecer la prohibición significa, de entrada enfrentarse a  inhabilitaciones, cárcel y multas exorbitantes. Los Mossos d’Esquadra (Policía Autonómica) recibieron la orden y el instructivo para impedir todo lo que tenga que ver con el Referéndum y la Guardia Civil  está requisando varias imprentas e incautando carteles y papeletas. Paralelamente se prohibía y suspendía un acto en Madrid a favor del derecho a decidir. También se ordenaba a la empresa estatal de Correos que no enviara ninguna información relacionada al referéndum y por orden de un juez se ha bloqueado la página web oficial. Como se puede ver, todo un operativo destinado a efectivizar la prohibición.

Pese a todo, la desobediencia al Estado ya ha comenzado y el Govern de la Generalitat ha contestado que no acatará la prohibición del Tribunal Constitucional (TC) y que sólo obedecerá al Parlament de Cataluña. El President Carles Puigdemont (PDECat) declaró que si es suspendido o inhabilitado no lo aceptará porque él sólo responde al Parlament. El Vicepresident Uriol Junquera (ERC) se manifestaba en el mismo sentido, “La posible decisión del TC o de cualquier otro organismo que quiera silenciar el referéndum, ya no nos vinculan. Nuestra Ley es la Ley de nuestro Parlamento y nuestra obediencia es a nuestro gobierno. El 1 de octubre votaremos.”

Estos anuncios ya de por sí suponen un choque de trenes político-institucional entre el Estado y Catalunya. No sabemos hasta dónde está dispuesto a llegar Rajoy en su asedio represivo para detener el referéndum y hasta donde está dispuesto el Govern a desobedecer y asumir las consecuencias. Es decir, no sabemos aún como se materializará y efectivizará el 1-O el referéndum. El desenlace de esta prueba de fuerzas es aún un escenario abierto.

¿Una desobediencia que irá hasta el final?

Desde el independentismo se dice que en esta oportunidad se irá hasta el final a diferencia del 9N del 2014 cuando Artur Mas (Ex CIU, ahora PDECat) evitó el choque de trenes cediendo a la presión del TC que suspendía la convocatoria.

Por supuesto, que a juzgar por los antecedentes y por lo que son no depositamos la menor confianza en el gobierno actual de Junts pel Sí. Porque los partidos burgueses que lo sustentan (PDECat y ERC) y las organizaciones, para nada de izquierdas, que se levantan (como la ANC y Ómnium) son todos defensores de una política igual o similar a la del gobierno central y hasta no hace mucho socios incondicionales de Madrid. Son los ejecutores de los recortes en Catalunya y defensores también de la legalidad constitucional, silenciosos con la corrupción ejemplificada en el ex padre de la patria catalana Jordi Pujol y por supuesto, todos defensores del orden burgués, del pago de la deuda y de la supeditación a la UE, incluso en el país independiente que pregonan.

Por la defensa incondicional del derecho a decidir del pueblo catalán

En estas condiciones y de cara al 1-O, lo que se impone es llamar a la más amplia participación y movilización en las calles para ejercer y garantizar, en los hechos, el derecho legítimo a decidir frente a la actitud autoritaria del Gobierno del PP y el aparato del Estado.

Porque si todavía es impredecible el desenlace de la prueba de fuerzas el día 1-O lo que si queda absolutamente claro es que se impone una primera tarea inmediata; conseguir el derecho a decidir de los catalanes y a poder votar para esto.

Por eso mismo en esta pelea nos colocamos del lado del pueblo catalán y su derecho a decidir, por la realización del referéndum y contra la persecución y el atropello del Estado, de la monarquía y los partidos del régimen, en contra de la derecha y de su campaña del miedo que intenta amedrentar a un pueblo y cercenar su derecho.

El sentido del voto (por sí o por no), no es todavía lo más importante, hoy por hoy resulta aún abstracto, pues en última instancia dependerá, eventualmente, de cuan radicalizado o no se vaya dando el proceso, si se cuenta o no con una alternativa y un programa independiente y de clase y hasta qué punto la burguesía pierde el control de la situación o está dispuesta a perderlo. Pero en la situación actual resultan todas abstracciones, ya que lo que manda y ordena la cuestión al momento es el irrefutable hecho de que existe una convocatoria y un absoluto derecho democrático, expresado y sentido, por el derecho a decidir de un pueblo que está siendo negado e impedido por el gobierno de España, la monarquía y los partidos tradicionales del Régimen del ´78.

Esto va de la mano de ir construyendo desde la unidad una alternativa independiente de los trabajadores para poder irrumpir con voz propia y colocar en el centro de la escena sus reivindicaciones, sus métodos y sus luchas. Para poder decir bien alto; ni el podrido Estado monárquico actual ni una República  catalana sometida al capital.  

Por una Federación de Repúblicas Ibéricas, Obrera y Socialista

Defendemos incondicionalmente el derecho a la autodeterminación de catalanes, vascos, gallegos y demás nacionalidades, incluyendo su derecho a separarse del actual Estado español si así lo deciden democráticamente. Pero la salida no es establecer  mini-estados burgueses en el marco opresor de la Unión Europea. No queremos un estado catalán sin rey pero bajo el poder político de la burguesía catalana y esto casa mal con un nuevo estado capitalista catalán que es lo que defiende la propuesta de independencia que se promueve desde el gobierno o el Parlament. Además, un mini-estado catalán en el marco de la Unión Europea, estaría sometido a los diktats de Berlín y Bruselas tanto como ahora a los de Madrid.

Las clases explotadoras españolas –aristocrática y luego burguesa– y sus instituciones –monárquicas, republicanas o fascistas– fueron históricamente incapaces de  resolver la cuestión nacional y la dictadura fascista de Franco, con su consigna “España una”; reprimiendo brutalmente a quien se atrevía a hablar en catalán o euskera, sólo consiguió atizar las divisiones. Y esta no es la “unidad” que queremos: no queremos la unidad de la España actual ¡Estamos por una República Federal, Obrera y Socialista, donde se unan libremente los trabajadores y pueblos de la región!

Como dijimos, apoyamos incondicionalmente el derecho a la autodeterminación. Queremos romper con el Estado actual y con su monarquía. ¡Pero con la misma claridad debemos decir que no hay que hacerse ilusiones! Frente a la catástrofe de España y en el marco de la crisis de la Unión Europea, la única salida realista es la unidad de los trabajadores de toda la región para combatir contra los distintos gobiernos y el sometimiento a la UE. En esa perspectiva revolucionaria, sostenemos como salida de fondo la libre federación de nuestros pueblos en una República Obrera y Socialista.

El 1-O con la movilización en las calles exijamos el derecho a decidir

El pueblo catalán ha demostrado repetidas veces que quiere decidir sobre su futuro y tiene derecho a ello. Tiene derecho a un auténtico referéndum vinculante de autodeterminación y la única garantía para que no se vea frustrada la voluntad del pueblo catalán de ejercer su derecho a decidir es con la movilización independiente en las calles. Esto implica enfrentar en serio al gobierno central de Madrid que le niega al pueblo catalán su derecho a la autodeterminación.

Esto significa defender e imponer con la movilización la realización el 1-O de un referéndum “decisorio”, sin exclusiones, en el que puedan votar en pie de igualdad todas las personas que viven y trabajan en Catalunya y pelear para que se convoque a una Asamblea Constituyente Revolucionaria donde sea el pueblo soberano verdaderamente el que decida sobre su futuro y sobre cómo ha de ser el nuevo Estado.

Decidir sobre nuestro futuro es decidir si queremos o no independizarnos del estado español. Pero sobre todo como queremos que sea la nueva Catalunya. Si queremos o no mantenernos en la UE bajo la disciplina de la troika, si queremos o no pagar la deuda, si queremos acabar con la política de recortes en la enseñanza, si queremos o no una sanidad digna y gratuita para todos. Si queremos un Estado que persiga a los inmigrantes y los encierre en cárceles hasta su deportación.

Decidir nuestro futuro en libertad es iniciar un proceso constituyente y eso sólo es posible con un referéndum de autodeterminación libre, con garantías democráticas, donde la opción de la independencia o la del mantenimiento dentro del estado español se puedan debatir por igual y donde no olvidemos que los trabajadores y el pueblo español son los únicos y verdaderos aliados del pueblo catalán y de sus ansias de libertad.

A las calles el 1-O por el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán.
Por la libre asociación de los pueblos en una República Federal, Obrera y Socialista
Abajo la monarquía y la España de la transición
Asamblea Constituyente Revolucionaria para discutir y decidir

 

(1) En caso de que resultara ganador el Sí, se daría paso a la constitución provisional de la República catalana por un año, durante el cual se deberá llevar a cabo el proceso constituyente popular, elegirse una Assemblea Constituent que redacte un proyecto de constitución definitivo y convocar un referéndum para aprobarla.

 

 

SoB-Las Rojas- Europa

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A una semana de la masacre de Barcelona: Impedir que sea aprovechada para dar un giro a la derecha

Por Carla Tog (desde Barcelona) y Claudio Testa (redacción SoB), 24/8/17

A una semana de la sangrienta jornada del jueves 17 en Barcelona, las aguas aún no se han calmado. Todavía –y no sabemos por cuánto tiempo– siguen y seguirán pesando en la sociedad catalana los trágicos hechos de ese día, en que un camión de mudanzas alquilado por un grupo jihadista recorrió las ramblas asesinando a más de 15 personas e hiriendo a casi un centenar.

Obviamente, a nivel de las relaciones de fuerza políticas, la resultante inmediata de este crimen fue la de favorecer a la derecha, de girar el panorama político en ese sentido. Esto se vio en diversos aspectos. Aparecieron pintadas fascistas, de odio racista contra los inmigrantes. Algunos diputados y alcaldes del PP han salido a agitar con la consigna “¡Moros a su casa!”. También, en el tradicional Mercado de la Boquería, en el centro de Barcelona, se intentó iniciar una marcha de la extrema derecha, pero sin mayor éxito.

En cambio, contra esos intentos de encender enfrentamientos racistas y xenófobos, tuvieron una acogida favorable las manifestaciones masivas de las comunidades musulmanas repudiando los atentados.

Sin embargo, en última instancia, las acciones terroristas como las sufridas en Barcelona siempre sirven de “disciplinador social”, favoreciendo a la derecha, inclinando las cosas en ese sentido, por lo menos en un primer momento. ¡Ese peligro hay que enfrentar y derrotar!

En Catalunya, por ejemplo, está sobre el tapete la cuestión del derecho a decidir su independencia del Estado Español. Para eso está convocado un referéndum el 1º de octubre próximo. En él, los catalanes responderían a la pregunta: “¿Quiere que Catalunya sea un Estado independiente en forma de república? Sí o No”. Alrededor de la realización o no de este referéndum, se ha desatado una puja creciente entre los gobiernos de Catalunya y Madrid, algo de consecuencias impredecibles, ya que el gobierno de Rajoy aparece dispuesto a impedirlo a cualquier costo.

Los atentados cambiaron inesperadamente este panorama a favor de Madrid, por supuesto. Rajoy y el rey Felipe se apresuraron a viajar a Barcelona, para ponerse a la cabeza de todo, con el gobierno de la Generalitat a la cola de ellos.

Antes del atentado, a esos dos personajes les era difícil presentarse en público en Catalunya sin que los silbaran. Desde que en 2015 el rey Felipe y el himno nacional español fueron recibidos con una pitada estruendosa antes de un partido entre el Barça y el Athletic de Bilbao, ni el rey ni Rajoy se arriesgaron a hacer apariciones relevantes en la capital del separatismo. Ahora, ambos aterrizaron en Barcelona como dueños y señores, con el Govern de Catalunya a la zaga de ellos.

La masacre de las ramblas sirvió también de “disciplinador” en relación con el independentismo, el Coco (o Cuco) de la “amenaza jihadista” es agitado para afirmar que ese peligro se multiplicaría si Catalunya se atreviese a salir del ala protectora del España.

A estas consecuencias reaccionarias se suman otras que, a su vez, tienden a crear condiciones para las cosas se repitan. Vemos algunas, en primer lugar, la “mano de obra” para el terrorismo islamista”.

La segregación de inmigrantes facilita las cosas

Las migraciones masivas figuran entre una de las mayores consecuencias sociales de la globalización capitalista. Pero gracias al capitalismo neoliberal esto que podría ser progresivo se origina –y a la vez desemboca en–, toda suerte de catástrofes humanitarias y sociales.

En los países de recepción, más allá de tales o cuales normas “humanitarias” formales, la segregación económica, política y cultural es la norma no escrita. Y esto tiene causas potentes y profundas.

En primer lugar, lo que podríamos llamar las “leyes del bolsillo” de los capitalistas. El trabajador inmigrante aislado, segregado y atomizado es mucho más fácil de explotar… y a la vez mucho más “rendidor”. Es decir, se lo puede hacer trabajar por mucho menos. ¡Y este no es ningún “descubrimiento” del siglo XXI!

Hay que recordar que el incidente de la lucha de clases que contribuyó ya en 1864 a la fundación de la I Internacional –presidida por Karl Marx– fue precisamente que los capitalistas británicos apelaban a la inmigración de trabajadores extranjeros para ponerlos a competir con los nativos bajando los salarios y condiciones de trabajo de todos.

Entonces, la necesidad de una organización internacional de trabajadores que los uniese por encima de sus nacionalidades y luchase –entre otras cosas– para terminar con esa competencia fratricida, empujó incluso a los nada revolucionarios dirigentes sindicales británicos a participar en la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la I Internacional.

Estamos no en 1864 sino en el siglo XXI. Pero los burócratas sindicales españoles de la UGT-CCOO[1], aunque oficialmente el 1º de Mayo se dicen “socialistas” y “comunistas” (y algunos tengan el icono de Marx en sus altares), no se han enterado de eso.

Les dan la espalda a los trabajadores inmigrantes, generalmente precarizados y, al día de hoy, se limitan a agrupar a minorías, al tiempo que hacen toda clase de negociados colaterales.

La carne de cañón de los atentados o “¿Cómo puede ser, Younes…?”

El capitalismo europeo y español vive una crisis que están pagando los trabajadores con bajos salarios, y sobre todo con precarización, con creciente liquidación del empleo estable. Obviamente, esto juega por partida triple contra los migrantes. El hecho es que buena parte de ellos sobrevive de trabajos precarios y mal pagos, que potencian las barreras para la integración.

Después del ataque terrorista, se difundió en redes, se viralizó rápidamente y luego se publicó en la prensa la conmovedora carta de una educadora social de Ripoll, de título: “¿Cómo puede ser, Younes…?”[2]

Raquel Rull, la educadora de Ripoll, conocía personalmente a varios de los integrantes de la célula terrorista autora de los atentados en Barcelona y Cambrils. Cuenta como, “allí hacíamos nuestras tertulias y hablábamos del futuro: [serían] pilotos, maestros, médicos…”. [3] Por supuesto ese no fue el futuro de ninguno de ellos. Younes, por ejemplo, vivía de trabajos ocasionales y mal pagos de albañilería.

Desde ya que a la inmensa mayoría, a las masas de musulmanes catalanes que ganaron las calles para repudiar los atentados, no se les ocurre inmolarse como terroristas. Ni tampoco a los precarizados.

Pero mencionamos la conmovedora carta de la maestra de estos jóvenes, porque es el testimonio de un episodio en el marco de la gigantesca frustración de toda una generación de la clase trabajadora –católica, atea, musulmana o lo que sea– que tiene su presente y su futuro reventados por la crisis capitalista…. Y la salida que están dando a esta crisis la UE y sus gobiernos, es volver a las normas siglo XIX: ¡trabajadores sin ningún derecho!

Enfrentar el intento de un curso a la derecha

Mientras se estigmatiza a los inmigrantes musulmanes que viven en la pobreza, viendo en cada uno de ellos un potencial “terrorista”, las burguesías del Estado español y sus gobernantes se cuidan muy bien de querellarse, por ejemplo, con Arabia saudita y otros Estados de esa península que, desde las épocas de Bin Laden, han sido la principal cocina y fuente financiamiento de las organizaciones terroristas que se reclaman del Islam.

Nadie nunca les pide cuentas a esos Estados. Nadie, por ejemplo, les exige explicaciones de cómo brotaron mágicamente de las arenas del desierto los centenares de flamantes camionetas Toyota con ametralladoras pesadas ya montadas, en las que se presentó al mundo el Estado Islámico hace pocos años. Los que realizaron el atentado de Madrid, es muy probable que estén relacionados con el EI. Pero Rajoy no va a querellarse con ninguno de los Estados billonarios de la Península.

De la misma manera, el grito “¡Moros a su casa!” de los “fachas” españoles es para los pobres inmigrantes marroquíes. Mientras tanto, Rajoy sostiene incondicionalmente el régimen sanguinario del rey de Marruecos, Mohamed VI. Hoy este monarca reina en uno de los países más pobres del mundo, lo que no le impide ser simultáneamente uno de los hombres más ricos del mundo.

Más en general, desde Marruecos a Arabia saudita y, desde allí a Pakistán, los imperialismos de EEUU y Europa, y sus socios-satélites del “mundo islámico” han tenido posiciones diversas, según conveniencias y circunstancias. Para sus intervenciones “indirectas” –desde Afganistán en el siglo pasado hasta las hoy en Siria– no tuvieron el menor escrúpulo de alentar y financiar en algún momento a toda clase de grupos salafistas-yihadistas y sus ideologías, que los terroristas de las ramblas adoptaron.

¿Y lo de Barcelona? Como acostumbran a decir cínicamente, son “daños colaterales”. Pero les viene muy bien para fomentar la islamofobia, tener a amplios sectores de trabajadores inmigrantes convenientemente divididos del resto y, además, tratar de volcar a la derecha la situación política de Catalunya y de todo el estado español.¡Ahora hay que hacer frente a eso!

No participamos de la convocatoria del 26A

Por todo esto es que no participamos de la convocatoria del sábado 26 llamada por la Generalitat y el Ajuntament de Catalunya, que en boca de Ada Colau y Carles Puigdemont llamaron a “todo el mundo” a participar en homenaje a la víctimas, incluídos el rey, Rajoy, los mossos y los partídos del Régimen. Nos pronunciamos en contra de participar en una manifestación donde en nombre  de la democracia y la libertad y apelando a la “unidad nacional” contra el terrorismo se marche al lado de instituciones tan rancias como podridas, agentes, cómplices y responsables de esta situación de hastío, crisis y represión, como la monarquía, el gobierno central y la policía, sea la de Catalunya o la de Madrid, que son el brazo represor y guardián del poder, los encargados “de hacer cumplir” la ley, los ejecutores de la Ley de extranjería y la ley mordaza.

Frente la reaccionaria “unidad nacional” contra el terrorismo no se puede marchar con los enemigos de clase.

En este sentido y frente a la incomodidad que desde varios sectores se expresó frente a esta convocatoria es que se está  viendo la posibilidad de convocar a otra manifestación previa a las 16 hs con un manifiesto que se pronuncia claramente contra los atentados y también contra el racismo, las desigualdades sociales, las fronteras, contra la vulneración de derechos y contra la policía represora. Llamamos a movilizarnos bajo estas banderas y  en otro lugar en caso de que se concretase la cita.