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A un año del 1-O del referéndum de independencia de Catalunya

Por Carla Tog, SoB Estado español

Catalunya vuelve a estar en la escena mundial al cumplirse un año de aquel Referéndum, que a pesar de haber sido declarado ilegal y brutalmente reprimido por el poder del Estado,  movilizó masivamente al pueblo catalán por su derecho a decidir y le dio el triunfo al “SI” a la independencia del Estado español. Vino luego la intervención con el Artículo 155 y con ello la disolución del Parlament,  el encarcelamiento de los miembros del anterior Govern que continúan hoy en prisión acusados de sedición y rebelión y vino la convocatoria a elecciones del pasado 21 de diciembre cuyo resultado favorable al bloque de partidos independentistas  (la suma de Junts per Catalunya, ERC y la CUP)  ratificaba la hoja de ruta hacia la independencia, esta vez de la mano de Quim Torra, hombre de confianza de Puigdemont y nuevo President catalán.

Tras un año de relativa calma y “parálisis” en el procés, moción de censura a Rajoy y asunción del PSOE con Sánchez como nuevo presidente de por medio, la calle vuelve a jugar un importante papel reavivando el conflicto catalán y la crisis político institucional nunca cerrados.

En vísperas del aniversario del Referéndum, el pasado sábado 29 de setiembre el Consejero de Interior Miquel Buch autorizó y permitió una manifestación y un Acto en plaza Catalunya de la Policía nacional que tenía como fin la condecoración a los efectivos que un año atrás llegaron a Catalunya en barco con la orden de reprimir e impedir el referéndum. Una clara y peligrosa provocación a la vez. Pues la respuesta fue rápida y merecida. Ya por la noche cientos acamparon en San Jaume y se convocaron marchas para impedir que la marcha policial se realizara. Finalmente el acto se realizó bajo la custodia de los mossos cuya intervención fue clave para frenar y contener el asedio permanente de los manifestantes que desde varios puntos desbordaban los cordones y vallas policiales al grito de “fascistas, No pasarán”. Al mismo tiempo y a dúo Casado y Rivera comparecían en los medios criticando a Sánchez de ser un rehén de los “golpistas” y lo conminaban a implementar nuevamente el 155.  Los ánimos estaban caldeados y esta situación ayudó a caldearlos aún más de cara al 1-O.

Y así fue que de la mano de los CDRs ya desde muy temprano por la mañana se realizaron cortes de calles, bloqueos de rutas y peajes, manifestaciones, ocupaciones de plazas y asedio a edificios como el Banco de España, la Bolsa o el Movistar Centre que se repitieron en distintos puntos de la ciudad de Barcelona como en el interior del país. En Girona desde las seis de la mañana los CDR ocupaban la estación del AVE, cortaban las vías y luego irrumpían en un edificio de la Generalitat donde y descolgaban la bandera española y la suplantaban por la estelada.

Asimismo dos manifestaciones multitudinarias se desarrollaron en Barcelona durante todo el día, la convocada por los sindicatos de estudiantes que reunió a más de 300 mil jóvenes estudiantes en plaza Universitat que marcharon  a la Generalitat y la convocada por la ANC que terminó con incidentes en las puertas del Parlament ante el intento de un grupo nutrido que pretendía ingresar al recinto, y si bien los mossos parecieron verse rebasados por unos momentos, no tardaron en llegar los antidisturbios que desalojaron el predio a golpe de porra con enfrentamientos y algunas barricadas.

“Tumbemos el régimen del 78”, “Libertad a los presos políticos”, “Buch dimisión” “República en construcción”, “Independencia y República”, “1-O, ni olvido ni perdón’, “Los Mossos también son fuerzas de ocupación”, “Sin desobediencia no hay independencia”,  eran las frases que se coreaban en las calles  y que portaban las pancartas. De esta manera, lo que se pretendía sólo como una efeméride se convirtió en el catalizador del cabreo y el hartazgo que se percibió y expresó en las calles transformándose en una jornada de exigencia y reclamo.

Ese era el estado de ánimo y el sentimiento en general, cabreo y hartazgo. Cabreo contra la policía nacional y los mossos que reprimen  y  cabreo contra Madrid como expresión del centralismo y la unidad del reino de España que le niega a los catalanes su derecho a decidir. Pero a la vez, también ha sido notorio el hartazgo y el fastidio de un amplio sector independentista ante la “pura retórica” y el “simbolismo” por parte de la dirección del procés y ha expresado su malestar  en las calles de manera más radical que otras veces. Desde las calles se ha interpelado directamente, al Govern en general y a Torra en particular, a dar pasos firmes hacia una estrategia unitaria y conjunta (hoy inexistente) para la implementación concreta de la República mandatada el 1-O que Puigdemont dejó en suspenso.

Con esto una nueva caja de Pandora se destapa en el escenario político sumando inestabilidad y polarización. Y es que no se puede tapar el sol con un dedo porque el proceso ya está andando y el capítulo de Catalunya sigue abierto y sin resolverse.

Le toca a Sánchez ver como gestiona la presión por derecha que le acusa de arrodillarse ante los sediciosos y le  exige el 155 o bien adelantar  elecciones y la presión del independentismo que lo ultima a pronunciarse sobre un Referéndum pactado y vinculante, en todo caso tendrá que demostrar su capacidad para manejar y resolver el conflicto.

Del lado del independentismo y ante la evidencia de que hay más división y contradicciones que unidad estratégica, le cabrá a Torra y al resto de los partidos del bloque del independentismo lidiar con la presión de no frustrar  la exigencia y las expectativas que las calles pusieron de manifiesto.

En todo caso, como aprendices de brujo, de un lado y del otro se juegan mucho ante el peligro, de que en esta situación de inestabilidad y polarización, se filtren y desborden las masas con sus propias reivindicaciones de manera independiente de los partidos tradicionales y burgueses que no están por una verdadera desobediencia o ruptura consecuente que vaya hasta el final.

Es por esta perspectiva por la que apostamos y peleamos desde nuestras filas. Toca ahora sacar conclusiones y seguir peleando y trabajando para construir desde abajo una alternativa para los trabajadores, las mujeres y la juventud que defienda y pelee en las calles por el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán en el camino de la destrucción del Régimen del 78 y por la construcción de una nueva sociedad sobre nuevas bases.

Por esto se revela como urgente la necesidad de que el procés se dote de una dirección alternativa e independiente que vaya hasta el final verdaderamente, porque no se puede confiar en la actual dirección que ya ha venido demostrando una y otra vez que juega a las escondidas, jugando al borde pero nunca jugándose a fondo por una verdadera ruptura y desconexión con el Estado Español.

Corriente Socialismo o Barbarie, Catalunya

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Sostener a Rajoy nunca, apoyar a Sánchez jamás

Moción de censura y nuevo gobierno del PSOE

Sostener a Rajoy nunca, apoyar a Sánchez jamás

Carla Tog, Barcelona, domingo 10 de junio del 2018 

La primera reacción y sensación instantánea apenas conocidas las duras sentencias del caso Gürtel, fue la de pensar en voz alta que Rajoy se iba a ir y se tenía que ir. Claro está, que la retirada de Rajoy y la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa tras la convulsa salida de Mariano Rajoy por la moción de censura presentada por el PSOE, no ha sido producto directo de la lucha de clases. Más bien, se revela como una expresión distorsionada de la inestabilidad y crisis político-institucional no resuelta en España, del cuestionamiento al Régimen del 78 y de la histórica y abierta crisis con Catalunya que ha puesto sobre la mesa en los últimos años la cuestión de la autodeterminación del pueblo catalán.

Esta situación ya se advertía de manera intuitiva un año atrás, cuando Rajoy salvaba los muebles ante la cloaca de corrupción destapada involucrando al PP de arriba abajo y lograba, muy sobre el límite, sortear  la moción de censura presentada por Podemos, pero que dejó al PP en crisis y a su gobierno en minoría y muy debilitado y termina “cayendo” y siendo “reemplazado” por intermedio de los mecanismos del Régimen. En este contexto, la caída de Rajoy, aunque mediada, no deja de ser muy progresiva y desde este punto de vista se muestra como efecto distorsionado de todo el proceso político de crisis y lucha de clases y de la incapacidad de Rajoy de dar una solución “coherente”, “consensuada”, a los problemas globales y sobre todo al problema catalán.

En este marco es que opera la justicia (burguesa) como factor relativamente “independiente” del desarrollo específico de la coyuntura, que de manera “insospechada” aparece para inclinar la balanza creando las condiciones para el relevo de Rajoy. Las duras sentencias en el caso Gürtel, ya en la mira judicial desde hace tiempo, no se deben al justo accionar de la justicia que es buena y eficaz (basta con ver sino los casos de La Manada, Altsasu, los presos catalanes, el 155, Valtonyk, por ejemplo), sino más bien respondiendo a la preocupación más estratégica y de fondo de la legitimación del régimen político ante la acumulación de crisis y corrupción. De manera contradictoria, este elemento burgués de “auto reforma” o “saneamiento” del Régimen por las propias instituciones del mismo termina siendo el vector por el cual se decanta la caída de Rajoy.

El Gobierno de Sánchez: Formas distintas para más de lo mismo 

Ahora bien, el hecho satisfactorio de que Rajoy y el PP hayan sido removidos del poder por corruptos, en las circunstancias y contexto señalados anteriormente, no quiere decir que el nuevo gobierno de Sánchez sea “progresivo” y que lleve a cabo reformas de fondo o a largo plazo.

Desde el punto de vista estructural, el nuevo gobierno del PSOE es muy parecido al que se fue de Rajoy. Son parte del histórico bipartidismo en crisis y asume con una agenda similar de sumisión total a los dictados de la UE, a favor de los recortes y el ajuste y en contra del derecho de autodeterminación de Catalunya. Pero el PSOE recurre a formas y gestos menos brutales que los de Rajoy de diálogo, mediación y negociación, haciendo concesiones cosméticas, superficiales y más “consensuales” para una política casi similar, de mantener por encima de todo el régimen heredero de Franco. La formación de su gobierno lo confirma, con un gabinete de derecha que, por más que lo adornen con rostro de mujer, juró ante el rey seguir dentro del marco de los preceptos del reino de España.

Lamentablemente, una vez más, hay que dedicarle unas palabras a Podemos y a su nefasta y capituladora política de adaptación al juego parlamentario, de mano tendida al PSOE y de sostén del Régimen que ahora paga y llora ante los hechos consumados de la formación de un nuevo gobierno monocolor que contó con su apoyo, el de los vascos y los catalanes. En todo caso y en última instancia, otra vez se confirma que Podemos,  su política y su accionar, no configura una perspectiva  independiente para los trabajadores, las mujeres y la juventud, sino más bien es cada vez más un vector del posibilismo y la gobernabilidad.

Sánchez necesitará paciencia y capacidad de acotar un terreno de juego meramente simbólico, sin tocar nada de lo fundamental. No es el mejor espacio para un gobierno. Menos aun cuando el propio Sánchez, el caudillo regenerador, va a ver sometido a su propio partido a un calvario judicial como aquél por el que ha pasado el PP. ¿Hasta dónde estará dispuesto Sánchez a llegar para satisfacer a sus socios de moción? En juego estarán los presupuestos aprobados bajo el Gobierno de Rajoy, las pensiones y, por supuesto, el otro gran reto del nuevo Gobierno socialista está en gestionar la situación catalana. Se trata de no poner en cuestión la unidad nacional, pero también de dar alguna “satisfacción” formal a unas demandas nacionalistas abiertamente independentistas. Habrá que ver si los gestos simbólicos o puramente políticos son suficientes. Todo esto acontece en una realidad marcada por los estragos de la crisis económica que sigue su curso y donde el hartazgo y descontento social están a la orden del día.

Ninguna confianza en el gobierno de Sánchez

Todo el apoyo a las luchas en curso

Apoyo incondicional al derecho de autodeterminación del pueblo catalán

No a la política de ajuste y recortes

Por la construcción de una alternativa independiente y de clase de los trabajadores, las mujeres y la juventud