Méjico: ¡Fuera el presidente Peña Nieto!

Una situación cada vez más explosiva.

 ¡Solidaridad internacional con la lucha por la aparición de los 43 normalistas!
¡Por una Constituyente revolucionaria, que acabe con el narco-estado del PRI-PAN-PRD y reorganice el país
en interés de los trabajadores, las masas campesinas y populares, y la juventud!

Declaración de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie

Mañana, jueves 20, se cumple un nuevo aniversario del inicio, en 1910, de la Revolución Mexicana, que fue mundialmente uno de los acontecimientos más trascendentales del siglo pasado. Ese mismo día, han sido convocadas grandes movilizaciones en el Distrito Federal y en otras ciudades por los 43 estudiantes desaparecidos y para que se vaya el presidente Peña Nieto.

Por supuesto, el México del presente es muy diferente al de 1910. Sin embargo, a pesar de esas inmensas distancias, hay puntos vitales en común. Primero y principal, la pérdida de legitimidad y de consenso de las instituciones del Estado y en primer término de la presidencia. En segundo lugar, que esto ya no se acepta en silencio y con resignación: la situación producto de la impunidad es cada día más explosiva, con amplios sectores de masas que comienzan a decir ¡basta!

Tal es el escándalo de la desaparición de los 43 estudiantes, que es muy probable que las protestas y movilizaciones –cada día más masivas– vayan creciendo hasta transformarse en una rebelión en regla del pueblo mexicano. Incluso, hasta llegar a un verdadero estallido revolucionario. Pero, sea como sea, México está en la más grave crisis política y de estado que se haya visto en muchas décadas, lo que no es poco para un país de semejante importancia en el continente.

Es que los asesinatos en Iguala y la posterior desaparición de los 43 estudiantes normalistas, son hechos atroces que han despertado la indignación entre amplísimos sectores de masas en México e, incluso, impactado internacionalmente. ¡Una mayoría está pensando o lo está gritando ya a viva voz que las cosas no pueden seguir así! Es que estas desapariciones no son excepcionales: han sido sólo la gota que hace desbordar el vaso. Es un vaso lleno de sangre de decenas de miles de mexicanos y mexicanas.

Todo eso amenaza reventar en las narices de sus responsables: el poder ejecutivo en primer lugar; los legisladores y gobernadores del PRI-PAN-PRD corruptos hasta la médula; el poder judicial que se compra y se vende igual que ellos; las fuerzas armadas y las diversas policías, manchadas por mil crímenes: fuerzas “estatales” que generalmente son imposibles de diferenciar de las organizaciones “privadas” de delincuentes y narcos… como es el caso en Guerrero.

Es por eso que, en las protestas, junto con el reclamo de aparición con vida de los 43 de Ayotzinapa y, luego, el de renuncia de Peña Nieto, hubo otra consigna importante y significativa: “¡Fue el Estado!” Efectivamente, por acción u omisión, es el actual Estado mexicano, y en primer lugar su jefe de Estado –el presidente Enrique Peña Nieto– el responsable. México parece ser una suerte de “narco-estado”, donde el poder está repartido entre un conjunto de “caciques” territoriales no importan del partido que sean, todos unidos por mil lazos de impunidad de repugnan la conciencia popular.

En una de las tantas maniobras del gobierno de Peña Nieto para borrar las huellas digitales del Estado en el crimen de Iguala, a su lacayo, el procurador Murillo Karam, se le escapó una frase que pasó a la historia: “¡Ya me cansé!”

Pero sucede que el pueblo mexicano también ya se cansó… de todos ellos. Y lo está diciendo en voz cada vez más alta. ¡Ya se cansó de Peña Nieto! ¡Se cansó de las atrocidades, los asesinatos y las desapariciones que son moneda corriente desde hace más de una década! ¡Se cansó de fenomenal corrupción del trío PRI-PAN-PRD, que también salpica a MORENA, la ruptura “por izquierda” del PRD!

Pero también está cansado de la polarización social, los ricos cada vez más ricos y los trabajadores y las masas campesinas y populares cada vez peor, más pobres y más explotadas. Está cansado de las consecuencias de la entrega al imperialismo yanqui mediante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que ha sido uno de los factores principales de la descomposición social que empujó a tantos a la emigración o a ser reclutados como carne de cañón de las organizaciones criminales apañadas por la burguesía mexicana y sus políticos. Y la clase obrera y trabajadora está cansada de la explotación, los bajos salarios y de los “sindicatos” manejados por los burócratas millonarios y mafiosos del PRI.

El vivo rechazo a todo eso, hoy se condensa en un grito: ¡Fuera Peña Nieto!… Sería un primer paso, pero de extraordinaria importancia. Derribar al actual presidente va más allá de su miserable persona: ¡podría abrir las puertas a un cuestionamiento global de las instituciones del Estado!

¡Que se vayan todos!

Si hay algo que cada vez más mexicanos comienzan a comprender, es que este Estado, sus autoridades, sus políticos y funcionarios no los representan: los ven cada vez más como lo que son: sus enemigos.

Esta pérdida radical de legitimidad y de consenso se expresa de mil maneras. Es como un gas inflamable que se viene acumulando en un edificio y ahora una chispa puede hacerlo estallar.

Por supuesto, esta deslegitimación del Estado y sus instituciones no ha pasado desapercibida. Ya desde muy diversos ángulos se proponen “soluciones”. El gran bombero de la burguesía mexicana, Andrés Manuel López Obrador, que encabeza el MORENA (Movimiento Regeneración Nacional), ruptura del PRD, ha salido a la palestra proponiendo adelantar las elecciones presidenciales. Acortar el mandato de Peña Nieto (que vence en el 2018) y hacer las elecciones a mediados del 2015.

Esto no sólo significa que Peña Nieto no se vaya ya. Implica también algo peor: la desmovilización de la actual protesta para encauzarla hacia una campaña electoral, que mientras tanto dejará las instituciones del Estado tal cual están.

En medio de este clima de cuestionamiento y deslegitimación del Estado se escuchan también otras voces. Por una combinación de muy diversos factores, entre ellos las graves derrotas y debilidad del movimiento obrero, la bancarrota de gran parte de la izquierda que en su momento fue absorbida por el PRD al fundarse en 1989, los elementos comunitarios de la composición etno-lingüística del país, etc., en México hay fuertes tendencias autonomistas. En los 90, con el zapatismo, México fue la Meca mundial de las corrientes autonomistas, que se habían puesto de moda. Parte de esa moda fue la consigna de “cambiar al mundo sin tomar el poder”…

Desde entonces, si algo han demostrado las experiencias en México y en el mundo entero, es la falacia de esa consigna y la política que resume. Más bien los hechos han ratificado lo opuesto: “Fuera del poder, todo es ilusión” (Lenin).

La “anti-política” de estas corrientes es en verdad la otra cara de la misma moneda del reformismo electoralista de López Obrador. Es la esperanza en “movimientos autonómicos” que impondrían sus demandas al margen del actual Estado, sin destruirlo luchando por otro Estado social y políticamente distinto.

Para que el pueblo trabajador mexicano tenga la posibilidad de esclarecer lo sucedido y castigar a sus responsables, pero también para que pueda acabar con el actual narco-Estado y sus aberraciones, para que pueda establecer instituciones que estén bajo su poder y control, es imprescindible una salida revolucionaria. Eso se resume hoy en imponer mediante la movilización revolucionaria una Asamblea Constituyente.

Que esa Constituyente revolucionaria decida sobre todos los problemas para reorganizar el país y sus instituciones, en beneficio del pueblo trabajador y no del puñado de 50 multimillonarios como sucede hoy. Que termine con el terror del actual narco-Estado, disolviendo los cuerpos represivos y organizando el armamento de la clase trabajadora y los sectores populares. Que decida si hay que entregar el petróleo, como hace Peña Nieto. Si hay que seguir adelante con el desastre del Tratado de Libre Comercio o acabar con él. Y así, disponer sobre las las cuestiones capitales que hoy enfrentan la clase trabajadora, el pueblo y la juventud luchadora de México, refundando el país sobre nuevas bases.

Solidaridad internacional con la lucha por los 43 estudiantes desaparecidos

Por último, un factor de enorme importancia en esta lucha es la solidaridad internacional. Movilizarse en todos los países, denunciando al gobierno mexicano y exigiendo la aparición de los 43 estudiantes es fundamental para fortalecer la lucha en México. Es que además el imperialismo, en primer lugar EEUU, presentó en su momento a Peña Nieto como el “salvador de México”.

“Salvando México”, decía la tapa de la revista Time del 24 de febrero de 2014. Allí además se explicaba “cómo las reformas (neoliberales) de Peña Nieto estaban cambiando a esa nación manchada por el narco” (¡¡¡textual!!!). Mundialmente, la prensa imperialista lanzó el slogan del “Mexican Moment”, el milagroso “Momento Mexicano”… iniciado gracias a la entrega del petróleo, las privatizaciones, la destrucción de la educación pública y otras medidas neoliberales.

Los estudiantes de Ayotzinapa fueron reprimidos precisamente porque se movilizaban contra los planes de liquidación de la escuela pública. Impulsar la solidaridad con ellos, significa al mismo tiempo poner en la picota no sólo a Peña Nieto sino también a todos los que en su momento lo impulsaron y aplaudieron.

► ¡Aparición con vida de los 43 normalistas!

► ¡Fuera Peña Nieto!

► ¡Por una Constituyente revolucionaria que reorganice de arriba a abajo al país!

► ¡Que los sindicatos se sumen y convoquen a la huelga a la clase obrera!

► ¡Solidaridad internacional con la lucha de los normalistas!

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Davant la impugnació del govern de Rajoy i la farsa que prepara Artur Mas per al 9N

Mobilització permanent als carrers i vaga general per garantir el dret a decidir del poble català.
Per un autèntic referèndum d’Autodeterminació a Catalunya

Socialisme o Barbàrie – Estat espanyol

La situació política que es viu avui a Catalunya es troba marcada pel desenvolupament de l’anomenat “procés sobiranista”, sobre el qual volem expressar les nostres opinions i reflexions per aportar al debat en curs i assentar posició i intervenir en el mateix des d’una perspectiva independent, classista i socialista.

En primer lloc, es tracta d’un procés que respon al legítim desig i dret d’autodeterminació del poble català; segon, al cansament social davant la política de l’actual govern central i del conjunt dels poders de l’Estat tendent a llençar sobre les esquenes de les classes populars el cost de l’actual crisi econòmica; i, tercer, a l’esgotament del règim nascut de la transició a la mort del dictador, un règim identificat correctament com a corrupte i antidemocràtic que consagra la desigualtat social i té al seu cap una institució tan injuriada com la monarquia.

Després de la immensa manifestació de la gran “V” el passat 11 de setembre, el Parlament català votava la Llei de Convocatòria a la consulta del 9N i es conformava la Comissió de Control. Gairebé en paral·lel i complint amb la seva paraula, el Govern de Rajoy va impugnar la convocatòria. Com s’esperava també, el Tribunal Constitucional (TC) va admetre a tràmit el recurs del Govern central i va suspendre cautelarment la Llei de Consulta catalana i la Convocatòria al 9N.

La resposta de la Generalitat va ser, en primer terme, acatar la mesura i, fent cas de l’ordre, va paralitzar “de manera cautelar i temporal” els preparatius i la campanya institucional sobre la consulta per després informar pels mitjans de comunicació indicant que; “La consulta popular no referendària sobre el futur polític de Catalunya ha estat impugnada a instàncies del Govern espanyol” i que “El govern català ha acordat promoure les iniciatives legals, polítiques i institucionals per garantir l’exercici del dret a decidir el futur polític de Catalunya”…

Però la veritat és que el govern català va acatar la decisió del TC. I acatar aquesta mesura en el marc del procés obert, vol dir, en els fets, complir, respectar, sotmetre’s i doblegar-se davant la “legalitat” imposada per les institucions del règim de l’Estat espanyol, hereu de la transició, amb la seva podrida monarquia al capdavant i, per això mateix, defensors de la unitat d’aquesta Espanya tal qual és i acèrrims i intransigents enemics de l’autodeterminació del poble català i de qualsevol altre.

Recordem que l’actual Estat monàrquic és descendent directe del franquisme. O, més precisament, és producte de la infame capitulació del PSOE, el Partit Comunista Español i els partits “nacionalistes” (catalans, bascos, gallecs, etc.) a la monarquia designada per Franco per succeir-ho i al personal polític del franquisme que es va reciclar en el que avui és el PP. Per això, la decisió d’Artur Mes d’acatar la mesura, sabent que el Govern de Madrid ho “recorrerà” tot i que el TC “donarà lloc a tot” per impedir la consulta, és un parany, una maniobra que desvia i porta a un carreró sense sortida el legítim desig dels catalans de votar el 9N i decidir la seva relació amb Espanya com estava previst en la Llei de Convocatòria abans de ser recorreguda pel Govern Central i suspesa pel TC i obeïda per Artur Mas.

Enfront d’aquest panorama, mentre el calendari estrenyia i els terminis es vencien, els partits integrants del bloc sobiranista (CiU, ERC, ICV-EUiA i la CUP) van donar mostres de no estar disposats a anar fins al final en el procés d’autodeterminació. Més aviat tot el contrari: la “unitat” que van demostrar i que tant van pregonar només ha servit per ajudar a Mas a guanyar temps i negociar una sortida des de dalt. Cosa que gens té a veure amb l’inicial i autèntic desig dels catalans de votar el 9N com estava previst.

És que la “Desobediència” de la qual tant parlen ERC i la CUP, si veritablement va fins al final i no només és declarativa i simbòlica, implica les seves conseqüències que, eventualment, podrien desencadenar una ruptura “desordenada” i violenta de l’Espanya d’avui, hereva del règim del ’78. Però això és quelcom que no desitgen ni Rajoy a Madrid, ni Mas ni Junqueras Barcelona. Per més nacionalistes que es reclamin, haurien d’estar disposats a un duríssim enfrontament amb Madrid en tots els terrenys… i no ho estan.

Ja no cal albergar dubte algun: la consulta prevista fins fa pocs dies per al 9N no se celebrarà; en el seu lloc tindrem un “procés participatiu”, algo així com una gran enquesta popular amb paperetes de vot i urnes però sense cens, sense garanties de neutralitat i sense veritable debat polític sobre les possibles alternatives. La consulta del 9N no se celebrarà perquè el govern del PP i el Tribunal Constitucional que li és fidel, la van prohibir, i si algú esperava el contrari no només peca d’ingenu sinó que lamentablement continua creient que aquest règim és una democràcia.

Però tampoc hi haurà consulta perquè Artur Mas no ho ha volgut i l’accionar del bloc sobiranista n’és funcional. Per rematar la qüestió i devaluar encara més el 9N, se’ns diu que no és sinó la “primera volta” d’unes imminents eleccions plebiscitàries en les quals una llista Unitària, encapçalada, com no, per Artur Mas, “proclamaria sens dubte la independència”…

No ens enganyem: el que Mas vol és un xec en blanc per seguir governant amb l’aval de l’independentisme i el bloc sobiranista. Per seguir governant, i ho diu clarament: si voleu independència “haureu de votar-me a mi”.

Dit l’anterior, cal anotar que es tracta d’un procés encapçalat per l’actual govern de la Generalitat, els partits burgesos que ho sustenten (CiU i ERC) i les organitzacions per res d’esquerres que s’estan aixecant (com la ANC i Ómnium). Tots defensors d’una política igual o similar a la del govern central. Són executors de les retallades a Catalunya i defensors també de la legalitat constitucional (per això han fet una Llei de consultes “ajustada a l’actual Constitució”), silenciosos amb la corrupció exemplificada meravellosament en l’ex pare de la pàtria catalana Jordi Pujol i, per descomptat, defensors tots també de l’ordre burgès, del pagament del deute i de la supeditació a la UE de Brussel·les.

Aquestes organitzacions estan utilitzant, i amb ampli èxit, el seu domini sobre el procés sobiranista com a cortina de fum que tendeix a ocultar la seva política i desviar el just malestar social provocat per les seves retallades en educació, la seva exclusió sanitària, el seu euro per recepta, els seus desallotjaments de centres ocupats,… Com sinó pot explicar-se que el mateix Artur Mas que va haver de descendir en helicòpter acovardit pel boicot massiu al Parlament durant el 15M, sigui avui ovacionat pràcticament sense fissures? Per què els mateixos diputats d’ERC que van consentir i van recolzar amb el seu vot la política de retallades i que també van entrar en aquell parlament protegits pels mossos (que avui també es diuen per la independència), són avui els més electoralment beneficiats del procés?

Tot això ens obliga a criticar obertament les falsedats democràtiques del procés sobiranista i dir clarament que aquest no es durà a terme sota la seva direcció actual, CiU, que amb el silenci més o menys còmplice de tots els altres, ho ve traint.
Així mateix és important precisar que tal com està concebut i pel seu contingut, reflectit en la campanya pel SI-SI que impulsa el Govern i la majoria dels partits pro consulta, el procés sobiranista català, a diferència de la recent campanya viscuda a Escòcia, està dominat per criteris identitaris, nacionalistes, patrioters en el pitjor sentit de la paraula, sense vinculació alguna amb les motivacions d’emancipació econòmica i social.

D’altra banda, les discussions sobre ampliació de drets, sobre un nou Estat català sense monarquia, sobre el dret a decidir-ho tot, a trencar amb la UE i obrir un procés constituent, són àmpliament minoritaris i fets callar les més de les vegades pel fervor nacionalista.

Amb dues preguntes no es pregunta més que una sola cosa: la independència d’Espanya, no la independència de la UE ni de l’euro. El plantejament d’independència que proposa Artur Mas respon a criteris egoistes i als interessos de la burgesia catalana. Basat en el fet real que Catalunya és una de les regions més riques de l’Estat espanyol i enfront de la crisi i els brutals ajustos imposats des de Madrid i Brussel·les, planteja la “separació” d’Espanya i la constitució d’un nou estat, alimentant així la il·lusió que “dir adéu a Espanya, és a dir adéu a la crisi”. Alhora, a quest plantejament d’independència al no qüestionar gens a l’Espanya tal qual és avui amb la seva monarquia i les seves institucions, exclou i s’oblida de la resta dels treballadors del territori de l’estat que continuarien sota el seu jou.

Defensem el dret a l’autodeterminació, però estem per una Federació de Repúbliques Ibèriques, Obrera i Socialista

Defensem incondicionalment el dret a l’autodeterminació de catalans, bascos, gallecs i altres nacionalitats, incloent-hi el seu dret a separar-se de l’actual Estat espanyol si així ho decideixen democràticament. Però la sortida no és establir mini-estats burgesos en el marc opressor de la Unió Europea. No volem un estat català sense rei però sota el poder polític de la burgesia catalana i això casa malament amb un nou estat capitalista català que és el que defensa la proposta d’independència que es promou des del govern o el parlament. A més, un mini-estat català en el marc de la Unió Europea, estaria sotmès als diktats de Berlín i Brussel·les tant com ara als de Madrid. Aquest és el miratge cultivat per sectors de la burgesia que fins a no fa molt eren incondicionals de Madrid.

Les classes explotadores espanyoles –aristocràtica i després burgesa– i les seves institucions –monàrquiques, republicanes o feixistes– van ser històricament incapaces de resoldre la qüestió nacional i la dictadura feixista de Franco, amb la seva consigna “Espanya una”; reprimint brutalment a qui s’atrevia a parlar en català o basc, només va aconseguir incrementar les divisions. I aquesta no és la “unitat” que volem: no volem la unitat de l’Espanya actual. Estem per una República Federal, Obrera i Socialista, on s’uneixin lliurement els treballadors i pobles de la regió!

Com vam dir, recolzem incondicionalment el dret a l’autodeterminació. Volem trencar amb l’Estat actual i amb la seva monarquia. Però amb la mateixa claredat hem de dir que no cal fer-se il·lusions! Enfront de la catàstrofe d’Espanya i en el marc de la crisi de la Unió Europea, l’única sortida realista és la unitat dels treballadors de tota la regió per combatre contra els diferents governs i la submissió a la UE. En aquesta perspectiva revolucionària, sostenim com a sortida de fons la lliure federació dels nostres pobles en una República Obrera i Socialista.

El 9N: amb la mobilització als carrers exigim el dret a decidir
El poble català ha demostrat repetides vegades que vol decidir sobre el seu futur i hi té dret. Té dret a un autèntic referèndum vinculant d’autodeterminació i l’única garantia perquè no es vegi frustrada la voluntat del poble català d’exercir el seu dret a decidir el 9N és amb la mobilització independent als carrers. Això implica enfrontar de debò al govern central de Madrid que li nega al poble català el seu dret a l’autodeterminació. Però, també, fer front a les maniobres de CiU-ERC, representants de burgesia catalana.

Això significa defensar i imposar amb la mobilització la realització el 9N d’un referèndum “decisori”, sense exclusions, en el qual puguin votar en peus d’igualtat totes les persones que viuen i treballen a Catalunya i lliutar perquè es convoqui a una Assemblea Constituent Revolucionària on sigui el poble sobirà veritablement el que decideixi sobre el seu futur i sobre com ha de ser el nou estat.

Decidir sobre el nostre futur és molt més que votar en unes eleccions un programa que només digui “independència”. És decidir si volem o no independitzar-nos de l’estat espanyol. Però sobretot com volem que sigui la nova Catalunya. Si volem o no mantenir-nos en la UE sota la disciplina de la troica, si volem o no pagar el deute, si volem acabar amb la política de retallades en l’ensenyament, si volem o no una sanitat digna i gratuïta per a tots. Si volem un estat que persegueixi als immigrants i els tanqui en presons fins a la seva deportació,…

Decidir el nostre futur en llibertat és iniciar un procés constituent i això només és possible amb un referèndum d’autodeterminació lliure, amb garanties democràtiques, on l’opció de la independència o la del manteniment dins de l’estat espanyol es puguin debatre per igual i on no oblidem que els treballadors i el poble espanyol són els únics i veritables aliats del poble català i de les seves ànsies de llibertat, mentre que Rajoy i Artur Mas no ho són.

Als carrers el 9N pel dret a l’autodeterminació del poble català.
Per la lliure associació dels pobles en una República Federal, Obrera i Socialista
A baix la monarquia i l’Espanya de la transició
Assemblea Constituent Revolucionària per discutir i decidir

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Ante la impugnación del gobierno de Rajoy y la farsa que prepara Artur Mas para el 9N

Movilización permanente en las calles y huelga general
para garantizar el derecho a decidir del pueblo catalán.
Por un auténtico referéndum de Autodeterminación en Catalunya

Socialismo o Barbarie – Estado español

La situación política que se vive hoy en Catalunya se encuentra marcada por el desarrollo del llamado “proceso soberanista”, sobre el cual quisiéramos expresar nuestras opiniones y reflexiones para aportar al debate en curso y sentar posición e intervenir en el mismo desde una perspectiva independiente, clasista y socialista.

En primer lugar, se trata de un proceso que responde al legítimo deseo y derecho de autodeterminación del pueblo catalán; segundo, al hartazgo social ante la política del actual gobierno central y del conjunto de los poderes del Estado tendiente a echar sobre las espaldas de las clases populares el coste de la actual crisis económica; y, tercero, al agotamiento del régimen nacido de la transición a la muerte del dictador, un régimen identificado correctamente como corrupto y antidemocrático que consagra la desigualdad social y tiene a su cabeza una institución tan denostada como la monarquía.

Después de la inmensa manifestación de la gran “V” del pasado 11 de septiembre, el Parlament catalán votaba la Ley de Convocatoria a la consulta del 9N y se conformaba la Comisión de Control. Casi en paralelo y cumpliendo con su palabra, el Gobierno de Rajoy impugnó la convocatoria. Como se esperaba también, el Tribunal Constitucional (TC) admitió a trámite el recurso del Gobierno central y suspendió cautelarmente la Ley de Consulta catalana y la Convocatoria al 9N.

La respuesta de la Generalitat fue, en primer término, acatar la medida, y haciendo caso de la orden paralizó “de manera cautelar y temporal” los preparativos y la campaña institucional sobre la consulta para luego informar por los medios de comunicación indicando que; “La consulta popular no referendaria sobre el futuro político de Catalunya ha sido impugnada a instancias del Gobierno español” y que “El gobierno catalán ha acordado promover las iniciativas legales, políticas e institucionales para garantizar el ejercicio del derecho a decidir el futuro político de Catalunya“…

Pero lo cierto es que el gobierno catalán acató la decisión del TC. Y acatar esta medida en el marco del proceso abierto, quiere decir, en los hechos, cumplir, respetar, someterse y doblegarse ante la “legalidad” impuesta por las instituciones del régimen del Estado español, heredero de la transición, con su podrida monarquía a la cabeza y, por esto mismo, defensores de la unidad de esta España tal cual es y acérrimos e intransigentes enemigos de la autodeterminación del pueblo catalán y de cualquier otro.

Recordemos que el actual Estado monárquico es descendiente directo del franquismo. O, más precisamente, es producto de la infame capitulación del PSOE, el Partido Comunista Español y los partidos “nacionalistas” (catalanes, vascos, gallegos, etc.) a la monarquía designada por Franco para sucederlo y al personal político del franquismo que se recicló en lo que hoy es el PP. Por esto, la decisión de Artur Mas de acatar la medida, sabiendo que el Gobierno de Madrid “recurrirá” todo y que el TC “dará lugar a todo” para impedir la consulta, es una trampa, una maniobra que desvía y lleva a un callejón sin salida el legítimo deseo de los catalanes de votar el 9N y decidir su relación con España como estaba previsto en la Ley de Convocatoria antes de ser recurrida por el Gobierno Central y suspendida por el TC y obedecida por Artur Mas.

Frente a este panorama, mientras el calendario apretaba y los plazos se vencían, los partidos integrantes del bloque soberanista (CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP) dieron muestras de no estar dispuestos a ir hasta el final en el proceso de autodeterminación. Más bien todo lo contrario: la “unidad” que demostraron y que tanto pregonaron sólo ha servido para ayudar a Mas a ganar tiempo y negociar una salida desde arriba. Cosa que nada tiene que ver con el inicial y auténtico deseo de los catalanes de votar el 9N como estaba previsto.

Es que la “Desobediencia” de la que tanto hablan ERC y CUP, si verdaderamente va hasta el final y no sólo es declarativa y simbólica, acarrea sus consecuencias que, eventualmente, podrían desencadenar una ruptura “desordenada” y violenta de la España de hoy, heredera del régimen del ’78. Pero esto es algo que no desean ni Rajoy en Madrid, ni Mas ni Junqueras Barcelona. Por más nacionalistas que se reclamen, deberían estar dispuestos a un durísimo enfrentamiento con Madrid en todos los terrenos… y no lo están.

Ya no cabe albergar duda alguna: la consulta prevista hasta hace pocos días para el 9N no se celebrará; en su lugar tendremos un “proceso participativo”, algo así como una gran encuesta popular con papeletas de voto y urnas pero sin censo, sin garantías de neutralidad y sin verdadero debate político sobre las posibles alternativas. La consulta del 9N no se celebrará porque el gobierno del PP y el Tribunal constitucional que le es fiel, la prohibieron, y si alguien esperaba lo contrario no sólo peca de ingenuo sino que lamentablemente continúa creyendo que este régimen es una democracia.

Pero tampoco habrá consulta porque Artur Mas no lo ha querido y el accionar del bloque soberanista es funcional a esto. Para rematar la cuestión y devaluar aún más el 9N, se nos dice que no es sino la “primera vuelta” de unas inminentes elecciones plebiscitarias en las que una lista Unitaria, encabezada, como no, por Artur Mas, “proclamaría sin duda alguna la independencia”…

No nos engañemos: lo que Mas quiere es un cheque en blanco para seguir gobernando con el aval del independentismo y el bloque soberanista. Para seguir gobernando y lo dice claramente: si queréis independencia “tendréis que votarme a mí”.

Dicho lo anterior, es preciso anotar que se trata de un proceso encabezado por el actual gobierno de la Generalitat, los partidos burgueses que lo sustentan (CiU y Ezquerra) y las organizaciones para nada de izquierdas que se están levantando (como la ANC y Ómnium). Todos defensores de una política igual o similar a la del gobierno central. Son ejecutores de los recortes en Catalunya y defensores también de la legalidad constitucional (por eso han hecho una Ley de consultas “ajustada a la actual Constitución”), silenciosos con la corrupción ejemplificada maravillosamente en el ex padre de la patria catalana Jordi Pujol, y por supuesto defensores todos también del orden burgués, del pago de la deuda y de la supeditación a la UE de Bruselas.

Estas organizaciones están utilizando, y con amplio éxito, su dominio sobre el proceso soberanista como cortina de humo tendiente a ocultar su política y desviar el justo malestar social provocado por sus recortes en educación, su exclusión sanitaria, su euro por receta, sus desalojos de centros ocupados,… ¿Cómo sino puede explicarse que el mismo Artur Mas que tuvo que descender en helicóptero acobardado por el boicot masivo al Parlament durante el 15M, sea hoy ovacionado prácticamente sin fisuras? ¿Por qué los mismos diputados de ERC que consintieron y apoyaron con su voto la política de recortes y que también entraron en aquel parlamento protegidos por los mossos (que hoy también se dicen por la independencia), son hoy los más electoralmente beneficiados del proceso?

Todo esto nos obliga a criticar abiertamente las falencias democráticas del proceso soberanista y decir claramente que éste no se llevará a cabo bajo su dirección actual, CiU, que con el silencio más o menos cómplice de todos los demás, lo viene traicionando.

Asimismo es importante precisar que tal como está concebido y por su contenido, reflejado en la campaña por el SI-SI que impulsa el Govern y la mayoría de los partidos pro consulta, el proceso soberanista catalán, a diferencia de la reciente campaña vivida en Escocia, está dominado por criterios identitarios, nacionalistas, patrioteros en el peor sentido de la palabra, sin vinculación alguna con las motivaciones de emancipación económica y social.

Por otro lado, las discusiones sobre ampliación de derechos, sobre un nuevo Estado catalán sin monarquía, sobre el derecho a decidirlo todo, a romper con la UE y abrir un proceso constituyente, son ampliamente minoritarios y acallados las más de las veces por el fervor nacionalista.

Con dos preguntas no se pregunta más que una sola cosa: la independencia de España, no la independencia de la UE ni del euro. El planteo de independencia que propone Artur Mas responde a criterios egoístas y a los intereses de la burguesía catalana. Basado en el hecho real de que Catalunya es una de las regiones más ricas del Estado español y frente a la crisis y los brutales ajustes impuestos desde Madrid y Bruselas, plantea la “separación” de España y la constitución de un nuevo estado, alimentando así la ilusión de que “decir adiós a España, es decir adiós a la crisis”. A la vez, este planteo de independencia, al no cuestionar ni un ápice a la España tal cual es hoy con su monarquía y sus instituciones, excluye y se olvida del resto de los trabajadores del territorio del estado que continuarían bajo su yugo.

Defendemos el derecho a la autodeterminación, pero estamos por una Federación de Repúblicas Ibéricas, Obrera y Socialista

Defendemos incondicionalmente el derecho a la autodeterminación de catalanes, vascos, gallegos y demás nacionalidades, incluyendo su derecho a separarse del actual Estado español si así lo deciden democráticamente. Pero la salida no es establecer mini-estados burgueses en el marco opresor de la Unión Europea. No queremos un estado catalán sin rey pero bajo el poder político de la burguesía catalana y esto casa mal con un nuevo estado capitalista catalán que es lo que defiende la propuesta de independencia que se promueve desde el gobierno o el parlament. Además, un mini-estado catalán en el marco de la Unión Europea, estaría sometido a los diktats de Berlín y Bruselas tanto como ahora a los de Madrid. Este es el espejismo cultivado por sectores de la burguesía que hasta no hace mucho eran incondicionales de Madrid.

Las clases explotadoras españolas –aristocrática y luego burguesa– y sus instituciones –monárquicas, republicanas o fascistas– fueron históricamente incapaces de resolver la cuestión nacional y la dictadura fascista de Franco, con su consigna “España una”; reprimiendo brutalmente a quien se atrevía a hablar en catalán o euskera, sólo consiguió atizar las divisiones. Y esta no es la “unidad” que queremos: no queremos la unidad de la España actual ¡Estamos por una República Federal, Obrera y Socialista, donde se unan libremente los trabajadores y pueblos de la región!

Como dijimos, apoyamos incondicionalmente el derecho a la autodeterminación. Queremos romper con el Estado actual y con su monarquía. ¡Pero con la misma claridad debemos decir que no hay que hacerse ilusiones! Frente a la catástrofe de España y en el marco de la crisis de la Unión Europea, la única salida realista es la unidad de los trabajadores de toda la región para combatir contra los distintos gobiernos y el sometimiento a la UE. En esa perspectiva revolucionaria, sostenemos como salida de fondo la libre federación de nuestros pueblos en una República Obrera y Socialista.

El 9N: con la movilización en las calles exijamos el derecho a decidir

El pueblo catalán ha demostrado repetidas veces que quiere decidir sobre su futuro y tiene derecho a ello. Tiene derecho a un auténtico referéndum vinculante de autodeterminación y la única garantía para que no se vea frustrada la voluntad del pueblo catalán de ejercer su derecho a decidir el 9N es con la movilización independiente en las calles. Esto implica enfrentar en serio al gobierno central de Madrid que le niega al pueblo catalán su derecho a la autodeterminación. Pero, también, hacer frente a las maniobras de CiU-ERC, representantes de burguesía catalana.

Esto significa defender e imponer con la movilización la realización el 9N de un referéndum “decisorio”, sin exclusiones, en el que puedan votar en pie de igualdad todas las personas que viven y trabajan en Catalunya y pelear para que se convoque a una Asamblea Constituyente Revolucionaria donde sea el pueblo soberano verdaderamente el que decida sobre su futuro y sobre cómo ha de ser el nuevo estado.

Decidir sobre nuestro futuro es mucho más que votar en unas elecciones un programa que sólo diga “independencia”. Es decidir si queremos o no independizarnos del estado español. Pero sobre todo cómo queremos que sea la nueva Catalunya. Si queremos o no mantenernos en la UE bajo la disciplina de la troika, si queremos o no pagar la deuda, si queremos acabar con la política de recortes en la enseñanza, si queremos o no una sanidad digna y gratuita para todos. Si queremos un estado que persiga a los inmigrantes y los encierre en cárceles hasta su deportación,…

Decidir nuestro futuro en libertad es iniciar un proceso constituyente y eso sólo es posible con un referéndum de autodeterminación libre, con garantías democráticas, donde la opción de la independencia o la del mantenimiento dentro del estado español se puedan debatir por igual y donde no olvidemos que los trabajadores y el pueblo español son los únicos y verdaderos aliados del pueblo catalán y de sus ansias de libertad, mientras que Rajoy y Artur Mas no lo son.

A las calles el 9N por el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán.
Por la libre asociación de los pueblos en una República Federal, Obrera y Socialista
Abajo la monarquía y la España de la transición
Asamblea Constituyente Revolucionaria para discutir y decidir

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