Solidaridad internacional con los migrantes hondureños – Abajo la persecución y militarización de fronteras del gobierno de Trump

Declaración de la Corriente Socialismo o Barbarie

Derecho de libre circulación por todo el territorio centro y norteamericano
Abajo las medidas represivas de Trump y el gobierno mexicano
Libertad de inmigración

             

En los momentos en que escribimos estas líneas, la caravana de migrantes hondureños está entrado de manera forzada al territorio mexicano. Después del ultimátum represivo de Trump acordado con Peña Nieto, el gobierno reaccionario de México intentó militarizar la frontera con Guatemala para frenar la entrada de los heroicos trabajadores de Honduras.

Sin embargo, en estos instantes los compañeros acaban de lograr romper el cerco y forzar la entrada en México. Se trata este evento de una expresión explosiva de una crisis política y social creciente en toda la zona centroamericana, con Honduras como su máximo exponente. Con menos prensa que otras crisis de características similares, lo que sucede en la región es la consecuencia de las políticas de barbarie capitalista, de hambre y represión impuestas por Trump y los gobiernos cómplices del imperialismo, como el de Juan Orlando Hernández.

La caravana de migrantes acaba de romper el cordón policial y las cercas en la frontera de Guatemala y México, del lado de Guatemala, y se enfrenta a pedradas con los antimotines de la policía federal mexicana. Para frenarlos las autoridades dicen que los van a recibir en un campo de refugiados pero la gente insiste en pasar sin condiciones.

A su vez, es de suma importancia exigir la libertad de Bartolo Fuentes, ex diputado del Congreso hondureño por Libre, dirigente social de la zona de San Pedro Sula-El Progreso. Por su rol de organizador vecinal es que ha sido hecho responsable de esta situación por el gobierno ilegítimo de JOH y fue encarcelado arbitrariamente. Exigimos su libertad y rechazamos la respuesta represiva del gobierno hondureño a la crisis migratoria.

Los verdaderos responsables de la situación que atraviesan los países de Centroamérica son los gobiernos locales y el imperialismo. El capitalismo regional está quebrado, ha vivido desde siempre de la súper-explotación de los trabajadores; sus gobiernos han impuesto una situación de barbarie extrema, usado al Estado para la estafa y el robo a gran escala. La realidad cotidiana de cientos de miles y millones es el régimen de esclavitud de las maquilas, en las que trabajan sobre todo mujeres con jornadas de trabajo de 12, 14 y hasta 16 horas corridas, sin descanso, los 7 días de la semana. El capitalismo internacional se alimenta vorazmente de esta situación y genera así las condiciones para una creciente migración masiva de personas que buscan escapar de la brutalidad de la vida cotidiana.

La Corriente Internacional Socialismo o Barbarie declara su incondicional solidaridad con los migrantes y se hace eco de la exigencia de libre tránsito e inmigración. La culpa de esta situación no la tienen los trabajadores migrantes, como quiere hacernos creer Trump y su campaña xenófoba, sino los capitalistas y sus gobiernos. Llamamos a que todas las organizaciones que se dicen democráticas y de izquierda expresen su solidaridad, a pelear para romper con todas las leyes antiinmigrantes, para que la caravana de hondureños pueda cumplir con sus objetivos.

Basta de represión. Libertad de circulación.

Libertad a Bartolo.

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Catástrofe social en Honduras | Miles de hondureños buscan refugio en México y EEUU

Por Carlos Amaya (Socialismo o Barbarie de Honduras)

Miles de hondureños organizados en caravana abandonan Honduras y se dirigen a México con la esperanza de poder llegar a Estados Unidos, haciendo visible la profunda crisis económica, social y política que atraviesa Honduras desde hace varios años. La violenta reacción de Donald Trump y la hipocresía del gobierno hondureño sólo muestran la profunda incomprensión de la realidad de nuestros países y la única respuesta que conocen: el autoritarismo y la represión.

El tsunami

El pasado sábado 13 de octubre salió de San Pedro Sula una caravana de más de mil quinientos migrantes hacia Guatemala con el objetivo de llegar a Tapachula en el estado mexicano de Chiapas en calidad de refugiados y solicitar visa humanitaria al gobierno de México. Cinco días de caminata de los catrachos han provocado un verdadero tsunami en la región centroamericana.

La caminata que originalmente contaba con trescientas personas se multiplicó hasta llegar a casi tres mil al cruzar la frontera con Guatemala. Hombres, mujeres, niños, ancianos, discapacitados, en familia, con amigos o solos, unidos por un solo objetivo: buscar oportunidades que no existen en Honduras, cercados por el desempleo, las enfermedades, la violencia y la falta de perspectivas.

En el puesto fronterizo de Agua Caliente se produjo el primer intento de frenar la caravana por parte de la policía de Guatemala que estableció una barrera de antimotines que impidió durante más de tres horas el paso a los miles de migrantes. Sin embargo, la determinación de los catrachos rompió el cordón aprovechando los titubeos del gobierno chapín que inicialmente había dicho que no permitiría el ingreso pero que luego dio marcha atrás.

El llamado Triángulo Norte integrado por Guatemala, El Salvador y Honduras) forma parte de un acuerdo migratorio llamado C-4 que además incluye a Nicaragua, por medio del cual se permite el cruce fronterizo a sus habitantes con la simple presentación del documento nacional de identidad del país miembro, salvo los menores que deben contar con pasaporte y permiso de los dos padres.

A partir de ese momento, y pese a las violentas amenazas de Donald Trump y su vocera en Honduras, Heide Fulton, a las mentiras del gobierno de Juan Orlando Hernández y a la campaña mediática desatada para frenar la caravana; se multiplicaron los grupos que espontáneamente se están organizando en diversas ciudades de Honduras (Choluteca, La Ceiba, Santa Bárbara, Tegucigalpa y San Pedro Sula) para sumarse a la Caravana inicial, que puede rebasar las cinco mil personas.

Al momento de escribir este artículo (jueves 18 de octubre) más de 500 personas que se encontraban en el puesto fronterizo de Amatillo que limita con El Salvador detenidos por la policía y el ejército salvadoreño, habían podido cruzar y se dirigen al encuentro con la Caravana. En la zona norte en el puesto Agua Caliente está cerrado por la policía y el ejército hondureños obligando a centenares de compatriotas a internarse por la montaña para lograr su objetivo. Otro grupo se dirige al puesto de Corinto para poder cruzar hacia Guatemala.

Mientras los primeros grupos de catrachos han llegado a La Casa del Migrante en Tecún Umán, Guatemala, y unos pocos han cruzado a México.

Los gobiernos de la región en la encrucijada

Un día antes del inicio de la caravana, había concluido la Segunda Conferencia sobre Prosperidad y Seguridad del Triángulo Norte de C.A. en Washington con la participación del vicepresidente estadounidense, Mike Pence; los presidentes de Guatemala y Honduras, Jimmy Morales y Juan Orlando Hernández, y el vicepresidente de El Salvador, Óscar Ortiz. Además, los secretarios mexicanos de Relaciones Exteriores y Gobernación Alfonso Navarrete.

La Conferencia se inscribe en la política norteamericana contra las drogas, la violencia de las pandillas y la inmigración ilegal. Con un conjunto de medidas económicas enmarcadas en brindar mayores facilidades para la inversión privada, y un mayor control de la población centroamericana.

Según Mike Pence, sólo en el último año, “más de 225,000 guatemaltecos, hondureños y salvadoreños intentaron ingresar ilegalmente a la frontera sur de los Estados Unidos”. Al mismo tiempo, fueron deportados casi 75,000 personas de estos países. Siguiendo al vicepresidente gringo, “la cantidad de personas de El Salvador que intentaron ingresar ilegalmente a los Estados Unidos ha disminuido, pero el número de Honduras ha aumentado un 61 por ciento. El número de Guatemala ha aumentado en un 75 por ciento”.

Por estas razones, el representante del imperio se permitió exigir mayores acciones y recursos a Guatemala y Honduras para frenar la migración.

Ni se habían evaluado los resultados de la Conferencia cuando la Caravana hizo volar por los aires cualquier acuerdo que se hubiera logrado. Efectivamente, la violenta reacción de Donald Trump, informando al presidente hondureño que si la Caravana no era detenida y regresada inmediatamente se suspendería las ayuda y el dinero para Honduras, amenaza que pocas horas después amplió a Guatemala y El Salvador.

De último momento Trump ha exigido a México parar la caravana y amenaza con cerrar la frontera sur.

Las amenazas del presidente de EEUU no han amedrentado a los migrantes y han puesto a los gobiernos de la región en aprietos ya que la mayoría de ellos dependen no tanto de la ayuda de EEUU como de las remesas que envían los trabajadores migrantes en ese país. Aparentemente el gobierno de Guatemala pretende conformar a Trump con la detención ilegal del compañero Bartolo Fuentes (ex diputado de LIBRE) y reconocido dirigente popular y periodista de Honduras, a quien pretenden acusar de tráfico de personas.

El gobierno hondureño acusa a la oposición política (léase LIBRE) de ser la responsable y de querer perjudicar a los países de la región por motivos electorales, desconociendo que la migración ilegal es un fenómeno que tiene décadas de realizarse y que se ha profundizado en los últimos años por sus políticas de gobierno y el creciente autoritarismo a partir del golpe de estado del 2009.

El gobierno de México reaccionó militarizando la frontera con Guatemala y señalando que no permitirán el ingreso ilegal a nadie. Posición coherente con la política demostrada en estos años siendo México el país que más centroamericanos ha deportado.

Sin embargo, el Gobernador de Chiapas ha dicho que brindarán ayuda humanitaria a los catrachos y el Congreso Nacional Indígena se pronunció en total solidaridad con los migrantes. Mientras el recién electo presidente López Obrador sostuvo que a “partir del primero de diciembre vamos a ofrecer empleo a migrantes centroamericanos, … el que quiera trabajar en nuestro país va a tener apoyo, va a tener una visa de trabajo”, siendo este el primer desafío como presidente que tendrá que enfrentar.

Crece la solidaridad en medio de la desesperanza

Desde el inicio de la caminata de la Caravana de Migrantes, ha ido creciendo la solidaridad para la que no existen las fronteras. Hondureños, guatemaltecos y mexicanos se movilizan para colaborar con el transporte, la alimentación y el alojamiento de miles de migrantes.

El ejemplo de la caravana está siendo imitado por numerosos grupos en Honduras, que de esta manera están convirtiendo la migración invisible que hemos tenido en los últimos veinte años y que nos ha convertido en un país exportador de mano de obra, principalmente a Estados Unidos, Canadá, México y España, en una migración visible que expresa con total crudeza la bancarrota de las clases dominantes de Honduras, que tienen sumido al país en una permanente crisis económica, con una corrupción incrustada en las instituciones estatales, con políticos y empresarios vinculados al crimen organizado y el narcotráfico. Situación profundizada con la instalación de un régimen dictatorial a partir del golpe de estado del 2009 y consolidado mediante los fraudulentos procesos electorales llevado a cabo desde entonces, cuya cabeza visible es el dictadorzuelo Juan Orlando Hernández.

La Caravana de hondureños es un anticipo de lo que puede ocurrir con el resto de países centroamericanos en la medida que las condiciones de vida y el crecimiento del autoritarismo y de las tendencias facistoides que recorre el capitalismo mundial vayan empujando cada vez más amplias masas hacia la miseria y la degradación.

Centroamérica se encuentra nuevamente en la encrucijada, el orden establecido tras la firma de los acuerdos de Esquipulas que pusieron fin a la guerra civil en la región estableciendo un nuevo orden burgués se tambalea. Tras el estrepitoso fracaso de las llamadas “izquierdas del socialismo siglo XXI” en Latinoamérica, el futuro de la región dependerá de la capacidad que tenga la clase obrera y la izquierda revolucionaria para construir propuestas y organizar democráticamente al pueblo trabajador en la lucha contra el capitalismo dependiente, corrupto y dictatorial en la perspectiva de una federación socialista de Centroamérica.

Inmediata libertad para Bartolo Fuentes y los demás compañeros detenidos en Guatemala.

Libre tránsito para todo centroamericano que busque refugio en otro país frente a la crisis de la región.

Solidaridad internacional con la Caravana de Migrantes.

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Movilizaciones en todo Brasil #Ele nao

Redacción Izquierda Web

En diversos puntos de todo el país se están realizando diversas concentraciones multitudinarias en rechazo de la candidatura del neofascista Jair Bolsonaro. En todos los grandes centros urbanos hay miles de movilizados: San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador, Recife, Porto Alegre, Brasilia y muchos más.

Socialismo o Barbarie-Tendencia del PSOL, en la avenida Paulista

A pesar del carácter multitudinario de las convocatorias, todo indica que la cantidad de personas movilizadas es más pequeña que la del histórico “Él no” convocado por el movimiento de mujeres el pasado 29 de septiembre. Uno de los motivos de esta realidad es que el PT se ha negado a llevar la pelea en las calles y los sindicatos y movimientos sociales de masas históricamente vinculados a él han militado sistemáticamente que el ascenso del neofascismo no se tuerce en las calles sino haciendo campaña electoral. En su carácter de partido funcional al régimen político (y hoy hasta cierto punto al propio Bolsonaro) cumple un rol de bombero frente al terror que genera en amplias capas de la población el violento neofascista. Logra así que amplios sectores que ya habían rechazado al PT no tomen como propia la pelea contra el ex capitán del ejército durante la dictadura militar.

Mujeres contra Bolsonaro

El PT hace una única convocatoria: llama a quienes quieren enfrentar a Bolsonaro a hacer campaña electoral en los barrios. Transforma así la pelea por los derechos democráticos básicos de las amplias masas, la lucha por los derechos laborales de la clase trabajadora, la del movimiento de mujeres, en una mera campaña electoral a favor de un partido que tiene amplias responsabilidades en la actual situación brasilera.

Y todo parece indicar que la ventaja que lleva Bolsonaro sobre Haddad es muy difícil de revertir hacia el muy próximo 28 de octubre, cuando se definirá la pelea presidencial. Entre amplios sectores de masas hay poca conciencia de las implicancias de un declarado enemigo de los derechos de los trabajadores en la presidencia. La campaña engañosa sobre la “corrupción” ha golpeado en las conciencias de muchos sectores de trabajadores que perdieron la confianza en un partido al que supieron considerar como propio. No está de más señalar que quienes sostuvieron en sus manos el taladro de la campaña de la honestidad son todos funcionarios con las manos sucias de corrupción y fraudes, como el propio Temer, reemplazo de Dilma luego del Impeachment. Quien está ganando más votos en su cruzada anti corruptela, el propio Bolsonaro, acaba de ser golpeado por la denuncia del uso de 12 millones de reales para hacer campaña sucia y, sin embargo, nada indica que eso haya cambiado sustancialmente la tendencia que le daría la victoria.

La campaña de hacer del PT el alfa y omega de la corrupción del régimen brasilero golpeó sobre las cabezas de millones de trabajadores que ya venían haciendo una experiencia con él, no llegó en cualquier momento. Luego de más de una década de gobierno petista, el núcleo duro de su base social rompió ruidosamente con un partido que consideró como propio porque no hizo reforma alguna del régimen político y social brasilero, que no cambió en casi nada las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera, que incluso ajustó y atacó algunas de sus conquistas históricas. Sumado a eso, el chiquero de la gestión del Estado capitalista, corrompió a muchos ex luchadores y dirigentes obreros, haciéndolos parte de la dirección de una sociedad que tiene por base la explotación de las amplias mayorías en provecho de los ricos. Y dirigir esa sociedad y una parte de sus negocios necesariamente convierte a quién lo ejerce en uno más de los ventajeros que viven del trabajo ajeno. Y todo esto todavía llamándose “partido de los trabajadores”. La crisis de confianza en una organización que habló en nombre de los trabajadores, el giro a la extrema derecha de sectores de las clases medias, volcó a una parte de la clase obrera a votar para castigar a quienes los traicionaron. Esto explica que el PT haya perdido en el sur del país, su zona y clase social de origen.

Aunque no está todo dicho, está a un paso de ganar las elecciones algo mucho peor, un enemigo mortal de los trabajadores. Su base social se conformó en las movilizaciones pro impeachment de hace dos años, en las que capas de la clase media se radicalizaron hacia la derecha extrema, llegando a exigir la intervención del ejército. Ella tiene peligrosos rasgos neofascistas de odio a la clase obrera y sus organizaciones, a los movimientos democráticos y laicos, al inmenso movimiento de mujeres, a los sin techo, a los sin tierra. Se trata de todas formas de un movimiento aún inorgánico y muy electoral, no organizado como el fascismo clásico. El principal punto de apoyo organizado de Bolsonaro es aún así peligroso: el ejército. Conformando un gobierno que se apoya más en él y en alianza directa con empresarios, más que en las clásicas instituciones “republicanas”, la presidencia del ultra derechista cobraría sin dudas rasgos bonapartistas.

A pesar de los adverso que aparece el escenario político, hay aún reservas entre amplias capas de trabajadores y de clases medias de experiencia política, de conciencia respecto a lo que implica para ellos un gobierno extremadamente reaccionario como el que se avizora. Muchos de ellos están en este momento copando las calles de Brasil. De forma organizada la movilización de San Pablo, la ciudad más importante de Brasil, cuenta centralmente con la participación de las diversas tendencias del PSOL, entre la que están nuestros compañeros de Socialismo o Barbarie.

A pesar de la CUT y del PT, que se niegan a llevar la lucha a las calles, sin duda un gobierno de Bolsonaro radicalizará los choques entre las clases. Una avanzada directa contra los trabajadores, las mujeres, amplios sectores de masas, generará sin duda una reacción que definirá el curso de la política brasilera más allá del resultado del 28 de octubre. Las elecciones serán el primer día de la nueva situación política y de la lucha por su curso, no el último.

Estado Español