Grecia: Llamamos a votar críticamente por el NO

Hace falta una amplia movilización

obrera y popular

Más allá de las consideraciones que plantemos en estas páginas, el referéndum es un hecho (el gobierno de Syriza acaba de volver a confirmarlo al cierre de esta edición). Y es de los hechos de donde debe partir la política revolucionaria.

Tsipras trabaja contra el NO

 En manos de Tsipras el referéndum es un enorme peligro, una manera de desentenderse de la situación y de dejar al pueblo griego a merced de la campaña terrorista de la Unión Europea. El referéndum es además peligroso, en la medida que diluye los elementos activos, de vanguardia que han estado a la cabeza de las grandes luchas de los últimos años, dentro de una masa de elementos pasivos, atrasados, permeables a la propaganda imperialista o por lo menos a dejarse aterrorizar por ella.

Y sobre todo es más peligroso aun porque la política permanente de Tsipras de hacer cada hora que pasa una nueva propuesta, confunde y socava desde sus cimientos la misma campaña del “NO”.

Entonces, aunque la mayoría del pueblo griego no le tenga mucho amor a la Troika (salvo los explotadores beneficiados por la crisis y los ajustes, los grandes empresarios y los mercenarios al servicio de la Troika), existe el peligro de que la campaña terrorista de la Unión Europea y sus acólitos dentro del país y las confusiones que producen las volteretas diarias de Tsipras, puedan inclinar la balanza por el “SI” como mal menor.

Nuestra política no es el llamado a un referéndum: es la construcción de una amplia movilización obrera y popular que derrote los planes de ajuste de la Troika.

Sin embargo, la realización del referéndum es un hecho objetivo que no se puede desconocer. Contradictoriamente, además, es la resultante indirecta de la presión de los trabajadores y el pueblo griego, del hecho de que si Tsipras firmaba sin más un acuerdo de rendición incondicional con la Troika, Syriza podía quebrarse o estallar por los aires.

Sobre esta base, la pelea de cara al referéndum es un elemento central que no puede diluirse en consideraciones puramente abstractas sobre “la necesidad de movilizarse” sin tomar posición sobre el mismo: los revolucionarios hacemos política sobre las condiciones materiales dadas, no sobre las que desearíamos.

En ese sentido, una victoria del NO significaría una derrota para la Troika y sus planes de austeridad. Aun si para el gobierno de Syriza se tratará de una “carta más” en las negociaciones, la victoria del NO podría profundizar la crisis política que se vive en estos momentos en Grecia y reforzar la lucha por la ruptura de las negociaciones con la Troika.

De ahí que el propio Juncker, líder de la Comisión Europea, haya comenzado la campaña por el “SI”, amenazando con que se trata de un “referéndum sobre la pertenencia de Grecia a la UE”. Los mismos PASOK y Nueva Democracia, que han llevado adelante la política de austeridad desde hace años, llaman a votar por el “SÍ” luego de haber organizado hace una semana una manifestación para exigir la permanencia en la Eurozona cueste lo que cueste y la reducción de las libertades sindicales…

Por su parte, el KKE (Partido Comunista griego) que gusta mostrarse como “ultrarevolucionario” (en realidad sostiene una política ultra-sectaria que va contra la movilización independiente), está llamando a la abstención en el referéndum. Esto significa no tomar partido, en el terreno concreto en que las cosas se han colocado, frente a las presiones mortales del ajuste de la Troika.

Por eso hay que desarrollar una importante campaña por el “NO”. Una campaña que no sea para diluir en las urnas la lucha de los trabajadores y el pueblo griego, sino por el contrario para dar el puntapié de una gran movilización contra los acuerdos con la Troika, contra la austeridad, contra el pago de la deuda.

Tienen que ser millones en las urnas por el “NO”. Y, sobre todo, millones en las calles para continuar la lucha contra la política austericida y contra el callejón sin salida de la dirección de Syriza.

Es por eso que nuestro “NO” es crítico: de ninguna manera significa un apoyo al gobierno de Syriza. Se trata de una batalla más en la larga guerra que los trabajadores griegos vienen librando contra la catástrofe social a la cual los someten la Troika y sus gobiernos afines y que están llamados a redoblar en las calles.

Por una salida anticapitalista del euro

Si uno de los grandes límites de la dirección de Syriza es la ausencia de una alternativa de fondo a la que propone la Troika, la campaña por el “NO” sólo puede ganar fuerza y hacerse carne en amplios sectores si es capaz de ofrecer una salida de conjunto para los explotados y oprimidos griegos.

En ese sentido, los primeros pasos a tomar son precisamente la ruptura de las negociaciones con la Troika, la anulación del pago de la deuda y la salida del euro, verdadera correa de transmisión de los intereses imperialistas en el país y que constituye un verdadero chaleco de fuerza para el relanzamiento de la economía a favor de los intereses de la clase trabajadora.

Sin duda, se trata de tomar medidas anticapitalistas de fondo, sin las cuales cualquier ruptura con el euro podría volverse contra las propias masas trabajadores. Por eso, también hay que pelear por la nacionalización de la banca, el comercio exterior y el movimiento de divisas, para evitar la sangría de capitales del país, impulsada no por los trabajadores y el pueblo presos del “corralito”, sino por los grandes capitales que derivan sus ganancias al exterior. Hay que acabar con los impuestos al consumo popular, en particular el IVA, para reemplazarlos por impuestos progresivos sobre las empresas, las grandes fortunas, y sectores claves como los armadores o la Iglesia Ortodoxa que no pagan nada.

Junto a esto, hay que tomar el control de los resortes claves de la economía: nacionalizar bajo control de los trabajadores, sin pago, los sectores centrales de la producción nacional. A esto se suma, evidentemente, la paralización de los planes de privatización puestos en pie y el reintegro de los trabajadores despedidos en el marco de los últimos programas de ajuste aplicados.

Sin duda, como hemos dicho, esto no va a lograrse con una simple votación. Para llevar adelante estas reivindicaciones, va a ser necesario desarrollar la más amplia movilización obrera y popular, retomar el espíritu de lucha de un país que protagonizo decenas de huelgas generales en los últimos años, que ha ocupado las plazas del país, y que ha comenzado la lucha en torno al referéndum con una movilización de decenas de miles en Atenas.

De ahí que la pelea central en los próximos días sea desarrollar una amplia auto-organización por abajo, en los lugares de trabajo, de estudio y en los barrios populares, para discutir y levantar una alternativa al servicio de los intereses de los trabajadores y el pueblo griego. Una victoria del “NO” significaría una profundización de la crisis política que atraviesa a la Unión Europea y al propio gobierno de Syriza, que podría dejar planteada la cuestión de quién gobierna el país y al servicio de qué intereses.

Pongamos en pie una campaña internacional

en apoyo al pueblo griego

Por la unidad de los trabajadores de toda Europa

El desarrollo del proceso griego tendrá un impacto de primer orden sobre la situación del resto de los países europeos, en particular los que han sido más golpeados por la crisis internacional. Si la Troika ha sido tan intransigente en su voluntad de infligir una derrota y humillación política al gobierno de Syriza, es precisamente para evitar el ascenso de sectores “anti-austeridad”, como Podemos en el Estado español, que podrían cuestionar aunque sea cosméticamente sus designios.

El redito o el desprestigio político que Podemos u otras formaciones similares saquen de esta situación, nos tiene sin cuidado. Sin embargo, el hecho es que una derrota del pueblo griego en su pelea contra la Troika, significaría un retroceso para los trabajadores y los pueblos que combaten en sus propios países las medidas anti-obreras. Por eso en Grecia se libra hoy en día una batalla de enorme importancia para todos los trabajadores de Europa.

La Troika, sus portavoces, los gobiernos de derecha o de “izquierda” de la Unión Europea han lanzado la campaña por el “SÍ”. En los próximos días veremos cómo nos explican que la salida de Grecia del euro sería una “catástrofe económica”, que no hay otra salida más que ajustarse el cinturón, que la UE es la “única alternativa posible”. A este bombardeo mediático se le podrían sumar ataques de orden económico: asfixia del crédito, impulso a las corridas bancarias, etc.

Por todo eso, es importante que los trabajadores del resto de Europa impulsen la solidaridad con el pueblo griego, que rechacen cualquier injerencia de las potencias imperialistas y cualquier ataque económico que busque inclinar el resultado del referéndum del domingo. Hay que organizar manifestaciones en todos los lugares donde sea posible, en apoyo a la lucha de los trabajadores griegos, sin depositar ninguna confianza en el gobierno de Syriza.

Este será el mejor antídoto para combatir el veneno xenófobo, nacionalista y fascista que empieza a tomar cuerpo en Europa. Para luchar contra la pelea entre los diferentes pueblos europeos que nos propone la burguesía hay que tejer desde ahora lazos de solidaridad, en la perspectiva de la construcción de una Federación de Repúblicas Socialistas Europeas, que sea una verdadera alternativa a la Unión Europea actual, instrumento al servicio de los grandes capitalistas y de las potencias imperialistas europeas.

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Polémica en la izquierda europea en torno a la crisis griega – El apoyo incondicional a Syriza no puede ser la política de los revolucionarios

Por Carla Tognolini

La crisis griega es una gran divisoria de aguas de la izquierda. Ha “puesto a prueba” las diferentes orientaciones estratégicas de las corrientes revolucionarias.

Aquí debatimos con las pociones del Secretariado del Comité Ejecutivo de la IV Internacional (conocido también como del SU), que es la principal organización trotskista europea. Más allá de su debilitamiento en los últimos años, se trata de una corriente histórica, que mantiene una relativa influencia a nivel de la vanguardia, y además tiene una intervención indirecta en Grecia. Esto es así por su sección oficial OKDE-Spartakos (que la dirección mayoritaria del SU ignora porque sostiene una posición independiente y crítica a Syriza), como también por las organizaciones de la Red Network[1], “simpatizantes” del SU, en particular DEA y Kokkino que están en Syriza.

El seguidismo a Tsipras por todo horizonte

La política del SU en Grecia es consecuencia directa de una posición estratégica para este período histórico. Consiste a postular la construcción de “partidos amplios” que además serían “sin definición estratégica”. Esto significa que, en esta época “pos-Muro de Berlín”, las delimitaciones entre reformistas y revolucionarios habrían perdido actualidad. Se trataría simplemente de levantar una política “antineoliberal”.[2]

Luego de los sendos fracasos de esta política –que llevaron a un debilitamiento importante del SU en América Latina y luego en Europa occidental[3]–, su dirección se aferra a lo que considera expresión máxima de esta posición: Syriza.

Esto ha llevado al más absoluto seguidismo a esa formación. Ya en las elecciones del 2012, la dirección del SU llamó acríticamente a votar por Syriza, suscribiendo un “programa de emergencia”… que la propia Syriza ya había comenzado a abandonar, como le recordó atinadamente su sección griega, la OKDE-Spartakos[4].

Luego de la victoria de Syriza en enero de este año, el SU se dedicó a festejarla sin alertar sobre la política global de su dirección. Más allá de críticas aisladas (por ejemplo, sobre el pago de la deuda), no levantó un programa alternativo que señalara los límites de su reformismo pro-europeo e institucional.[5]

Lo peor es que este apoyo incondicional a Tsipras se disfraza como “apoyo al pueblo griego” y como “defender a Syriza de los ataques del imperialismo”…

Sin duda, defendemos al pueblo de Grecia de los ataques del imperialismo (que se expresan centralmente hoy mediante la asfixia económica) e incluso a su gobierno si por ejemplo quisieran dar un golpe de estado para derribarlo. Pero esto exige simultáneamente la independencia intransigente y la crítica sistemática a la política del gobierno de Syriza, que lleva al pueblo griego a un desastre.

Además, la posición de la mayoría del SU ni siquiera es de “apoyo crítico” a Tsipras, sino prácticamente incondicional. Es un engaño. En las declaraciones del SU no hay ninguna “defensa critica”, o de “rechazo a los ataques del imperialismo delimitándonos al mismo tiempo de la dirección Syriza”. En realidad, es una posición de encolumnamiento total y sin mayores críticas detrás de Tsipras.[6]

La dirección del SU no se delimita del callejón sin salida al cual lleva Syriza y la mayoría de su dirección al pueblo griego. Sólo denuncia la prepotencia de la UE, pero “absuelve a Tsipras de todos sus pecados” a partir del llamado al referéndum.

En ese sentido, se dice que “la UE y el FMI no podían aceptar que el gobierno griego no se plegara a sus exigencias”. En realidad, el gobierno de Syriza realizó una propuesta a los acreedores que incluía numerosas concesiones centrales, ¡plegándose en los hechos a casi todas sus exigencias!

Un llamado a-crítico 

Y ahora, al momento de escribir esta nota, Tsipras ha puesto en cuestión la realización del referéndum y el voto por el ‘NO’. ¡Ha propuesto un nuevo acuerdo donde acepta prácticamente todas las exigencias de la Troika!

¿Por qué motivos entonces el pueblo griego debería votar ‘NO’, si Tsipras en los hechos ya está diciendo ‘SÍ’ antes de votar?

La política de Tsipras es caracterizada por la declaración del SU como “contradictoria”. Una justificación es que el gobierno reabrió la televisión pública ERT; entonces, “lo malo se equilibra con lo bueno”[7]. El problema es que más allá de esta acción aislada, hace seis meses que el gobierno de Tsipras retrocede y capitula en toda la línea… más allá de que la Troika aprovecha esto para humillarlo y exigirle cada día algo más.

Cada día ha sido un paso atrás, sin que jamás a Tsipras se le ocurriese convocar a la movilización de las masas trabajadoras y populares, para ponerlas en pie de guerra contra los genocidas de la Troika, que quieren matar de hambre al pueblo griego para así aterrorizar al resto de los pueblos de la UE.

Es que además este referéndum –además del escándalo de este último retroceso de Tsipras– tampoco es una movilización. Votar no es lo mismo que luchar.

En definitiva, el SU no arma a la vanguardia para la batalla política que se librará en los próximos días (y las próximas horas). No alerta sobre la capitulación serial de Tsipras, que ya incluye al mismo referéndum que ha convocado.

Tampoco se delimita de las orientaciones estratégicas de Syriza, ni señala los límites de su política pro-euro y hostil a cualquier medida anticapitalista seria. No señala el enorme costo económico y político de la orientación de Syriza en los últimos meses: miles de millones de euros pagados al FMI o fugados del país, desmovilización de los trabajadores y el pueblo, desprestigio de la izquierda en su conjunto…

En definitiva, la mayoría del SU no ofrece una política alternativa revolucionaria y (realmente) anticapitalista. Eso requiere independencia de la dirección de Syriza.

Parafraseando a los compañeros de la OKDE-Spartakos[8], podemos decir que para la dirección del SU “un programa de transición seria un lujo y lo que haría falta sería un ‘plan de urgencia’ democrático-burgués”…[9].

Pero no: lo que hace falta es una política y un programa para la ruptura anticapitalista con el euro y eso significa la independencia más completa del gobierno de Syriza y el incondicional impulso de la movilización obrera y popular. Es decir: un verdadero programa de transición que apunte a la ruptura con el sistema. 

Notas

[1] La Red Network es un polo de organizaciones trotskistas al interior de Syriza, conformado por DEA (Izquierda Obrera Internacionalista, ruptura en 2001 del SEK, sección de la Internacional Socialist Tendency en Grecia) y Kokkino (“Rojo” en griego, ruptura en 2004 de DEA). Ambas organizaciones tienen el carácter de “observadores” del SU, participan regularmente a sus reuniones internacionales y son invitados a menudo como oradores en actos sobre la cuestión griega.

[2] Ver Llamamiento por un reagrupamiento internacional de los revolucionarios sobre bases independientes de todo gobierno burgués, Corriente internacional Socialismo o Barbarie, Buenos Aires, marzo 2015. Disponible en: http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=4480

[3] La sección portuguesa del SU terminó disolviéndose luego de años de intervención en el Bloco de Esquerda; la sección italiana acaba de sufrir una ruptura importante en la que perdió la mayoría de la juventud, luego de centrar su actividad en la construcción de Rifondazione Comunista. En Francia, el NPA ha pasado de 10.000 a 2.000 miembros y la dirección histórica perdió la mayoría en el último congreso alcanzando solamente el 35% de los votos. En América Latina, el SU, en la década pasada, perdió en Brasil casi todos sus militantes, al disolverse en el PT de Lula y terminar varios de ellos como ministros o altos funcionarios. En México, a mediados de los ’90, ya había sucedido algo parecido, al disolverse en el PRD (Partido de la Revolución Democrática), organización implicada el año pasado en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

[4] Sobre este tema, ver el muy interesante intercambio público entre la dirección del SU y la de la OKDE-Spartakos. Disponible en francés en  : http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article25502

[5] Ver Solidaridad con el pueblo griego, Comunicado del Comité Ejecutivo de la IV Internacional, en : http://puntodevistainternacional.org/articulos-y-noticias/internacionalismo/359-solidaridad-con-el-pueblo-griego.html

[6] Una prueba práctica de esto fue la realización del acto pro-Syriza organizada por la “izquierda de la izquierda” en Francia, es decir el PCF, el Parti de Gauche, etc. Luego de perder la votación en la dirección del NPA sobre la asistencia de ese partido al acto, uno de los máximos dirigentes del SU (¡y del propio NPA!) participó como orador “en nombre del SU”… Pero ese acto, lejos de ser “en solidaridad con el pueblo griego”, fue un gran encuentro de la izquierda reformista, incondicional de la Unión Europea; a saber, el PCF, el PdeG, el “ala izquierda” del PS, que levantan la perspectiva de una “Syriza a la francesa”.

[7] Non au diktat de la Troika et solidarité avec le peuple grec, Sécretariat du Bureau éxecutif de la IVe Internationale, disponible en francés en : http://www.npa2009.org/idees/non-au-diktat-de-la-troika-et-solidarite-avec-le-peuple-grec

[8] La OKDE-Spartakos, sección griega del SU, reporta en el ala izquierda de esta corriente internacional. Construyen la coalición anticapitalista Antarsya y llaman a votar por el NO en el referéndum, sin depositar ninguna confianza en Syriza y levantando un programa anticapitalista, posiciones con las que coincidimos desde nuestra corriente, razón por la cual habitualmente nos encargamos de difundir.

[9] Reponse de la OKDE-Spartakos à la déclaration du Bureau exécutif de la IVe Internationale, disponible en francés en : http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article25502

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