Ante las elecciones del 26J

El próximo 26 de junio los españoles estamos convocados nuevamente a las urnas. Los resultados del 20D destaparon la caja de Pandora abriendo una situación política sin parangón marcada por una alta inestabilidad y fragmentación, entrando en un escenario completamente diferente a la “estabilidad” del bipartidismo y las mayorías absolutas precedentes.

Ninguno de los candidatos obtuvo  los apoyos necesarios para ser investido Presidente. Los votos de las urnas no alcanzaron y los pactos fracasaron y ahora habrá que votar de nuevo. Un hecho inédito en la historia democrática del país desde la retirada del franquismo que desnuda la crisis política, institucional y de representación que se vive desde el inicio de la crisis económica y la irrupción del 15M.

El desplome del PP, el hundimiento del bipartidismo, el desinfle de Ciudadanos y el ascenso de Podemos son  datos objetivos de las elecciones pasadas que abrieron un abanico de posibilidades que aún es difícil evaluar con certeza para qué lado irá pero han sido reflejo también, aunque de manera distorsionada, de la oposición y el enfrentamiento que se han dado en las calles estos últimos cuatro años contra la política austericida y los recortes del PP. En este sentido, expresaron  un giro electoral a la izquierda y el mensaje emergido de las urnas fue el voto en contra de las políticas de recortes y sumisión a la Troika y de rechazo y castigo a los corruptos partidos tradicionales del bipartidismo. Esto último quedó más que evidenciado en los votos a Podemos.

Luego vivimos durante cinco meses el circo electoral donde cada uno, en nombre de la razón de Estado, del diálogo, de la democracia y de las necesidades de los españoles jugó su jugada para salvar la situación y su pellejo.

Pero también es necesario comprender que por un lado está el análisis de lo que las organizaciones políticas defienden y por otro lo que la gente expresó y expresará al votar por las mismas.

No tenemos ninguna confianza en el PSOE, que votó la reforma constitucional con la ayuda del PP para reducir el déficit público y que aplica la austeridad allí donde gobierna. Tampoco desconocemos el giro al centro de Podemos y de su dirección, abandonando todo programa rupturista y su adaptación cada vez mayor a las “reglas del juego” del régimen del 78, razón por la cual consideramos que no era una alternativa de fondo en las elecciones pasadas ni lo será en estas.

Pero estas consideraciones no pueden ocultar o minimizar el hecho de que subjetivamente, una parte importante de los trabajadores y los sectores populares votaron por estas formaciones para que se vaya el PP y se acabe la austeridad. Esto es un elemento esencial, porque ayuda a posicionarse frente a las nuevas elecciones y a comprender los puntos de apoyo con los que contamos para las próximas peleas.

Los últimos datos de las encuestas señalan el famoso “zorpazo” de Podemos al PSOE que se posiciona en segundo lugar ganando escaños y relegando al tercer puesto a los socialistas que los perderían. Lo cual no hace más que prefigurar un escenario tan o más inestable y fragmentado pero también polarizan  el escenario electoral entre la derecha representada por el PP y la izquierda de Podemos haciéndose factible la posibilidad de desbancar al PP.

Las opciones ya están sobre la mesa y la segunda campaña electoral ya está en marcha. Del lado del bipartidismo sabemos que no hay nada que esperar, el PP y el PSOE son los partidos del Régimen del 78 y de la austeridad. Tampoco nada se puede esperar de C´s, la marca blanca del PP que con cara más joven defiende los mismos intereses.

Y por último, UP, la confluencia entre PODMEOS e IU que aparece ante millones  como la alternativa para las que sufrimos las consecuencias de la crisis capitalista y por eso comprendemos que muchos se definan por votarlos.

Sin embargo debemos decir que Pablo Iglesias y su formación lamentablemente han abandonado toda propuesta rupturista que se enfrente a los intereses capitalistas y confían en el PSOE y en su ala moderada, y han buscado formar gobierno con Sánchez sin cuestionar al PSOE como tal, reiterando hasta último momento que el PSOE no es el enemigo de Podemos y que la mano sigue tendida. Y gobernar con un partido de la casta y con un programa más que moderado, ni antitroika, ni anti UE, ni anti deuda, ni que se enfrente a los intereses de los capitalistas tiene sus limitaciones y no puede ofrecer una verdadera salida de fondo para los trabajadores, las mujeres y la juventud como lo atestigua el caso griego.

Es así que la perspectiva puramente parlamentaria, institucional, electoral, no puede ser una cuestión  de fondo para los problemas de los trabajadores y el pueblo español. En la situación actual, no se trata de plantear la “lealtad institucional”, sino de hacer como en Francia, salir a las calles, coordinar las luchas para hacer saltar por los aires las podridas instituciones del régimen del 78 irrumpiendo con la movilización social, para enfrentar y derrotar todas las políticas anti-sociales, ya sea del PP o un “gobierno de cambio” el que las lleve adelante.

Por todo esto, comprendemos a los sectores que votarán a Podemos y los acompañaremos en su experiencia política, de lucha y en sus justos reclamos ante un eventual “gobierno del cambio” pero a sabiendas de la ilusión y esperanza de muchos, desde SoB no apoyamos la candidatura de “Unidos Podemos” y preferimos sostener  en alto la bandera de la independencia política de los trabajadores porque opinamos que no será un gobierno de ruptura  y no ofrece una verdadera salida de fondo para los problemas de los trabajadores, las mujeres y la juventud y eso solo puede traer frustración y desmoralización.

Nada de esto significa  que no haya que participar en las elecciones, pero se trata de hacerlo “revolucionariamente», es decir, desde una perspectiva independiente y de clase.

Por esto mismo llamamos a votar y dar el apoyo a candidaturas que reivindiquen y peleen por esta orientación y programa allí donde se presenten. Este es el caso de los compañeros de IZAR que con gran esfuerzo lograron presentar candidaturas en las provincias de Málaga, Granada y Almería.

 Socialismo o Barbarie-Estado español